Los mares de la Luna

Galileo tenía razón. Una vez más. El mundo aristotélico, según el cual todo el Universo, a partir de la Luna y más allá, se componía de estructuras perfectas, esto es, esferas sin alteraciones y órbitas totalmente circulares, resultó ser una quimera.

Efectivamente, si observamos al satélite sin la ayuda de instrumentos ópticos que mejoren la visión a ojo desnudo, nos dará la impresión de un disco plano, sin accidentes que perturben la aparente planicie que se nos ofrece en la totalidad del astro. Pero esta percepción es engañosa, como mostró al mundo Galileo Galilei. Así, cuando en el invierno de 1.609 el genial astrónomo toscano dirigió su telescopio de 20 aumentos hacia la Luna, y se detuvo en el terminador del satélite, pudo ver montañas que incluso se atrevió a pronosticar de 7.000 metros de altura, que para la época suponían estructuras más elevadas que las conocidas en nuestro propio planeta. Pudo entonces distinguir entre estas terrae (tierras en latín, plural de terra), de color claro, de otras más oscuras, a las que llamó maria (mares, plural de mare), por creer que eran enormes extensiones cubiertas por agua, similares a los mares y océanos terrestres.

Esta denominación subsiste en la actualidad, a pesar de que hoy sabemos que en realidad están cubiertas por el basalto que surgió del interior del satélite consecuencia del intenso bombardeo que sufrió la Luna miles de millones de años atrás. Ya Galileo nos mostró dibujos que nos enseñaron notables diferencias en el aspecto de sus distintas regiones.

Si elevamos nuestra vista hacia el hermoso astro, rápidamente podremos distinguir zonas oscuras, que han estimulado la imaginación de muchos, pues creyeron ver en esas formas figuras como un conejo, un hombre, un escarabajo, o una mujer en la tranquila lectura de un libro.

Yo no soy capaz de imaginar tanto, pero sé que lo que uno podría encontrarse por aquel mundo podría superar la imaginación más atrevida. Una doncella que me enamoró a primera vista (Promontorium Heraclides en Sinus Iridum), una temible serpiente (Vallis Schröteri), o un anillo de compromiso (Gassendi), por no hablar del acero limpio y afilado de una antigua pero cuidada, y sin embargo amenazadora espada (Rupes Recta) en medio de un mar de nubes (Mare Nubium).

Desde hace unos 4.600 millones de años, cuando el Sistema Solar aún estaba en proceso de formación, una miríada de rocas todavía vagaban expuestas a una vorágine de fuerzas contrapuestas, diríamos que “desafinadas”; muchas de ellas impactaron sobre la Luna, formando la multitud de cráteres que hoy presenta.

Entre 3.800 y 3.100 millones de años atrás, tuvo lugar la colisión de los mayores de estos meteoritos, que formaron grandes cuencas fracturando la corteza del satélite. Afloraron entonces a la superficie grandes cantidades de lava, que al precipitar sepultaron los cráteres menos prominentes, y originaron regiones de la Luna de un aspecto más oscuro, pues el basalto que componía la lava carece del albedo del material que compone las tierras altas de la corteza, al que se le llama regolito.

La distribución de las zonas inundadas por la lava no es regular, ni mucho menos. Los mares de la Luna son mucho más frecuentes en su cara más cercana, mientras que la llamada cara oculta, o cara lejana, carece casi por completo de estas formaciones. Dos son las razones que se pueden aducir para explicar este fenómeno: En primer lugar, la propia Tierra actuó como parapeto para las colisiones posteriores a su formación, mientras que en la otra cara seguían impactando meteoritos. Por otro lado, la mayor densidad del basalto en los maria hizo que esas zonas se orientaran hacia nuestro planeta por el mayor efecto de la gravitación hacia las regiones más masivas.

El catálogo de estas regiones incluye un solo oceanus y diversos maria, algunos más destacados que figuran etiquetados en la fotografía precedente. Pero también otras formaciones oscuras inundadas por el basalto tienen el mismo origen, y se engloban bajo diferentes denominaciones, entre las que cabe destacar sinus (bahías), palus (pantanos, marismas o lagunas) o lacus (lagos). Sinus Iridum (Bahía de los Arco Iris), Palus Somnii (Laguna del Sueño) o Lacus Mortis (Lago de la Muerte) son algunos ejemplos. También existen otros maria de menor entidad.

