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La Constelación de Cygnus (el Cisne)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 30 junio, 2011 by bitacoradegalileo

La espectacular Constelación del Cisne, llamada también en ocasiones La Cruz del Norte, es una de las más hermosas regiones de todo el cielo. Brillantes estrellas, entre las que hallamos la supergigante blanca Deneb, que es uno de los vértices del famoso Triángulo de Verano (junto con Vega en la Constelación de Lyra y Altair en la del Águila), y también la bellísima Albireo, a mi entender la estrella doble más bonita de todas cuantas podemos admirar.

Sorprendentes nebulosas, entre las que destacan la Nebulosa Norteamérica, la del Pelícano, la de la Mariposa y la del Velo (que es el resto de una antiquísima supernova), entre otras, ricos campos estelares con multitud de estrellas jóvenes, muy calientes, cúmulos abiertos pertenecientes al Catálogo Messier, como M29 y M39, o una intensa fuente de radiación, el llamado Cygnus X-1, completan un paisaje que merece no una, sino muchas noches de observación y deleite, en una zona del cielo surcada por el Brazo de Orión de la Vía Láctea, que es una región externa, en dirección contraria al centro galáctico, donde se encuentra Sagitario.

El nombre oficial de la constelación es Cygnus, y su genitivo Cygni, así es que las dos estrellas citadas se denotan como Alpha Cygni (Deneb) y Beta Cygni (Albireo); la abreviatura es Cyg, de forma que también puede escribirse α Cyg y β Cyg respectivamente. Ambas estrellas son la cola y el pico del ave, que se representa en vuelo, y no posada sobre un plácido lago, como yo erróneamente imaginaba cuando comencé a estudiar la cosa esta de las constelaciones. Curiosamente, la cola del cisne (Deneb) se corresponde con el cabecero de la cruz, y viceversa, Albireo está en la cabeza del ave, pero es el pie de la cruz. Otras tres estrellas, Gamma, Delta y Epsilon, completan el asterismo de la cruz, la primera en el crucero y las otras constituyen los extremos del travesaño, y también las alas del ave, que vuela en dirección sur. Las cinco estrellas tienen un brillo suficiente como para ser avistadas con relativa facilidad.

La abundancia de nebulosas y de campos estelares se debe a la presencia en la región de la Vía Láctea, que confiere un tono lechoso al “cuerpo” del ave, y que está dividida en dos a lo largo por una zona oscura, llamada Hendidura del Cisne, conocida también como Saco de Carbón Boreal, por analogía con la nebulosa oscura del mismo nombre en la constelación de la Cruz del Sur.

Aunque puede observarse desde mucho antes y hasta mucho después, Cygnus alcanza su tránsito en la medianoche entre los meses de julio y agosto, y se muestra muy alta en el Hemisferio Norte, pues está cruzada por el paralelo +40º. Desde la primavera y hasta bien entrado el otoño es posible verla desde latitudes septentrionales. En el Hemisferio Sur se podrá ver durante el invierno austral. Para su localización, sólo hay que buscar al Triángulo de Verano, un conjunto de tres brillantísimas estrellas, una de las cuales es Deneb, y las otras dos Vega, que es la quinta estrella más luminosa de todo el cielo nocturno, y Altair, la más brillante componente de la Constelación del Águila. Albireo, el pico del Cisne, se sitúa entre Vega y Altair, pero dentro de los límites del Triángulo, ocupando su baricentro.

En el Hemisferio Sur, aparece bastante baja sobre el horizonte norte, aunque todavía puede vislumbrarse. En la ciudad de Santiago de Chile (situada a 33º27′ de latitud sur), Deneb aún alcanza unos 11º sobre el suelo, y es posible disfrutar de toda la constelación, a pesar de su condición claramente septentrional. A finales del mes de agosto alcanzará su máxima altitud alrededor de las 22:30 hora local. Antes de esas fechas lo hará un poco después; en fechas posteriores, un poco antes.

Principales estrellas

La Constelación de Cygnus cuenta con más (bastante más) de un centenar de estrellas con magnitud inferior a +6.00, es decir, en el límite de la visibilidad a ojo desnudo cuando los cielos ofrecen una buena calidad de observación. Así pues, son muchas las que merecerían una detallada visita, pues el catálogo de estrellas interesantes es copioso. Estrellas dobles, triples y múltiples, así como variables de todo tipo tienen aquí una amplia representación.

