M16 y la Nebulosa del Águila

Situada en la Constelación de Serpens (la Serpiente), a poco más de una docena de grados del ecuador celeste, M16 es un cúmulo abierto compuesto por cientos de estrellas, asociado a la Nebulosa del Águila, donde se ha originado, y de la que continuamente siguen naciendo nuevas estrellas. Es lo que los astrónomos conocen como una región HII. Las formas de la nebulosa parecen dibujar un águila en picado.

Serpens es la única constelación dividida en dos partes de todo el catálogo de la Unión Astronómica Internacional. Por esa razón, algunas personas consideran 89 constelaciones, en vez de las 88 que componen el listado oficial. Así, la Constelación de Ophiuco (el portador de la serpiente) se interpone entre las dos, y la mitad oeste se denomina Serpens Caput (la Cabeza de la Serpiente), conteniendo la estrella más brillante del conjunto, llamada Unukalhai (Alpha Serpentis), una gigante anaranjada de magnitud visual +2.63. Nuestro objeto, en cambio, se localiza en la porción oriental , que recibe el nombre de Serpens Cauda (la Cola de la Serpiente).

La Nebulosa del Águila puede localizarse al norte de Sagitario (la Tetera), cerca de M17, la Nebulosa Omega, sólo 2.5º al norte de ésta última; la proximidad entre ambas nebulosas no es sólo aparente, sino que incluso mantienen fuertes interacciones entre ambas, consistentes en fuertes vientos estelares e influjos gravitacionales. La región está infestada de objetos de cielo profundo y, particularmente, de astros pertenecientes al Catálogo de Charles Messier, pues la Vía Láctea encuentra aquí su zona central, en concreto en la cercana constelación de Sagitario. M16 se localiza en el Brazo de Sagitario-Carina, que es el más próximo al que nos encontramos nosotros, el Brazo de Orión, en dirección al centro galáctico. Se trata de una colosal nube de gas de hidrógeno y polvo interestelar sometida a continuos cambios en su estructura y composición.


La Nebulosa del Águila debe su nombre a que se asemeja, según el parecer de muchas personas, a un águila volando en picado. Mi hija Araceli dice que no se parece; yo, que sí.

Por efecto de la gravedad, las partículas de polvo y el gas se contraen y colapsan sobre sí mismas, produciendo un aumento de la temperatura y mayores concentraciones de masa, que devienen en una presión ascendente con el consiguiente aumento de la temperatura, hasta provocar la ignición y originar una nueva estrella. Así se formaron las estrellas del cúmulo M16 en el seno de la Nebulosa del Águila, y así siguen formándose nuevas estrellas.

Ahora, los fuertes vientos causados por las nuevas estrellas excitan a la nebulosa que las creó, y la hace brillar por la emisión de esa energía que reciben, en forma de luz, convirtiéndose de esa manera en uno de los más hermosos objetos de su clase, una nebulosa difusa brillante. Las estrellas del cúmulo son jovencísimas gigantes azules, muy luminosas.

Las espectaculares imágenes tomadas por el Telescopio Espacial Hubble, publicadas en 1.995, han contribuido a una mucho mejor comprensión de los procesos que se llevan a cabo en el interior de la nebulosa. Estas imágenes, de la impresionante región de Los Pilares de la Creación, se hicieron muy populares gracias a su difusión en películas tales como Contact, de 1.997, series de ciencia ficción como Babylon 5, videojuegos o juegos para ordenador.

El cúmulo (no así la nebulosa), catalogado como M16 (el objeto con ese número en el Catálogo Messier) y también como NGC6611, fue descubierto por Jean-Philippe de Cheseaux en 1.746. El astrofísico suizo (nacido en Lausana) sólo observó la zona central, y cita un cúmulo de estrellas entre las constelaciones de la Serpiente, Sagitario y Antínoo. Es ésta una antigua constelación que se situaba al sur de la constelación del Águila. Cheseaux, en cambio, no parece haber observado la nebulosa, pues no nos informa sobre ella.

Charles Messier sí distinguió la nebulosa, en su redescubrimiento del 3 de junio de 1.764, según anotó en la primera edición de su famoso catálogo que reproduzco a continuación:

“Amas de petites étoiles, mêlé d’une foible lùmiere, près de la queue du Serpent, à peu de distance du parallèle de ζ de cette constellation; avec une foible lunette ces amas paroît sous la forme d’une nébuleuse.” “Cúmulo de estrellas pequeñas, mezcladas con una tenue luz cerca de la cola de la Serpiente, a poca distancia del paralelo de ζ de esta constelación; con un telescopio pequeño este cúmulo aparece bajo la forma de una nebulosa.”