Muchos de estos maria tienen forma más o menos circular, consecuencia del impacto que los originó, y es frecuente encontrar formaciones montañosas que los rodean a la manera de murallas; también es frecuente encontrar en su interior o en los territorios que los limitan algunos accidentes de importancia; incluso aún presentan los canales por donde discurrió la lava que los inundó. Algunos de ellos tienen una gran importancia selenográfica, por su extensión, origen o características, y otros poseen un notable significado histórico.

Oceanus Procellarum (Océano de las Tormentas) es la que mayor extensión presenta de todas estas regiones. Ocupa gran parte de la mitad occidental del satélite gracias a sus 2.592,24 kilómetros de diámetro y sus más de un millón y medio de kilómetros cuadrados de superficie. Este vasto desierto, anfitrión de la misión Apolo XII en noviembre de 1.969, la segunda tripulada, no está exento de numerosos accidentes de interés, entre los que citaré a Kepler (en el límite con Mare Insularum), y a la magnífica Meseta de Aristarco, con el cráter homónimo (apodado El Faro de la Luna), el vecino Herodoto y el espectacular Vallis Schröteri, donde podremos disfrutar de la sorprendente Cabeza de Cobra. Dada su enorme extensión, los selenógrafos recomiendan comenzar su observación con binoculares. Para empezar, unos 7×30 serán suficientes.

Al sur de la extensa llanura de Oceanus Procellarum, dos atrayentes maria continúan ofreciéndonos sendos interesantes accidentes. Veámoslos.

Mare Humorum (Mar de la Humedad o de los Humores), el más occidental de los dos, es una cuenca bastante circular que aparece rematada en su vertiente norte por una deliciosa formación: El curioso cráter Gassendi, que junto a su satélite Gassendi A forman la llamada Perla de la Luna, uno de los paisajes más atractivos de la Luna. Mare Humorum tiene un diámetro de 419,67 kilómetros y su formación se produjo por el impacto de un gran asteroide hace unos 3.900 millones de años.

Un poco más hacia el este, aunque aún en la mitad occidental del satélite, encontramos al irrenunciable Mare Nubium (Mar de las Nubes), que alberga a Rupes Recta, la espectacular Espada de la Luna, escoltada al nordeste por el interesante trío formado por los cráteres Ptolomeus, Alphonsus y Arzachel. Uno de los rayos del sistema radial del cercano Tycho atraviesa el mare por el oeste. Mare Nubium es una de las cuencas más antiguas de la Luna, aunque los selenógrafos están de acuerdo en que se formó a consecuencia de varios impactos. Es sensiblemente mayor que Mare Humorum, pues mide 714,5 kilómetros de diámetro.

En el norte, y desde Oceanus Procellarum, Sinus Roris (La Bahía del Rocío) facilita el acceso a Mare Frigoris, la más alargada de todas las estructuras de este tipo en la Luna. Con una longitud de 1.446,41 kilómetros (equivalente a la distancia en línea recta entre Madrid y Munich), ocupa toda la franja boreal, en las cercanías del Polo Norte del satélite. Se sitúa al norte de Mare Imbrium, con el que comunica a través de Vallis Alpes, en la región de Platón, El Gran Lago Negro. Aristóteles y Eudoxus anuncian, más al este, la cercanía, también en su orilla sur, de Mare Serenitatis. Mare Frigoris termina, en su vertiente oriental, en las proximidades del dúo formado por Atlas y Hércules.

Mare Imbrium (El Mar de las Lluvias) es un punto y aparte. Situado al este de Oceanus Procellarum y al sur de Mare Frigoris, el fenomenal espectáculo que nos ofrece, particularmente en su orilla septentrional, aunque también en las regiones oriental y meridional, es una colección de regalos de la mismísima Selene. Una sucesión de paisajes que uno tras otro conseguirán sorprendernos cada vez que dirijamos nuestra mirada hacia esta subyugante región. Sinus Iridum (La Bahía de los Arco Iris) y la maravillosa Doncella de la Luna, el cráter Platón y los Alpes lunares, Vallis Alpes o la región de Cassini constituyen un privilegio, un disfrute, un deleite, un banquete de sensaciones inolvidables. El asteroide que impactó en la zona, originando Mare Imbrium, debió ser descomunal. La cuenca, de 1.145,53 kilómetros de diámetro y 1.130.000 kilómetros cuadrados de superficie, se rellenó con una capa de basalto que alcanza los cien metros de profundidad. Esta circunstancia causó una concentración de masa (conocida en inglés como mascon) que altera la órbita de los satélites artificiales enviados por el hombre, debido a su mayor atracción gravitatoria. La colisión además originó la formación de tres anillos concéntricos, el más exterior compuesto por cordilleras que se levantan hasta 7.000 metros por encima del nivel del mare, como ya intuyó Galileo. El Cáucaso en oriente, los Montes Apeninos en el sureste y los Cárpatos en el sur componen un espectáculo increíble. Esta última cordillera separa a Mare Imbrium de Copérnico, El Señor de la Luna. Y llegados a este punto, creo que va siendo hora de pasar al mare siguiente, pues de lo contrario el lector podría pensar que siento una especial predilección por este inigualable Mar de las Lluvias😉.

