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Aldebarán y las Hyades

Posted in Cielo Profundo, Estrellas with tags , , on 2 noviembre, 2010 by bitacoradegalileo

Cuando se acercan las últimas semanas del año, los aficionados a esta Ciencia única y fascinante, nos ponemos inevitablemente un poco nerviosos. La hermosura de los cielos, siempre sorprendentes y agradecidos con quienes le dedican una mirada, aumenta cada día vistiéndose de gala para las largas noches del frío invierno boreal, o las cálidas veladas del incipiente verano de los mares y tierras del Sur. Las estrellas del otoño poco a poco dejan paso a las nuevas constelaciones, de las que ya en estas fechas podemos admirar sus primeras muestras. Un año más, regresan Las Palomas de las Pléyades (M45) y las Lluviosas Hyades se hacen acompañar por la gigante Aldebarán, ante la sorprendida mirada de un Cangrejo (M1): Llega al firmamento Tauro, el Toro, y el astrófilo se siente feliz.

Tauro es una de las constelaciones más interesantes. Es la segunda del Zodíaco, y el Sol la atraviesa desde mediados del mes de mayo hasta los días de junio previos al solsticio de verano. Poco a poco, va separándose del Sol, y ya a primeros de noviembre podemos admirarla siguiendo a las estrellas de Aries, y anunciando la llegada, tras de sí, del cielo más brillante y espectacular, pues será seguida por la Constelación de Géminis y por la de Orión, mientras la escoltan un séquito de lujo, un vecindario exclusivo compuesto por el Auriga, con quien incluso comparte una estrella (Al Nath) y por Perseo.

Son varios y notables (por no decir ilustres) los objetos que guarda la región, además de la gigante Aldebarán y el cúmulo de las Hyades, que dan título al artículo. A la conocida Nebulosa del Cangrejo, que son los restos de la supernova de 1.054, hay que añadir el no menos célebre cúmulo abierto de Las Pléyades (en la imagen, con Aldebarán y las Hyades a la izquierda), eternas fugitivas del gigante Orión, que con los números 1 y 45, respectivamente, forman parte del Catalógo Messier. Completa tan atractivo reparto, sin desmerecerlo, la brillantísima Al Nath (Beta Tauri), una gigante de color azul y primera magnitud (Mv=+1.68) que por su antigua pertenencia a la constelación vecina del Auriga también es llamada Gamma Aurigae.

Aldebarán es una de las estrellas más bonitas del Cielo y también de las más brillantes. Vestida de un atractivo color naranja, escolta a las Pléyades del brazo de sus hermanas las Hyades, inaugurando la temporada de invierno en los cielos boreales, y dejando una fresca sensación en las tórridas noches del Sur.

Su nombre proviene del árabe الدبران, al-dabarān, que viene a significar “la que sigue”, en alusión a que parece seguir el rastro de las Pléyades en su desplazamiento a través del cielo nocturno. En los pueblos indígenas árabes fue identificada como el gran camello, el macho de la manada, que transita en compañía de las Hyades, que son las hembras, más pequeñas. Sin embargo, en latín recibe el nombre de Oculum Tauri (el Ojo del Toro), y efectivamente ocupa ese lugar en la mayoría de las representaciones de la constelación de Tauro.

Es la estrella más brillante de Tauro, y por eso recibe la letra Alpha como denominación de Bayer (Alpha Tauri o α Tau). Su magnitud visual de +0.85 la sitúa en el decimotercer lugar entre las estrellas más brillantes, aunque sufre una ligera variación (variable pulsante) de su brillo de tan sólo 0.2 magnitudes, imperceptible para el ojo humano. Su luminosidad real es, en cambio, 425 veces superior a la de nuestra estrella, que situada en el lugar en la que está Aldebarán, sería invisible a simple vista. Esto es, una persona situada en las inmediaciones de Aldebarán no vería nada si mirara en dirección a donde se encuentra el Sistema Solar.

Como está situada cerca de la eclíptica, es ocultada periódicamente por la Luna, y esto ha permitido medir su tamaño angular: 0.01996 segundos de arco (según Jim Kaler, el tamaño aparente de una moneda de USA visto a una distancia de 50 kilómetros). Este dato, combinado con su distancia a nosotros, que es de unos 65 años-luz, arroja un tamaño 44 veces superior al del Sol. Situada en el lugar de éste, alcanzaría en el cielo un diámetro de 20º (la mano abierta con el brazo extendido) y llegaría a ocupar hasta la mitad de la órbita de Mercurio. Este tamaño, ciertamente gigantesco, es sin embargo inferior a los centenares de soles de las supergigantes rojas Antares o Betelgeuse.