Como hemos leído, Charles Messier pudo identificar por vez primera a la nebulosidad asociada al cúmulo M16. Anotó también (a la izquierda de su diario) las coordenadas en Ascensión Recta y Declinación del objeto, así como su tamaño aparente, estimándolo en 8 minutos de arco.

Curiosamente, la nebulosa no fue advertida por William y Carolina Herschel al observar el cúmulo, a pesar de que el músico de Hannover es autor del descubrimiento de más de 2.500 objetos de cielo profundo, además del planeta Urano. Esto hizo que la nebulosa no figure en el catálogo NGC. Sí se refiere a ella su hijo, John Herschel, que habla de una nebulosa que contiene a un centenar de estrellas. Finalmente, la Nebulosa del Águila fue catalogada en el IC II de 1.908 como IC4703.

La distancia a la que se encuentra no es una discusión cerrada. Aunque la mayoría de las fuentes coinciden en aceptar 7.000 años-luz, hay opiniones contrarias que cifran nuestra separación de la nebulosa en menos de 6.000 años-luz. El diámetro angular del cúmulo, de 7 minutos de arco, corresponde a un diámetro real de 15 años-luz. La nebulosa se extiende mucho más, hasta medio grado (equivalente a la Luna llena), que se traduce en unas dimensiones de unos 70 años-luz de diámetro.

Como la declinación de M16 es de -13.5º, es observable prácticamente desde toda la Tierra, exceptuando latitudes árticas donde no vive casi nadie. Los mejores meses para su observación son los centrales del año, pero ya desde marzo aparece en la madrugada. La magnitud visual del objeto es de +6.4. No se puede ver, por tanto, sin ayuda óptica. Sea cual sea el instrumento empleado, se necesita una apertura mínima de 2 pulgadas (50 mm) para poder observar algo. En prismáticos, con 10×50 se advierte un pequeño grupo de estrellas, no sin dificultades. Los telescopios entre 120 y 150 mm pueden ya advertir una ligera nubosidad que envuelve al cúmulo. Para obtener detalles suficientes de los Pilares de la Creación, son necesarios instrumentos de al menos 12 pulgadas (300 mm de apertura). La astrofotografía revelará siempre detalles mucho más precisos.

La evolución de la fotografía astronómica y la actividad de los observatorios en órbita, particularmente de las imágenes tomadas por el Hubble en 1.995, y las obtenidas con posterioridad, nos han permitido ver a la Nebulosa del Águila como una ventana abierta, mostrándonos asombrosas estructuras en su interior.

Entre estas notables formaciones destacan, además del cúmulo M16, las columnas oscuras llamadas Pilares de la Creación, y la Espira o Columna V. La siguiente fotografía muestra la posición de cada una de ellas dentro de la nebulosa.

En la que sigue, pueden compararse el aspecto que ofrecen en la luz visible del Hubble, y en el infrarrojo de otro observatorio en órbita: El Telescopio Espacial Spitzer:

Una de las fotografías tomadas por el Hubble, con la firma de Jeff Hester y Paul Scowen, dio la vuelta al mundo, y se convirtió en la imagen del cielo más difundida entre la población:

Muestra una extensa zona, en forma de columnas, donde están formándose estrellas. Ello justifica su nombre de Los Pilares de la Creación. La concentración de gas hidrógeno y polvo en la región ha funcionado como una incubadora de nuevas estrellas, al amparo de la energía que les proporciona su propia fuerza de atracción gravitatoria.

La combinación de esta imagen con las ofrecidas por el Telescopio Espacial de Rayos-X Chandra, en cambio, muestra que las fuentes de emisión de rayos X no coincide con la situación de las columnas, sino con otros puntos de la región, distribuidos al azar. Este hecho sugiere que la formación estelar ha terminado. Pero otros puntos de los Pilares de la Creación muestran Glóbulos Gaseosos de Evaporación (EGGs por sus siglas en inglés), donde dentro de algún tiempo volverá a evidenciarse la producción de nuevas estrellas. Consisten estas eyecciones en elementos químicos menos pesados expulsados violentamente por la intensa radiación del lugar. En la zona, se han encontrado 73 EGGs, y al menos 11 de ellos contienen objetos estelares en formación.

El pilar más largo mide unos 7 años-luz, distancia comparable a la que nos separa de Sirio (Alpha Canis Majoris), que es de unos 8.6 años-luz, y mucho mayor de la que hay entre nosotros y Alpha Centauri (4.3 años-luz, aproximadamente) y en el extremo de todos ellos se producen concentraciones de masa que aumentan la presión y forman las protoestrellas.