La orilla este de Mare Imbrium, aunque fuertemente custodiada por las Montañas del Cáucaso y los Apeninos lunares, nos ofrece el paso a los mares de la mitad oriental del satélite, precisamente en el lugar que divide a ambas formaciones rocosas. Accederemos así al primero de tres mares que conforman un famoso triplete: Serenitatis, Tranquilitatis y Fecunditatis.

Mare Serenitatis (El Mar de la Serenidad) es una cuenca con una forma circular bastante aproximada, que se formó hace unos 3.850 millones de años, en la época en que colisionaron contra la Luna los últimos grandes asteroides, coetáneo de la formación de Imbrium, Tranquilitatis y Fecunditatis, entre otros. También, como Imbrium, tiene un mascon o gran concentración de masa que denota la profundidad de la capa de basalto que lo inundó. Rodeado de montañas, como las del Cáucaso y Apeninos en la orilla oeste, y Taurus en la vertiente opuesta, encontramos los Montes Haemus en el suroeste, formación que sirve para separar esta cuenca de Mare Vaporum (de 242.46 kilómetros). Posidonius, en el límite oriental, es el cráter más destacado, aunque Aristóteles y Eudoxus, al norte de Mare Serenitatis, parece apuntar en la dirección del mare.

Al sureste de Mare Serenitatis encontramos al más famoso de todos los mares de la Luna: Mare Tranquilitatis (el Mar de la Tranquilidad). Su importancia radica en el hecho histórico de ser el lugar donde el hombre pisó el satélite por vez primera. Así, a las 2:56 UTC del día 21 de julio de 1.969, Neil Armtrong, comandante de la misión Apolo XI, desciende del módulo lunar y deja su huella sobre la superficie del mare. Inmediatamente después, le seguirá Edwin Buzz Aldrin, segundo de a bordo. Las coordenadas exactas fueron 0º40’27” Norte y 23º28’23” Este. El mare tiene una forma bastante irregular, y unos contornos muy poco definidos. Su formación data de la misma época que sus vecinos del noroeste, Mare Serenitatis, y del sureste, Mare Fecunditatis, hace unos 3.850 millones de años. Tiene un diámetro de 875,75 kilómetros.

Mare Fecunditatis (El Mar de la Fecundidad) es también conocido como Mare Fertillitatis (El Mar de la Fertilidad). Situado al sureste del anterior, es quizás el menos interesante de los tres. Está delimitado por los cráteres Langrenus al este y Petavius al sur, éste último de 160 kilómetros de diámetro y 3.300 metros de profundidad. Al oeste, los Pirineos lunares le sirven de frontera con Mare Nectaris, y Mare Crisium se sitúa al norte. De estos dos mares me ocuparé seguidamente. Mare Fecunditatis tiene un diámetro de 840,35 kilómetros.

Mare Crisium (El Mar de las Crisis) está situado al norte de Mare Fecunditatis. Se formó en la misma época que los anteriores. Su forma circular es la más perfecta de todos los mares, aunque su cercanía al limbo de la Luna le hace aparecer de forma ovalada. Sólo es la perspectiva. Sí se ve alterado en su interior por un cabo en el sureste, llamado Promontorium Agarum, que se eleva unos 3.350 metros sobre el nivel del mare, que mide 555,92 kilómetros de diámetr. Al norte de Mare Crisium destaca el cráter Cleomedes, de 126 kilómetros. Un interesante sistema radial es el de Proclus, un cráter brillante de sólo 30 kilómetros, pero con 2.700 metros de profundidad, que se sitúa al oeste de Mare Crisium.