Aldebarán es una estrella relativamente fría. Su temperatura superficial de 4.010 ºK (inferior a la del Sol, que está a 5.780) le confiere un color anaranjado bastante parecido al de Marte, que se le aproxima con frecuencia, como ocurre con el resto de los planetas, la Luna y el Sol. Es del tipo espectral K5III y no hace mucho que abandonó la secuencia principal y comenzó a fusionar el helio de su núcleo, por lo que en unos pocos de millones de años alcanzará 800 veces la luminosidad del Sol.

Aldebarán tiene una compañera de decimotercera magnitud, y se sospechó de la existencia de un planeta que lo orbitaba, pero este último extremo no ha podido ser confirmado. Veamos a continuación, a modo de resumen, algunas de sus principales características.

Aldebarán
Constelación Tauro
Tipo espectral K5III
Clase Gigante
Color Anaranjada
Magnitud Visual +0.85
Distancia 65 años-luz
Radio 44 soles

La sonda Pioneer 10 llegará a Aldebarán dentro de 1.690.000 años, pero ya en la actualidad sus señales han dejado de llegarnos, debido al debilitamiento de sus fuentes de energía.

Las Hyades (Ὑάδες, Yades, “las lluviosas” en griego) son un brillante y conocido cúmulo abierto visible a ojo desnudo en el invierno boreal, situado 15º por encima del ecuador celeste, en la constelación de Tauro. Representa la cabeza del Toro y forma una V alrededor de Aldebarán, que no forma parte de él, pues ésta se encuentra mucho más cerca, a medio camino, pero se interpone en la misma línea visual. El cúmulo se sitúa a unos 151 años-luz de la Tierra, y es el cúmulo abierto más cercano al Sistema Solar. Aldebarán, sin embargo, está a menos de la mitad.

En un cielo despejado, en ausencia de Luna y alejado de la ciudad, un observador con suficiente agudeza visual podrá distinguir hasta 15 componentes sin ayuda óptica. Con ayuda de binoculares o de un pequeño telescopio, este número se elevará hasta 130, muchas de ellas dobles o sistemas múltiples.

El grupo es conocido desde la Prehistoria, como demuestran incluso algunas pinturas rupestres (arriba, Cueva de Lascaux, en Montignac, Francia), y en la antigua Grecia es mencionada en textos de alrededor de 1.000 años antes de Cristo. Se citan en las obras de Homero y Hesíodo, y en Roma eran llamadas Sidus Hyantis, los portadores de la lluvia. Actualmente recibe diversas denominaciones, pues se incluye en varios catálogos. Así, es llamado Mel20 (Catálogo Melotte), Cr50 (Catálogo Collinder) y C41 (Catálogo Caldwell).

Como se trata de un cúmulo muy extenso, pues tiene un diámetro de unos 330 minutos, un aparato potente no permitirá observarlo en su totalidad, y sólo podrá usarse para estudiar detalles (fotografía de arriba). El instrumento más adecuado será por lo tanto, y como se dijo, unos binoculares, que permiten resolver por completo el grupo.

El cúmulo aparenta que está bastante más disperso que las Pléyades, pero esto se debe sólo a que está tres veces más cerca, y la perspectiva nos da esa falsa impresión. También es bastante más viejo que M45, pues presenta gigantes rojas y estrellas amarillas que denotan bastante más edad que las azules de las Pléyades. Su edad se ha estimado en unos 625 millones de años y tiene un tamaño real aproximado de 75 años-luz de diámetro.

Ya se anotó el hecho de que la región donde se encuentra el cúmulo, la Constelación de Tauro, como todas las del Zodíaco, se sitúa sobre la eclíptica, la línea que sigue la órbita del Sol, la Luna y todos los planetas del Sistema Solar. Por eso, no es de extrañar tampoco aquí, en las cercanías de Las Hyades, la presencia de uno o varios de esos astros, protagonizando bonitos espectáculos que suelen ser objeto de atención para todos los aficionados a la Astronomía en general, y a la astrofotografía de manera muy especial. A continuación, veamos resumidos algunos datos sobre este bonito cúmulo:

Las Hyades (Mel 25, Cr 50, C 41)
Constelación Tauro
Tipo Cúmulo abierto
Tamaño aparente 330 minutos de arco
Radio 50 años-luz
Magnitud Superficial +0.5
Distancia 151 años-luz
Edad estimada 625 millones de años

Mitología

Las Hyades o Híades (también Híadas) eran las doce ninfas hijas de Atlas (Titán condenado a llevar eternamente el mundo sobre sus hombros) y Etra, quienes también tuvieron un hijo varón, llamado Hyas. Atlas también engendró junto a Pleione a Las Pléyades, así es que todas eran hermanas. Un día, cuando Hyas estaba de cacería, fue atacado por un león y murió. El llanto de sus hermanas, las Hyades, fue oído por los dioses, y fueron transformadas en estrellas y colocadas fuera del alcance del león (la constelación de Leo), pues se asoman por el horizonte 6 horas después que Leo. En el cielo continúan, llorando, y con ello provocan las lluvias.

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M44: El cúmulo del Pesebre (Praesepe)

Posted in Cielo Profundo with tags , , , , on 28 octubre, 2010 by bitacoradegalileo

Conocido desde la prehistoria, el objeto número 44 del Catálogo Messier, llamado El Pesebre, es sin duda uno de los más bellos y notables del Cielo. Se trata de un cúmulo abierto visible sin ayuda óptica, que además se sitúa muy cerca de la eclíptica, recibiendo por tanto la visita de la Luna y de los planetas con asiduidad, y que localizamos en la Constelación de Cáncer.

Los cúmulos abiertos, llamados así en contraposición a los globulares (véase M13, el Gran Cúmulo de Hércules, en la fotografía de la derecha), reciben también las denominaciones de cúmulos galáctivos y de cúmulos estelares. Son grupos de decenas, cientos o miles de estrellas originadas en la misma nube de gas, que al colapsar por efectos gravitatorios formaron esas estrellas. Muchas veces el gas ha desaparecido, en todo o en parte, debido a la radiación emitida por las estrellas más brillantes y su aspecto es el de un salpicón irregular de puntitos luminosos, sin estructura y en general asimétricos.

Las estrellas que albergan suelen ser jóvenes (unos cientos de millones de años; compárese con los más de 4.000 millones del Sol), masivas y muy calientes y están esparcidas en tamaños del orden de la treintena de años-luz, y lentamente se van dispersando por el efecto de marea producido por el centro de la Vía Láctea, de manera que al paso del tiempo -millones de años- las estrellas que lo forman se irán mezclando con el resto de la galaxia hasta diluirse por completo (texto recuperado del artículo sobre M45).

Algunos ejemplos, entre otros muchos, son el Cúmulo de Las Pléyades (M45) en la constelación de Tauro (fotografía de arriba a la izquierda), el delicioso Joyero (NGC4755) en La Cruz del Sur (imagen de la derecha), el también notable Cúmulo de Ptolomeo en la Constelación de Escorpio, o el espectacular Cúmulo Doble en Perseo.

Hoy, sin embargo, dirigiremos nuestra atención hacia el precioso y multicolor cúmulo del Pesebre, aunque antes de fijar nuestra mirada en él, haremos una breve incursión por Cáncer, que es la región donde se ubica.

Es Cáncer (El Cangrejo, genitivo Cancri, abreviatura Cnc) una tenue y reducida constelación zodiacal situada al este de Géminis, a quien sigue en su aparición por el horizonte, y al oeste de Leo, a la que precede en su ocaso. Linx (El Lince) es su vecina del norte, mientras en el sur la limitan Hydra y Canis Minor, con la brillantísima Procyon. No hay estrellas brillantes, pues Alpha Cancri, llamada Acubens, es casi de cuarta magnitud, y su estrella más brillante, Altarf (Beta Cancri) es de magnitud +3.53. M67, conocido como Cúmulo del Rey Cobra, es el otro objeto Messier presente en la constelación. Desconozco la razón por la que se le llama de esa forma. Quizás algún lector nos lo pueda decir por medio de un comentario al final del artículo.

En estas fechas (finales de octubre) aparece sobre el horizonte hacia la 1:30 am.

M44 es el Cúmulo de la Colmena (Beehive Cluster para los angloparlantes), pero también, más comúnmente, el Pesebre (latín Praesepe). Este nombre se debe a que está situado entre dos estrellas que tienen nombre de asnos: Al norte se encuentra Asellus Borealis (Gamma Cnc), el asno del norte, una estrella blanca de tipo espectral A1 (blanca) y magnitud +4.7 distante 155 años-luz del Sistema Solar; al sur de M44 localizamos a Asellus Australis (Delta Cnc), el asno del sur, que es amarillenta, tipo espectral K0 de magnitud +3.9 y a la misma distancia de 155 años-luz.