En cambio, las últimas noticias no son nada tranquilizadoras. Datos proporcionados por el Telescopio Spitzer hacen sospechar que la explosión de una supernova acabó con los Pilares de la Creación hace unos 6.000 años. Pero en el peor de los casos, aún nos quedarán otros mil años para disfrutar de tan hermosa visión, y en su lugar dejará un magnífico cúmulo estelar de estrellas jóvenes, brillantes, muy masivas, y muy azules.

Al sureste de los Pilares de la Creación, aparece otra columna de material oscuro, muy alargada, conocida como La Espira, y también como Columna V. En el extremo superior, esta estructura presenta un ensanchamiento en forma de capullo donde se localiza una importante fuente de emisión radiactiva, altamente ionizada. Muy cerca, un objeto estelar hace pensar que el conjunto forma también una región HII de formación de estrellas. Como se ve, toda la Nebulosa del Águila es un espectacular ejemplo de evolución en el Universo, contrariamente a la inmutabilidad que se le atribuyó en tiempos pasados.

M16 es el cúmulo asociado a la nebulosa. Contiene unas 460 estrellas, todas ellas extremadamente jóvenes, pues se ha estimado la edad del conjunto en unos 4 millones de años, menos de la milésima parte de la edad de nuestro Sol, e incluso algunas estimaciones reducen esta cifra a la mitad. Las estrellas se formaron en la nebulosa, consecuencia de la ferviente actividad que hemos tenido ocasión de estudiar a lo largo del artículo, y ahora son ellas las que con sus fuertes vientos ionizan el material circundante, haciendo brillar a la nebulosa. Las más brillantes son gigantes azules, de tipo espectral O y B, muy masivas, hasta 80 veces más que el Sol, y llegan a alcanzar la octava magnitud, por lo que pueden ser vistas con binoculares en buenas condiciones de observación. La estrella más brillante tiene magnitud visual de +8.24. La mayoría de sus componentes, en cambio, son estrellas de la secuencia principal, con poco más del doble de la masa de nuestro Sol. Existen también, como puede deducirse fácilmente, muchas estrellas que todavía están formándose, como evidencia la imagen de rayos X del Telescopio Espacial Chandra.

En fin, esto es todo. Aunque he intentado traerles lo más notable de esta fabulosa región del cielo, soy consciente de que me he dejado muchas cosas en el tintero. Es inevitable, pues hablar de M16, el Águila y los Pilares, es empezar y no acabar. Muchas gracias por su atención, y les deseo cielos despejados y una feliz observación.

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14 comentarios to “M16 y la Nebulosa del Águila”

  1. jesse garcia Says:

    Gracias, muchas gracias por tan ESPETACULARES, imagenes, el Universo me cautiva, me invita a “ir” a descubrir tantas y tantas maravillas que tiene, solo nuestra Galaxia. Dios existe en todo el Universo.

    • Bienvenido a la bitácora, Jesse, y muchas gracias a usted, por su visita y por sus palabras.
      Disiento con su opinión, con todos mis respetos. Más bien estoy con la posición del profesor Stephen Hawking cuando afirma que no es necesaria la existencia de ningún dios para que exista el Universo.
      Saludos cordiales y vuelva pronto.

  2. Hola amigo Galileo.
    Espectacular la nebulosa del aguila, es una pena que no se pueda ver a simple vista, como me gustaria pasear por los pilares de la creación. aunque uno de ellos ya no esta entre nosotros, pero podremos disfrutar de su presencia unos mil años mas.
    Dile a tu hija Araceli que le eche un poquito de imaginación,porque yo estoy contigo y veo perfectamente el aguila.
    Las fotos son preciosas y gracias por el magnifico articulo.
    besos y hasta pronto

    • ¡Hola, Cari!.
      Siento darte más malas noticias. Si lees el artículo con más detenimiento, verás que la supernova destruyó a TODOS, y no sólo a uno de los pilares. Pero bueno, no creo que dentro de mil años quedemos muchos de nosotros para comprobarlo.
      ¡Ah!… se lo he dicho a Araceli, y… dice que tu opinión no es imparcial, que ella sabía que me darías la razón a mí. jajajajajaja.
      Un besito y hasta pronto.