Nos queda visitar Mare Nectaris, de 339,39 kilómetros de diámetro. Pero no se lleven a engaño, el hecho de ser nuestra última parada no obedece a su falta de interés o de belleza. Todo lo contrario, va a suponer un broche de oro que estoy seguro les sorprenderá. Su formación data de la misma época que los anteriores, es decir, entre 3.920 y 3.850 millones de años atrás, y a ese periodo se le llama precisamente Periodo Nectárico, a causa de este mare. Su forma no es tan perfecta como la de Mare Crisium, pero también es aproximadamente circular. Destaca Fracastorius en el sur, un cráter de casi 100 kilómetros de diámetro, parcialmente inundado por su pared norte, lo que le hace parecer una bahía. Un poco más abajo, Piccolomini, de 90 kilómetros. Al oeste, Theophilus, Cyrillus y Catharina, el Trío de Ases, forman un conjunto cautivador. La noche que estrené mi primer telescopio, un pequeño refractor de 70 milímetros, el terminador de la Luna estaba sobre estos cráteres. No he podido olvidarlo. Partiendo de las inmediaciones de Catharina, que es el más meridional de los tres integrantes del Trío de Ases, y hasta Piccolomini, se extiende una impresionante muralla, llamada Rupes Altai, resto de uno de los anillos concéntricos que se formaron con el mare, a consecuencia del impacto. Rupes Altai tiene más de 400 kilómetros de longitud, y una altitud media de 1.500 metros, aunque algunos picos alcanzan hasta los 3.000 metros de altura.

Mitología

Selene es la Diosa de la Luna, hija de Hiperión y Tea, y hermana de Helios (el Sol) y Ea (la Aurora). Es la divinidad del plenilunio, mientras Artemisa representa a la Luna creciente y Hécate a la Luna nueva. Selene se enamoró de un mortal, un cazador o pastor llamado Endimión, y pidió a Zeus la inmortalidad para su amado. Vivieron entonces un romance apasionado, fruto del que tuvieron una numerosa descendencia, cincuenta hijos.

El nombre de esta diosa es la raíz para vocablos como selenitas, como eran llamados los supuestos habitantes de la Luna, o selenólogos, como se conoce a los estudiosos del satélite, en oposición a los geólogos para la Tierra. El elemento químico Selenio tiene ese nombre en su honor.

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13 comentarios to “Los mares de la Luna”

  1. Como siempre Galileo, no nos sorprendes con tus investigaciones, son Exepcionales, y diria cuasi perfectas, en su descripción. Cuando leia, me acordaba esa noche que vi nuestro satélite en el observatorio de la ciudad de La Plata: Inolvidable. Gracias una vez mas Galileo, un abrazo, hasta la proxima.

    • La visita al Observatorio de La Plata debe ser una experiencia inolvidable, así es que para mí es tremendamente halagador este comentario.
      El Observatorio pertenece a la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Univerdad Nacional de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, y ofrece visitas gratuitas, con observación astronómica si las condiciones atmosféricas lo permiten, todos los viernes y sábados a partir de las 19 horas.
      Muchas gracias, amiga Noemi, y un besito. Hasta pronto.

  2. David B Says:

    Gracias
    Muy interesante
    Y muy ameno

  3. Gracias por el nuevo aporte Galileo. Excelente articulo y muy claro. Desde que conozco este post no me quiero perder ninguna entrada. FASCINANTE. Me parece increible la altura a la que llegan los picos mas altos en la luna, estan a muy poco de igualar los de la tierra. El Universo tiene unas sorpresas grandisimas. A mi particularmente este hecho me asombro muchisimo. Ante mis ojos consideraba la luna diminuta, muy pequena para como la veo ahora, nunca imagine que pudiera tener tanto relieve, TANTA VIDA. La verdad, me siento muy orgulloso por ser participe de estos conocimientos.
    Me senti perplejo con esta informacion de la que no tenia ni la mas cercana idea.

    FELICITACIONES

    • ¡Muchas gracias, David!… Tantos halagos me hacen sonrojar.
      Los superan en algunos casos, David. Hay un pico en las proximidades del Polo Sur de la Luna, el Monte Leibnitz Epsilon, que mide prácticamente 10.000 metros, frente a los 8.848 del Everest, y algunos cráteres llegan a los 7.000 metros de profundidad, todo esto en un astro mucho más pequeño que la Tierra.
      La primera impresión que el satélite nos ofrece es la de ser completamente plano, es cierto. Ni siquiera nos parece esférico, sino un disco, como si fuera una gran moneda de plata. Pero ya vemos que no es así, ni mucho menos, resulta que la Luna está repleta de accidentes muy notables, de grandes sorpresas y de hermosos paisajes.
      Un saludo muy cordial desde Cádiz.