En un artículo como éste, pues, no es posible rendir la atención adecuada a cada una de ellas, así es que me he limitado a presentarles las cinco más brillantes, que forman el asterismo de la constelación, y que permitirá, a posteriori, un estudio más detallado por parte del aficionado más interesado.

Deneb (Alpha Cygni) es la más brillante de toda la constelación, y una de las más notables del cielo nocturno, la decimonovena en el orden de brillo entre todas ellas, con una magnitud visual de +1.25. Para los residentes australes que no puedan alcanzar a verla debido a su latitud, la intensidad de su brillo es prácticamente igual a la de Mimosa, la estrella Beta de la Cruz del Sur, a pesar de que ésta se encuentra cuatro veces más cerca de nosotros. Deneb es un astro magnífico, una hipergigante blanca, de tipo espectral A2I unas 110 veces mayor que el Sol y 70.000 veces más luminosa. Baste decir que es una de las estrellas más notables, a pesar de hallarse a una colosal distancia que, aunque es incierta, todos aceptan cifrarla en un mínimo de 1.400 años-luz. Algunos amplían esta valoración hasta 3.200 años-luz.

Los observadores que dispongan de cielos oscuros y de buenas aperturas en sus telescopios harán bien en entretenerse un buen rato por la región de Deneb, pues en sus proximidades se toparán con fascinantes nebulosas y campos estelares. En la imagen superior aparecen a la izquierda de Deneb las nebulosas Norteamérica y del Pelícano. El nombre Deneb es un vocablo procedente del árabe que significa cola, y que también encontramos en otras estrellas como Deneb Algenib (Capricornio), Deneb Kaitos (Cetus), Deneb al Okab (el Águila) y Denébola (Leo).

Sadr es la segunda estrella más brillante de la constelación, a pesar de llevar la denominación de Bayer Gamma Cygni o γ Cyg, con magnitud visual de +2.20. Ocupa el centro del asterismo de la Cruz del Norte, o el pecho del Cisne, que es precisamente el significado del vocablo árabe del cual procede el nombre. Es una supergigante blanco-amarillenta, tipo espectral F8I, distante unos 1.500 años-luz, pero 65.000 veces más luminosa que el Sol, y unas 225 veces más grande.

Es engañosa la sensación de estar rodeada por la nebulosa que parece envolverla (IC 1318), pues ésta se encuentra mucho más alejada aunque en la misma línea visual. En sus proximidades encontraremos al cúmulo abierto NGC 6910 (arriba) y a la Nebulosa de la Mariposa (izquierda).

Gienah o Giennah (Epsilon Cygni o ε Cyg) es la tercera estrella más brillante del Cisne. Su nombre, que significa “ala” en árabe, designa también a la estrella gamma de la constelación de Corvus (El Cuervo), así es que en ocasiones se distingue entre Gienah Corvi y Gienah Cygni. Es una estrella doble, con magnitud conjunta de +2.46 distante unos 72 años-luz del Sistema Solar. La componente principal, Gienah A, es una gigante anaranjada de tipo espectral K0III, 12 veces mayor y 61 veces más luminosa que nuestro Sol. Gienah B, su acompañante, es una enana roja bastante más tenue, pues alcanza la duodécima magnitud, y aparece con una separación de 78 segundos de arco con respecto a Gienah A. Desde ésta, según Jim Kaler, su acompañante se ve con un brillo equivalente al que a nosotros nos ofrece Júpiter, y sin embargo desde Gienah B, su compañera brilla dos veces con más intensidad de lo que lo hace la Luna llena para nosotros. En sus proximidades se encuentra la Nebulosa del Velo.

Delta Cygni es la cuarta estrella, en el orden de brillo, de la Constelación del Cisne. A pesar de mostrar una magnitud visual de +2.87, no tiene nombre propio, y sólo es conocida por su designación de Bayer. Se trata de un sistema triple cuya componente principal tiene un tipo espectral B9.5IV, es decir, una subgigante casi igual que Vega en cuanto a su color, blanco. Tiene una compañera muy próxima de sexta magnitud y otra más alejada mucho más tenue, de duodécima magnitud. El sistema se sitúa a 171 años-luz de nosotros, y visualmente podemos encontrarlo ya muy cerca de M56, de la Constelación de Lyra, que aparece en la fotografía superior, a la derecha. Dentro de unos 9.000 años, Delta Cygni será una aceptable Estrella Polar.