  3. Amigo Galielo, q articulo mas espectacular y mas bien elaborado. si te digo la verdad viendo esta nebulosa, los pilares de la creación y la M16 me dan un poquito de miedo; pq parece cosa de brujeria q eso este ahi en el cielo como quien no quiere la cosa, formando nuevas estrellas; siendo nosotros ajenos a ello; parece q en cualquier momento nos va a atrapar a nosotros los humanos y nos va a llevar hacia la perdición con su belleza, no pudiendo nosotros hacer nada por ello; solo esperar q sean buenos con nosotros y no nos coman como a simples peces en el mar…
    Lo q mas pena me da es q uno de los pilares de la creación ya no este entre nosotros para poderlo contemplar, aunque los otros dos siguen por ahora ahi de pie enseñando su majestuosidad.
    las fotos son espectaculares como siempre. muchas gracias querido Galileo

    • Si decidieran comernos, como tú dices, el banquete sería dentro de un mínimo de 7.000 años. Se tendrán que comer nuestros huesos🙂.
      Como ya he aclarado en el comentario anterior, querida Namobu, la supernova parece haber acabado con el conjunto de la estructura, es decir, con todos los pilares y no sólo con uno. Ufff, el poder destructivo de los rayos gamma que se originan en una supernova sí que dan miedo.
      Gracias a ti, Nat, que tengas cielos despejados, una feliz observación, y muchos besitos.

  4. Nubes de gas, de hidrógeno y polvo, con unas estructuras tan asombrosas que nos enseña distancias, tamaño y lo inmenso que es el Universo, Icreíble inimagenable la energia que les proporcina su propia fuerza de atracción gravitatoria, que se forman nuevas estrellas. Es la gran Naturaleza de un Universo tan ordenado con sistema que no viene por casualidad !!Cómo se cálcula los minutos de arco para medir tiempo y distancia ? y dónde se encuentra el Ecuador celeste ? Su artículo es tan impresionante igual que sus imagenes, gracías, Un gran saludo ..

    • Los minutos de arco no son más que el ángulo que ocupa un objeto en el cielo, y los astrónomos no tienen mucha dificultad en medirlos. Tampoco un aficionado a la astrofotografía, pues comparando las coordenadas se sabe bien el ángulo que ocupan, sin problemas.
      El ecuador celeste es la prolongación en el cielo del ecuador de nuestro planeta. Se toma como referencia a la estrella Mintaka, la más occidental (a la derecha) de las tres que forman el Cinturón de Orión, o las Tres Marías, pues está prácticamente sobre él. Es una estrella ecuatorial.
      Un cordial saludo.

  5. Z3nna Dijo: Me gustaría hablar de los colores que hay en la vida, por ejemplo, los colores que existen en la Tierra, ( los del Arco Iris ), los colores que hay en la profundidad del Mar, y los colores que están aun más lejos en el Universo, resulta que todos esos colores son iguales, parece que la Naturaleza se ha puesto decuerdo. En las imagenes aparecen todos los colores que tenemos en la Tierra, son mezcla del blanco y negro, el cielo oscuro y la luz del Sol. Sus imagenes son tan bonitas llenas de colores reales, que no podemos verlas de cerca. Un saludo gracías.

    • Es justamente al contrario de como tú dices, Z3nna. El blanco es la mezcla de todos los demás colores. ¿Te has fijado que no hay estrellas verdes, o que son rarísimas?. La razón es que el verde es el color que está en el centro de los siete del Arco Iris, y las estrellas que deberían tener ese color, reciben por igual las radiaciones de los demás colores, se mezclan, y… ¡las vemos blancas!.
      Muchas gracias a ti, mi querida amiga. Un saludo cordial.

  6. El señor, Stephen Hawking, es una persona, un ser humano!! No puede afirmar o no, que no es necesaria la extistencia de Dios para que exista el Universo,( salvo que esté loco ) y esto es lo que pasa a todos los cientificos Astronomos,. A mí me pasa lo mismo, que yo estudé Derecho, pero siempre soy consciente que todo lo que hay en el Universo, No es una casualidad o simple suerte,en absoluto. Hay alguien atrás de todo esto, domina,controla hasta la más mínima.No ve que todo el Universo es perfecto ?.. menos los sers humanos !! Todo el contenido del Catálogo de la Unión Astronómica Internacional, es solo una simple muestra pequeña.. y usted lo sabe ! Disidente con su opinión, igual con todo mí respeto.Todo lo que nos trae del Universo nos cautiva muchísimo.Le agradezco mucho de vivir una parte de nuestro gran Universo…. que al final no somos nada. Grandes saludos.

    • Un poco loco sí que estoy, he de reconocerlo. Pero bueno, que cada uno crea en lo que quiera y que cada cual piense como le dé la gana. Hablemos de Astronomía. Saludos cordiales.

  7. Le pido disculpa. No era mí intención ofenderle, ní mucho menos. Aveces el Universo me hace despertar de noche , aveces no me deja dormir, el problema es que sé porqué !! Mis saludos.

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