Marte sobre el Allalinhorn
La imagen, tomada durante un viaje a los Alpes suizos, no se limita a mostrar sólo a Marte. Detrás de los pinos que hay en primer plano podemos ver las pendientes que culminan en la cima nevada del monte Allalinhorn. Más allá del monte, nos encontramos con un cielo repleto de estrellas. Justo a la izquierda y un poco por debajo de Marte aparece el cúmulo estelar del Pesebre (M44); en la dirección opuesta (justo arriba y a la derecha de Marte), las estrellas Castor y Pollux se asoman entre las copas de los árboles. (Fuente: http://observatorio.info/2010/03/marte-sobre-el-allalinhorn/)

Ya en el año 260 a.C., el poeta y filósofo griego Aratus llamó a M44 Pequeña Neblina en su obra Phaenomena (aspectos). Hiparco y Ptolomeo también lo incluyen en sus catálogos respectivos, y Johan Bayer lo anota en su carta como Nubilum. Es Galileo quien finalmente descubre su naturaleza: “La nebulosa llamada Praesepe no es una única estrella, sino una masa de más de 40 pequeñas estrellas”.

Bajo cielos oscuros, y a simple vista, Praesepe aparece como una mancha de aspecto nebuloso en la que no se resuelve ninguna estrella, pues el miembro más brillante del cúmulo, Epsilon Cancri, tiene magnitud +6.3. Como se trata de un objeto amplio y escasamente concentrado, con unos prismáticos podrán verse sus estrellas más notables. Un telescopio, naturalmente, mostrará más estrellas, pero la dispersión del cúmulo hará que pierda impacto visual al disminuir el campo de observación.

El cúmulo ocupa en el cielo un ángulo de 90′. En él se han llegado a distinguir más de 300 estrellas, y las últimas mediciones revelan que se encuentra a la distancia de 577 años-luz. Tiene una edad estimada de 400 millones de años y su magnitud aparente se cifra en +3.7. En M44 se encuentra una buena cantidad de estrellas dobles y triples, y esta circunstancia aumenta aún más su atractivo para el aficionado.

El eclipse de 2.008, fotografiado desde Mongolia por Miroslav Druckmuller. A la izquierda se sitúa Mercurio, y M44 está a la derecha.

Al tratarse de una constelación zodiacal (Asellus Australis se sitúa justo sobre la eclíptica), no es extraña la presencia en las cercanías del Pesebre de la Luna, los planetas e incluso el Sol, protagonizando frecuentes conjunciones e incluso ocultaciones. En la siguiente imagen, M44 está flanqueado por Saturno (izquierda) y Marte (derecha).

Mitología

Para Eratóstenes, estos dos asnos fueron montados por los dioses Dionisio y Sileno en su batalla contra los Titanes. Los asnos comenzaron a rebuznar con tal fuerza que los Titanes se asustaron, y así los dioses pudieron vencer en la batalla. Los asnos obtuvieron como recompensa un lugar en el Cielo junto con El Pesebre.

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La Constelación del Auriga

Posted in Constelaciones with tags , , , , on 10 octubre, 2010 by bitacoradegalileo

Situada encima de la eclíptica y atravesada por la Vía Láctea, con la sexta estrella más notable del cielo nocturno, tres cúmulos galácticos incluidos en el Catálogo de Charles Messier, estrellas dobles espectroscópicas, variables eclipsantes enigmáticas, y un vecindario consistente en importantísimas constelaciones, hacen de la Constelación del Auriga (El Cochero) una de las más interesantes del catálogo de la Unión Astronómica Internacional. Efectivamente, Capella y Menkalinan, particularmente la primera, son dos estrellas notabilísimas, los cúmulos abiertos M36, M37 y M38 serán muy fáciles de divisar, con unos simples prismáticos, Epsilón Aurigae resultará de sumo interés, y la proximidad de Géminis y Tauro, además de Perseo, y más allá Orión, redundará en la frecuente presencia de la Luna y los planetas por sus cercanías. Arriba, Marte se sitúa entre Betelgeuse (Alpha Orionis) a la izquierda, y la Constelación del Auriga, con Capella junto a una esfera armilar. Arriba en el centro está Cástor (Alpha Geminorum).