Esto es Albireo. Que síii, que existe, que yo la he visto y no ha salido de la inspiración de ningún gran artista ni de ningún cuento maravilloso, sino que es real y puede verse en la cabeza del Cisne, o si lo prefieren, en la base de la Cruz del Norte. Muchos opinan que es la estrella doble más bonita de todo el cielo, pero yo afirmo que es la estrella más bonita, incluyendo a dobles, triples, múltiples y solitarias, pues no hay otra más sencilla, discreta y a la vez elegante visión en todo el firmamento. A continuación les pongo el enlace al artículo que dediqué a esta delicia:

Albireo, una binaria inolvidable

A pesar de su denominación de Bayer Beta Cygni, sólo es la quinta más brillante de la constelación, así es que es la última, de las que forman la Cruz, en mostrarse cuando nuestros ojos se van acostumbrando a la oscuridad y nos van apareciendo cada vez más estrellas. El par está compuesto por una estrella amarilla de magnitud +3.05 y su acompañante, separada por 35 segundos de arco, es azul y brilla con magnitud visual de +5.12. Se resuelven fácilmente con ayuda de unos binoculares. El conjunto se sitúa a 385 años-luz de distancia, pero les aseguro que es muy difícil separarse del ocular cuando en él está la hermosa Albireo.

Cielo Profundo

Toda la región está infestada de nebulosas y cúmulos estelares, aunque es deficiente en galaxias y cúmulos globulares, al situarse en el plano de la Vía Láctea. Caprichosas formas originan innumerables estructuras entre las que es necesario hacer una selección, pues de lo contrario se haría interminable.

Así, me limitaré a citar a las nebulosas llamadas Creciente y Tulipán. Sí nos detendremos en la Mariposa y en la del Velo, mientras que las denominadas Norteamérica y Pelícano (en la fotografía superior) ya fueron objeto de un artículo monográfico en estas mismas páginas. A continuación, el enlace al informe citado:

Las nebulosas Norteamérica y del Pelícano

Baste recordar aquí, respecto a estas nebulosas, que se trata de dos ingentes masas de polvo y gas hidrógeno, de 50 y 30 años-luz de diámetro, respectivamente, que albergan zonas de creación de estrellas jóvenes (guarderías estelares), y que se sitúan muy cerca al este de Deneb vistas desde la Tierra, aunque están mucho más alejadas que la estrella.

Otro tanto hay que apuntar sobre la infinidad de cúmulos estelares que se reparten por la costelación, profusos y bellos campos de estrellas, entre los que he seleccionado los dos objetos Messier presentes en la región: M29 y M39. Pero hay muchos más. Por último, haremos una breve referencia a Cygnus X-1.

IC 1318, conocida como Nebulosa de la Mariposa y también como Nebulosa de Gamma Cygni, es uno de los objetos de su tipo más grandes y masivos que se conocen. Perteneciente al complejo molecular nebuloso del Cisne, está atravesada por una zona oscura, que la divide en dos, y le confiere esa forma que recuerda a las alas de una mariposa. Está situada junto a Sadr, la estrella central en el asterismo de la Cruz del Norte, aunque la estrella se encuentra mucho más cerca de nosotros y no está ligada a la nebulosa.

La espectacular Nebulosa del Velo es una estructura de aspecto filamentoso, remanente de una supernova que estalló hace al menos 20.000 años, y que se sigue expandiendo aún en la actualidad. Es una intensa fuente de radio cuyas emisiones revelan la presencia de oxígeno, azufre e hidrógeno, de unos 70 años-luz de diámetro que se sitúa a 1.500 años-luz de distancia. No se deja ver fácilmente, a no ser en fotografías de larga exposición tomadas por telescopios de al menos 8 pulgadas de abertura y con ayuda de filtros nebulares del tipo OIII. Particularmente atractiva es la porción oeste de la nebulosa, que ha sido llamada La Escoba de bruja, por su evidente parecido con tal objeto.

El cúmulo abierto M29, o Messier 29, situado a 4.000 años-luz de distancia del Sistema Solar, se localiza a sólo 1.5º al sur de Sadr (Gamma Cygni). Está compuesto por unas 50 estrellas, 5 de ellas más brillantes de las que 4 forman un cuadrado característico, que facilita su identificación. Se podrán observar con ayuda de binoculares. Su magnitud visual es de +6.60 y ocupa en el cielo un arco de 7′ de grado de diámetro. El cúmulo se aproxima a nosotros a la velocidad de 28 km/seg. Otras denominaciones que ostenta son Cr 422 y NGC 6913.