      • Increible! Mas sorprendido aun. Dan unas ganas enormes de estar ahi y verlo personalmente. Bueno, yo no he tenido fortuna de ir a un observatorio, pero es un hecho que esta en el listado de cosas importante por hacer y espero que sea muy pronto. Definitivamente esta informacion de la luna me dejo muy sorprendido.

        Saludos!

  4. Querido Galileo,me encanta la luna.ademas lo q mas me gusta de ella es q se puede ver a simple vista muchos de sus crateres, mares y demas accidentes.me resulta curioso muchas cosas,sobre todo eso de q algunas personas le ven formas a las zonas oscuras, yo soy como tú no tengo tanta imaginación; cuando esta la luna llena (como estaba anoche, q era preciosa) yo lo q veo es como una carita sonriente, (no se si es mi imaginación o es q se ve esa forma?). por cierto tengo una duda, q es el basalto?no me queda muy claro; si me queda claro q se llaman mares pq antes se creia q en la luna habia agua, pero ya sabemos q esas formas son por los impactos y posterior rios de lava. para no variar me encanta las fotos y la parte dedicada a la mitologia. y con referencia a los buitres y hienas nosotros los bitacoreros te daremos todo nuestro apoyo para q sigas adelante con este maravilloso trabajo q haces y nunca te vengas abajo. hasta nuestro proximo encuentro bitacoril. muchos besos y abrazos

    • El basalto es una de las principales rocas que se forman al enfriarse el magma de la actividad volcánica. Los ríos de lava, ya en el exterior, se enfrían y se solidifican, formando ese tipo de rocas, llamadas rocas ígneas.
      El basalto tiene un gran porcentaje de hierro, y por eso pesa tanto. También tiene mucho cuarzo, que solidifica en forma de cristales, y por eso los cráteres más jóvenes de la Luna, como Aristarco, tienen tanto brillo.
      Luego, el viento solar y el intenso bombardeo de micrometeoritos los van erosionando y pierden ese brillo.
      Querida Namobu, cuento con vuestro cariño y vuestro apoyo constante. Aquí seguiré. Un beso y un fuerte abrazo.

  5. es verdad que a simple vista la luna es yo diria que perfecta ,pero leyendo tu articulo te das cuenta que no es asi .me gusta muchisimo como lo detallas todo.y yo tambien te digo que “palante”que tienes todo nuestro cariño..besitos

    • Lo noto, Anita, sin duda. No te preocupes, seguiremos adelante. Porque, llegados a este punto, ¿qué haría la Luna sin todos nosotros?. Muchas gracias y muchos besitos.

  6. Nuestra Luna, nos resulta familiar verdad ? Nuestro primer gran aliado junto al Sol. La Luna siempre nos presenta el color gris,el brillo claro y el color oscuro con la figura del Conejo más acertada en el antiguo Egipto. cuando se habla de millones de años, cómo se puede cálcular una cifra como esa 4.600 ! es algo difícil de imaginar !. Qué pasaría sí la Tierra no tuviera Luna ? hay otros planetas tienen Lunas y otros que no, pero ambos no tienen vida. Su articulo ha sido muy detallado, interesante con datos excelentes….Un gran saludo.

    • Pues curiosamente, parece ser que si no tuviéramos Luna, nosotros no estaríamos aquí, no podría haber vida sobre la Tierra. El siguiente documental de Discovery Channel es muy interesante. Es un documento en cinco partes, que puede encontrarse en youtube:

      ¿Y si no tuvieramos luna?

      Al terminar cada capítulo, youtube le ofrecerá el siguiente, y así podrá ver la serie completa. Se la recomiendo.
      En cuanto a los tiempos en Astronomía, los científicos conocen cuánto tarda en producirse las reacciones nucleares en el seno de las estrellas. Estas reacciones producen la aparición de nuevos elementos químicos, que alteran la composición del astro. Al analizar el espectro, ven la composición que tiene la estrella y pueden determinar su edad.
      Un cordial saludo.

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