Encontramos al Auriga entre +55º y +28º de latitud Norte, rodeada por Camelopardalis (la Jirafa) al norte, Perseo al oeste, Tauro y Géminis al sur, y Lynx (el Lince) al oeste. Su posición casi circumpolar hace que, aunque sea una constelación de invierno, pueda ser contemplada en el Hemisferio Norte desde octubre hasta el mes de abril, y sin embargo su avistamiento se hace muy complicado desde el Hemisferio Sur, siendo la época más recomendable el principio del verano austral.

Como queda dicho, la Vía Láctea cruza la constelación del Auriga desde el noreste al sur, así es que en la región abundan los cúmulos estelares y las estrellas dobles, y es muy gratificante su contemplación. Unos pequeños binoculares nos ofrecerán una vista que merecerá la pena.

Aunque Capella es una de las estrellas más brillantes, y su localización no debe ofrecer dificultades, hay varios métodos para su ubicación exacta:

Partiendo de la Osa Menor, donde encontramos a Polaris, se llega hasta Capella prolongando la curva que forman las tres estrellas de la cola de Ursa Minor.

Asimismo, partiendo de Las Hyades y Aldebarán, en Tauro (en la fotografía debajo de las Pléyades o M45), se sigue la línea imaginaria que lleva hasta Al Nath (Beta Tauri) y sobre ésta (en la foto a la izquierda) encontramos al Auriga. Esta estrella, Al Nath, era considerada parte de la constelación, como Gamma Aurigae, pero posteriormente se incluyó en Tauro y esa es la razón por la que en Auriga no hay estrella Gamma.

Por último, Capella es el vértice más al norte del Hexágono de Invierno, compuesto además por Aldebarán (Alpha Tauri), Rígel (Beta Orionis), Sirio (Alpha Canis Majoris), Procyon (Alpha Canis Minoris) y las dos estrellas de Géminis, Cástor (Alpha Geminorum) y Pólux (Beta Geminorum), por lo que no será muy complicado localizarla al norte de Orión. Todas estas estrellas son de primera magnitud, e incluso Sirio es la más brillante de todo el cielo nocturno.

Estos tres métodos, unido al destacado brillo de Capella, deberían bastar y sobrar para la localización de la constelación del Auriga, y así disfrutar de sus estrellas y sus cúmulos, de los que ahora veremos una pequeña muestra.

Estrellas principales

Capella
(Alpha Aurigae)

Es la estrella más importante de la constelación y, con magnitud +0.08, la sexta más brillante de todo el cielo, la tercera del Hemisferio Norte. Su nombre significa la Cabrita, y está asociada a la ninfa Amaltea, conocida por haber amamantado a Zeus. Se trata de la estrella de primera magnitud más cercana al Polo Norte Celeste, por lo que resulta imposible observarla desde latitudes inferiores a 40º S. Está situada a unos 42 años-luz de nosotros, y es un sistema estelar múltiple, compuesto por dos binarias amarillas separadas por menos de 0.1” de grado, por lo que es imposible resolverlas con pequeños telescopios. Su periodo orbital es de 104 días. A continuación figuran resumidas sus principales características:

Capella
Constelación Auriga
Tipo espectral G8III/G1III (doble)
Clase Subgigantes
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +0.08
Distancia 42 años-luz
Radio 12/9 soles

Menkalinan

Beta Aurigae

Es la segunda estrella en importancia del Auriga, pues su magnitud visual es de +1.90. Su nombre, procedente del árabe, significa el hombro del cochero. Es un sistema estelar múltiple, compuesto por dos subgigantes blancas extraordinariamente cercanas, pues orbitan una alrededor de la otra a la distancia de una quinta parte de la que separa a Mercurio del Sol, por lo que resulta imposible observarlas por separado. Es una binaria eclipsante, del mismo tipo que Algol (Beta Persei), con un periodo de 4 días. El sistema se encuentra a 82 años-luz de nosotros. Sus rasgos más característicos figuran resumidos a continuación:

Menkalinan
Constelación Auriga
Tipo espectral A1IV/A1IV (doble)
Clase Subgigantes
Color Blancas
Magnitud Visual +1.90
Distancia 82 años-luz
Radio 2.8/2.5 soles