Bastante más grande y brillante que el anterior, aunque menos poblado, M39 o Messier 39 se localiza a 800 años-luz de distancia de nuestra posición. Consta de unas 30 estrellas, media docena de ellas de séptima magnitud. Ocupa en el cielo un arco de 32′ de grado, equivalente al tamaño de la Luna llena, y que corresponde a un tamaño real de 7 años-luz de diámetro. Su magnitud visual es de +4.60.

Para su lozalización, puede partirse de Deneb (Alpha Cygni) y desplazarse primero 3.2º hacia el norte, para después ir hacia el este, y a 9º estará M39. Llamativo con prismáticos, su espectacularidad decrece de forma considerable en el ocular de un telescopio.

Por último, y como curiosidad, citaré el objeto Cygnus X-1. Se trata de una intensa fuente de emisión de rayos X, descubierta en el año 1.965, y que se sitúa a 10.000 años-luz de distancia. Las fluctuaciones de tales radiaciones, del orden de una milésima de segundo, hacen pensar que se trata de un objeto extraordinariamente compacto y muy masivo, y es el mejor candidato para ser considerado el primer agujero negro del que conocemos su ubicación. Se sitúa a sólo 23 minutos de arco al norte-noreste de Eta Cygni (η Cyg), que es una estrella que la podemos encontrar a medio camino entre Sadr (Gamma Cygni) y Albireo (Beta Cygni). La imagen superior muestra las radiaciones de Cygnus X-1 captadas por el Telescopio de Rayos X en órbita Chandra. La inferior es una concepción artística.

Mitología

Leda, reina de Esparta, se bañaba desnuda en las aguas del río Eurotas cuando el gran Zeus, conocido por su promiscuidad, y que regresaba de su aventura con Némesis, se prendó de la augusta dama. Para seducirla, cambió su figura y se transformó en cisne, y de esta manera pudo poseer a Leda. Ésta, habiendo quedado encinta, puso dos huevos (pues nadie me hubiera creído si les cuento que parió, habiendo yacido con un pato). De uno de los huevos nacieron gemelos, Cástor y Pólux, que dan nombre a las dos principales estrellas de la Constelación de Géminis, y del otro nació Helena, una joven que tras ser raptada por Paris, fue causante de que griegos y troyanos se liaran a guantazos en la famosa trifulca de la Guerra de Troya.

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La Cascada de Kemble

Posted in Cielo Profundo with tags , on 10 abril, 2011 by bitacoradegalileo

Como las aguas de un río que claras y lozanas procuran el brusco desnivel para exhibirse más cristalinas que nunca, en el desfile de mil colores y luces eternas, las estrellas que forman la llamada Cascada de Kemble parecen, en rápida pero graciosa caída, buscar el descanso en el cúmulo que las espera al final de su camino, el lago más brillante jamás soñado: El llamativo cúmulo estelar NGC1502.

La sucesión de estrellas que forma este asterismo (enseguida aclararé este concepto), se muestra refrescante en el páramo desierto de la tenue Constelación de la Jirafa, como si de un río Nilo se tratara sobre la enorme extensión de arena que lo rodea, como el oasis que calma la sed del observador nocturno, ávido de nuevas sensaciones. Veremos como la región donde se ubica parece vacía en cuanto los cielos no son totalmente oscuros.

Llegados a este punto, parece necesario aclarar la diferencia que existe entre tres conceptos relacionados, pero bien distintos entre sí: los de asterismo, constelación y cúmulo.

La Constelación de Camelopardalis (La Jirafa)

Particularmente, es frecuente confundir los dos primeros conceptos; piénsese en la Osa Mayor, y su asterismo más conocido: El Carro o Sartén. La Osa Mayor (latín Ursa Major), como la Jirafa (latín Camelopardalis) y todas las demás constelaciones, es una región del cielo; digamos que es un territorio

Constelación de Ursa Major (La Osa Mayor)

independiente del resto de las constelaciones, con las que puede tener o no sus límites, y que alberga en su interior determinados objetos celestes.

Otra cosa es la forma que ofrece la disposición de sus siete estrellas principales, característica y bien conocida, que es el asterismo de El Carro. Sólo

Asterismo de Camelopardalis

hay 88 constelaciones, las reconocidas oficialmente por la Unión Astronómica Internacional, pero podemos encontrar tantos asterismos como nuestra imaginación sea capaz de crear. Muchas veces, unimos con líneas imaginarias a estas estrellas, para que formen la figura que hemos concebido

Asterismo de El Carro, en la Osa Mayor

artificialmente. Usted hará bien en idear sus propias figuras, con independencia de las que sean aceptadas por la mayoría. Elija el diseño que mejor pueda ayudarle a reconocer cada constelación o agrupación de estrellas.

Por otro lado, las estrellas que forman un asterismo pueden estar o no relacionadas gravitacionalmente. En caso afirmativo forman un cúmulo estelar. Es el caso de la cometa que forman las principales integrantes de Las Pléyades o la “A” que dibujan las del Joyero. Pero en otros casos, la sensación de proximidad entre ellas es una simple cuestión de perspectiva, y esas estrellas, vistas desde cualquier otro punto de vista, formarían otra figura distinta, e incluso ninguna. Ocurre esta circunstancia con el asterismo de La Percha, mal llamado Cúmulo de Brocchi, y también con nuestra Cascada de Kemble. Las estrellas que lo forman no están una al lado de la otra, sino que algunas se encuentran más cerca y otras más alejadas, y observadas desde otro lugar del Universo no ofrecerían esa alineación. Ni Orión ni la Cruz del Sur tendrían esa forma vistas desde otro sitio.

Observen la fotografía de la derecha. Los puntos de luz que aparecen en ella están a distancias diferentes. La sensación de proximidad entre las farolas del fondo desaparecería desde cualquier otro punto de vista, y eso mismo ocurre con los asterismos como el que nos ocupa, como el de la Percha y nuestra Cascada de Kemble. En un cúmulo, sin embargo, las estrellas sí están verdaderamente cerca unas de otras y ejercen unas sobre otras fuerzas gravitacionales.

La Constelación de Camelopardalis

La región donde se ubica nuestro objeto, es una de las más extensas y sin embargo menos destacadas de todo el cielo. Tanto es así, que fue considerada por los griegos, junto con la que hoy constituye la Constelación del Lince, una zona vacía, y no aparece registrada hasta que lo hizo Jakob Bartsch, yerno de Kepler, en 1.624, aunque parece haber sido ideada con anterioridad por Petrus Plancius. El nombre de Camelopardalis deriva de la idea en la Grecia clásica de la jirafa como un animal con el aspecto parecido a un camello y la piel de un leopardo. Como estrellas destacadas citaremos a… ninguna. Las más brillantes son de 4ª y 5ª magnitud, y ninguna ha merecido nombre propio, ostentando sólo tres de ellas denominación de Bayer: Alpha, Beta y Gamma Camelopardalis. Tampoco ofrece objetos de cielo profundo de especial interés.

Camelopardalis se presenta como circumpolar para latitudes medio-bajas del Hemisferio Norte, y resulta invisible para casi toda la mitad sur del planeta. En entornos próximos a las ciudades resulta invisible al carecer de estrellas con el brillo suficiente, y hay que servirse de las constelaciones vecinas para ubicarla. La encontrará en el centro del semicírculo formado por Capella (α Aurigae), Mirphak (α Persei), Ruchbah (δ de Casiopea) y Polaris (α Ursae Minoris).

Esta falta de notoriedad ha provocado un tradicional desinterés de los aficionados hacia la región, a pesar de la presencia de la Vía Láctea en su mitad meridional, hasta que, en diciembre de 1.980, un artículo publicado en la prestigiosa revista Sky & Telescope, firmado por Walter Scott Houston, autor de reportajes de cielo profundo en la publicación, daba a conocer una carta que había recibido del fraile franciscano Lucien Kemble, en la que le remitía un dibujo y la descripción de una cadena de estrellas en la Constelación de la Jirafa que fascinaban al religioso. Muchos profesionales de la cosa esta de las estrellas se han aprovechado de los descubrimientos de los aficionados, pero Houston supo dar a Kemble lo que es de Kemble, y por eso merece mi reconocimiento (póstumo) en esta página. Alguno debería tomar nota, y no aprovecharse del esfuerzo ajeno.