Almaaz

Epsilon Aurigae

Esta supergigante blanco-amarillenta, también llamada Al Anz, situada a 2.000 años-luz del Sistema Solar, es una variable eclipsante que ha constituido un enigma para los astrónomos, pues hasta hace bien poco se desconocía su verdadera naturaleza. Su magnitud oscila entre +3.0 y +3.8, por lo que se le suponía una compañera oscura que sin embargo no había podido ser vista. El periodo es de nada menos que 27.1 años, y el eclipse dura unos 18 meses, así es que la acompañante debía estar rodeada por materia oscura, un disco de polvo con un agujero en el centro, pues hacia la mitad del eclipse hay una cierta recuperación en el brillo de Almaaz. Recientes datos, obtenidos en el infrarrojo por el Telescopio Espacial Spitzer, han confirmado estas teorías. Pulse sobre la ilustración para ver la diferencia en el aspecto de la estrella entre 2.008 y 2.009. Actualmente, y hasta el 2.011, la estrella está eclipsada. Algunos datos de la estrella figuran a continuación:

Almaaz
Constelación Auriga
Tipo espectral F0I
Clase Supergigante
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +3.00/+3.80 variable
Distancia 2.000 años-luz
Radio 100 soles

Cielo Profundo

Son abundantes los cúmulos, nebulosas de todo tipo y galaxias que se ofrecen al visitante del Auriga, pues no olvidemos que estamos mirando en dirección a la Vía Láctea. Nosotros nos detendremos en los tres objetos de este tipo catalogados por Messier:

M36 o NGC 1960 es un bonito cúmulo galáctico joven, grande y de riqueza media, de magnitud visual +6.0 y que ocupa un tamaño aparente de 12′ de arco, que equivalen a 12 años-luz reales. La edad del cúmulo, unos 25 millones de años, hace que no encontremos en él gigantes rojas, y se distingan estrellas de mayoría azuladas. Contiene unas 60 estrellas entre la novena y la undécima magnitud, y se puede localizar con facilidad, 5.5º al oeste de Theta Aurigae. Unos binoculares bastan para divisarlo. También el buscador de su telescopio se lo mostrará.

M37 o NGC2099 es el más bonito de los tres. Más brillante y grande que los otros, también ofrece mayor variedad en el color de sus estrellas, pues la edad del cúmulo, unos 300 millones de años, provoca la aparición de algunas gigantes rojas. Situado a 4.400 años-luz de distancia, su magnitud visual es de +5.60 y ocupa en el cielo un arco de 24′ de grado, casi tan grande como la Luna llena, lo que equivale, a esa distancia, a un tamaño real de 25 años-luz. Consta de unas 500 estrellas, 150 de ellas de magnitud inferior a la duodécima, y se localiza con facilidad 7º al este de Al Nath (Beta Tauri).

M38 o NGC1912 es el más tenue de los tres, pues presenta una magnitud visual de +6.4. Es, sin embargo, visible con ayuda de unos pequeños binoculares, y si se usan sólo 7x, se tendrá en el mismo campo que los otros dos. Distante unos 4.200 años-luz del Sistema Solar, ocupa en el cielo un arco de 21′, lo que equivale a un tamaño real de 20 años-luz. Con una edad estimada en 220 millones de años está compuesto por unas 100 estrellas, la más brillante de las cuales, una G0 parecida al Sol, pero 900 veces más brillante, es de octava magnitud. El Sol, puesto en ese lugar, sería de magnitud 15. Desde M36, vaya 1.6º al norte, y 1.5º al oeste para encontrar a M38.

Mitología

Hay muchas versiones del mito del Auriga. En una de ellas, se trata del dios Posidón (o Poseidón), hijo de Cronos (Saturno), en un carro de oro tirado por caballos marinos.
Cronos devoraba a todos sus hijos cuando nacían, pues su padre, Urano, había predicho que uno de ellos lo destronaría. Posidón fue una de sus víctimas. Al nacer Zeus, Rea, su madre y esposa de Cronos, ocultó al recién nacido, y engañó a Cronos entregándole una piedra en lugar del bebé. Cronos, luego de tragarse la piedra, la regurgitó, junto a todos los hijos, entre ellos Posidón. Así, se dice que éste nació dos veces, una del vientre de su madre, y otra del estómago del padre.
Depuesto Cronos por Zeus, con la ayuda de Posidón, a éste le correspondió el dominio de los mares.
Posidón fue pródigo en cortejar a ninfas, diosas y mortales, además de pendenciero con humanos y con dioses, lo cual le acarreó la expulsión del Olimpo, tras haberse revelado contra Zeus, y fue puesto al servicio del rey de Troya, donde ayudó a construir las murallas de la ciudad.