La secuencia de estrellas, unas 20 entre la 8ª y la 9ª magnitud, asemeja un río de luces que cae suavemente desde el nordeste hasta el suroeste, extendiéndose por un arco equivalente a cinco veces el tamaño de la Luna llena, lo que la convierte en un objeto adecuado para binoculares, y no telescopios que en su ocular no pueden abarcar tanto espacio. Es un asterismo y no un cúmulo, ya que la proximidad entre sus estrellas es sólo aparente, y se debe a la perspectiva desde la que observamos al conjunto; desde cualquier otro lugar, las estrellas aparecerían mucho más alejadas, que es como están en realidad. En la siguiente carta celeste pueden verse sus coordenadas en Ascensión Recta y Declinación:

Como algunas de sus estrellas alcanzan hasta la 10ª magnitud, es necesario un cielo oscuro y la adaptación progresiva de nuestros ojos para poder discernir los componentes más tenues. No obstante, algunas estrellas brillantes del entorno nos servirán para su localización y disfrute (iba a escribir “localización y estudio”, pero en este caso es casi lo mismo).

Estas referencias son tres: Un trío de estrellas brillantes al nordeste, otra estrella también muy notable en el centro, y el cúmulo estelar NGC 1502 en el suroeste, que sirve de colofón.

La forma más rápida, fácil y segura de llegar hasta la Cascada de Kemble es sirviéndose de la Constelación de Casiopea, cuya localización no será complicada, por sus brillantes estrellas que forman la famosa W (o la M, vista al contrario). Calcule la longitud del asterismo de Casiopea, y duplique esta distancia, en el sentido de giro de las agujas del reloj (alrededor de Polaris) hasta llegar al trío de estrellas brillantes. Estas luminarias rondan la quinta magnitud y son realmente hermosas. Destaca especialmente la gigante roja que ocupa la posición oriental (derecha en la fotografía), más próxima a Casiopea y más alejada de la Cascada. El arco que forman las tres estrellas le conducirá al asterismo de Kemble.

Una vez que deje atras al atractivo trío, puede que no alcance a ver, al menos en un primer momento, las estrellas más débiles de la Cascada. Busque entonces a una estrella de magnitud +4.93, que se encuentra a medio camino. Se trata de HIP18505, que también tiene la denominación HD24479, una enana de la secuencia principal, de color blanco-azulado, que le servirá para comprobar que no se ha perdido. Es la componente más brillante de la Cascada de Kemble.

Por último el coqueto NGC1502 le indicará el final del trayecto. Es un cúmulo estelar muy compacto compuesto por unas 45 estrellas, y en el que se pueden distinguir algunas estrellas dobles con ayuda del telescopio. Ronda la sexta magnitud, y sus estrellas son brillantes, azules y bastante jóvenes, pues su edad es solamente de unos once millones de años. Este cúmulo estará en lo más bajo si Casiopea se sitúa a la derecha de Polaris, es decir, la cascada fluirá hacia abajo, pero se invertirá cuando Casiopea esté a la izquierda de la Polar, y NGC1502 estará en lo más alto. Las “aguas” discurrirán de abajo arriba.

Lucien Kemble vino al mundo en una pequeña granja de Pincher Creek, en Alberta (Canadá) el 5 de noviembre de 1.922. Durante cuatro años participó en la II Guerra Mundial, como operador de radio en la Royal Air Force Canadiense, y terminada la contienda ingresó en la Orden franciscana, donde dedicó el resto de sus días a dar clases en seminarios y a ejercer el sacerdocio hasta su desaparición el 21 de febrero de 1.999. Como aficionado a la Astronomía, dispuso de un modesto equipo, un telescopio de 280 mm Celestron Smichdt-Cassegrain y un par de binoculares, que le bastaron para elaborar un increíble catálogo de más de 5.500 objetos de cielo profundo, con anotaciones y dibujos. Pero su aportación más conocida es el descubrimiento de su famosa Cascada de Kemble, nombre que le dio Houston, que describe en el siguiente texto la forma de dibujar de Fray Luc, como le llamaban los que lo conocieron:

“Kemble uses a trick for making drawings at the telescope that I have not heard mentioned before. He racks the eyepiece out of focus until only the brightest stars are visible, and then plots their relative positions. Once this “skeleton” is made, he refocuses and adds the fainter stars.” “Kemble usa un truco para dibujar cuando observa por el telescopio que nunca antes había oído mencionar. Desenfoca el ocular hasta que sólo las estrellas más brillantes son visibles, y entonces dibuja sus posiciones respectivas. Una vez hecho ese “esqueleto”, vuelve a enfocar y añade las estrellas más tenues.”

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