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La Constelacion de Sagitario

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , , on 5 septiembre, 2010 by bitacoradegalileo

El Sol, y con él todo su sistema planetario, incluida la Tierra, no está situado en el núcleo de la Vía Láctea. Antes al contrario, nos encontramos en los suburbios galácticos, a unos 30.000 años-luz de distancia del Centro Galáctico, y entre éste y nosotros se interpone uno de los brazos espirales de la galaxia: El Brazo de Sagitario, llamado así por encontrarse en la dirección de la constelación del mismo nombre. Se comprende así que sea en esa dirección hacia donde debemos dirigir nuestra atención cuando queramos observar el núcleo de nuestra galaxia.

Por eso, abarrotados campos de estrellas, cúmulos abiertos y globulares, nebulosas, regiones de formación de nuevas estrellas y la más destacada visión de la Vía Láctea, incluido el Centro Galáctico, hacen de Sagitario (Sagittarius en latín) una de las constelaciones más atractivas de los meses centrales del año. Hasta 15 objetos del Catálogo de Charles Messier encontraremos aquí, lo que explica que los aficionados a esta ciencia visiten la constelación con frecuencia.

Situada por completo en el Hemisferio Sur Celeste, entre los -12º y los -45º, lo más recomendable es observar la Constelación de Sagitario en su tránsito por el Sur, al este de Escorpio y precediendo a Capricornio, pues es la novena constelación del Zodíaco. Desde las regiones más meridionales de Europa, todavía podemos observar la constelación de la Corona Austral al sur de Sagitario, y el Águila, el Escudo y Serpens Cauda en el norte. Ophiuco estará al noroeste.

Sagitario significa “El Arquero”, y representa a uno de los dos Centauros del cielo (una criatura mitad hombre y mitad caballo). Pero por más que lo intenté, y le aseguro que lo hice con insistencia, no he conseguido identificar tal figura en la constelación. Sí se reconoce sin dificultad otro asterismo, mucho más famoso, mundialmente conocido como La Tetera. El asa a la izquierda, donde brilla Nunki (Sigma Sgr), la tapa culminada por Kaus Borealis (Lambda Sgr), o el pico donde está Alnasl (Gamma2 Sgr), son fácilmente reconocibles, y constituyen una de las formaciones clásicas en el estudio elemental de las constelaciones.

Una importante circunstancia es la cercanía de Sagitario a la eclíptica (la órbita que siguen todos los planetas), como corresponde a una constelación zodiacal. Esto supone la frecuente presencia tanto de los planetas como de la Luna en la región, como ocurre en la fotografía, donde el punto más brillante es el planeta Júpiter. Justo debajo de él se puede ver el asa de La Tetera.

Estrellas principales

Las estrellas con denominación Alpha y Beta no son las más brillantes de la constelación, pues ambas rondan la cuarta magnitud. Una curiosidad a destacar es el nombre Kaus común a tres de ellas. Kaus proviene del árabe, y significa “arco”, por lo que, como veremos, tenemos una estrella al norte, otra en el centro y una más en el sur del arco: Borealis, Media y Australis. Veamos las más destacadas.

La estrella más brillante de la constelación es Kaus Australis (Epsilon Sagittarii o ε Sgr), una gigante blanco-azulada (tipo espectral B9.5III) de magnitud +1.80, y que dista del Sistema Solar 145 años-luz. Es una binaria, con una débil compañera de magnitud 14. Siete veces mayor que el Sol es, sin embargo, 375 veces más luminosa que nuestra estrella. En el asterismo de La Tetera ocupa el extremo derecho de la base. Veamos resumidas sus principales características:

Kaus Australis
Constelación Sagitario
Tipo espectral B9.5III
Clase Gigante
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +1.80
Distancia 145 años-luz
Radio 7 soles

Nunki (Sigma Sagittarii o σ Sgr) es la segunda estrella más brillante de la constelación de Sagitario. Es una estrella de la secuencia principal, lo que quiere decir que aún sufre las reacciones nucleares que transforman su hidrógeno en helio, obteniendo de esa forma su energía. Su nombre tiene un más que probable origen babilónico, y un significado incierto. De color blanco-azulado (el tono rojizo de la fotografía es una aberración debida al excesivo tiempo de exposición), tipo espectral B2.5V, brilla con una magnitud visual de +2.02, similar a la de Polaris, y dista unos 224 años-luz de la Tierra. Los investigadores especulan con la existencia de una o más estrellas compañeras, así es que se trataría de una estrella doble, e incluso múltiple. Es cinco veces más grande que el Sol, y mucho más caliente y agotará mucho antes su combustible, por lo que se le calcula una vida de tan sólo 50 millones de años. Sí, “tan sólo”, el Sol aún vivirá unas 100 veces más. Es la estrella superior izquierda del asa de La Tetera.

Nunki
Constelación Sagitario
Tipo espectral B2.5V
Clase Secuencia principal
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +2.02
Distancia 224 años-luz
Radio 5 soles

Ascella (Zeta Sagittarii o ζ Sgr) es la tercera estrella más importante y su nombre, del latín, significa axila. Es una supergigante 1.460 veces más grande que nuestro Sol. De color blanco, tipo espectral A2III, posee una compañera que es una subgigante igualmente blanca. Brilla con una magnitud aparente de +2.60 y ocupa el extremo izquierdo de la base de La Tetera.

Ascella
Constelación Sagitario
Tipo espectral A2III/A4IV
Clase Gigante/Subgigante
Color Blanca
Magnitud Visual +2.60
Distancia 89 años-luz
Radio 1.460 soles

Otras estrellas notables, de magnitud inferior a la tercera, son Kaus Media (Delta, +2.72), Kaus Borealis (Lambda, +2.82), Albaldah (Pi, +2.82) y Alnasl (Gamma, +2.98).

Objetos de Cielo Profundo

Es muy extensa la relación de objetos de diversa naturaleza que pueblan la Constelación de Sagitario, y a cada paso que demos por la región nos encontraremos una densa población de integrantes de los catálogos astronómicos. 15 de estos objetos están incluidos en el Catálogo de Charles Messier, además de otros astros incluidos en el NGC, y la interesante fuente de radiación Sagitario A, en el mismo Centro Galáctico. Veamos algunos.

M22 es conocido como el Gran Cúmulo de Sagitario. Es un cúmulo globular muy fácil de ver, incluso con prismáticos. A unos 10.400 años-luz, es uno de los objetos de este tipo más cercanos, y tiene un diámetro aparente similar al de la Luna llena, aunque visualmente ocupa unos 17 minutos de arco, correspondientes a unos 97 años-luz de tamaño real. Brilla con una magnitud visual de +5.1 y alberga a unas 100.000 estrellas que se atraen por fuerzas gravitatorias.

Los objetos Messier números 28, 54, 55, 69, 70 y 75 son otros cúmulos globulares en la Constelación de Sagitario.

M8 (arriba) es una nebulosa difusa más comúnmente conocida como Nebulosa de la Laguna. Es un precioso objeto visible con facilidad, incluso a ojo desnudo si los cielos son bien oscuros. Presenta zonas oscuras, que son nebulosas conocidas como “glóbulos”. Posee una magnitud superficial aparente de +6.0 y ocupa un diámetro en el cielo de 90 x 40 minutos de arco. Está situada a unos 4.000 años-luz de distancia y está relativamente cercana en la línea visual a la Nebulosa Trífida (M20), en la parte superior de la fotografía de la derecha, y que veremos a continuación, circunstancia que posibilita, como se ve, la fotografía de campo amplio que incluya a ambos objetos.

M20, la ya citada Nebulosa Trífida es, en mi opinión, la gran vedette de la constelación de Sagitario. La formación de nuevas estrellas provoca el caos en la nebulosa, y nos ofrece los vivos colores que arrancaron un “es un trigusto contemplarla” anónimo, pero que agradezco y suscribo. Situada a sólo 2 grados al noroeste de la Nebulosa de la Laguna, su visión es una de las más gratificantes de todo el cielo. Dista 3.000 años-luz del Sistema Solar, aunque éste es un dato bastante incierto, y líneas oscuras de polvo la dividen en tres lóbulos, rodeados por una nebulosa azul. Es una nebulosa de reflexión y a la vez de emisión, toda vez que en su centro tiene lugar una intensa actividad de creación de estrellas.

En la siguiente fotografía, la Nebulosa de la Laguna (debajo) y la Trífida (arriba) reciben la visita del planeta Marte.

M17, La Nebulosa Omega, es también conocida como la Nebulosa del Cisne, la Nebulosa de la Langosta y la Nebulosa del Calzador. Es una región HII, o sea, de formación de nuevas estrellas, calientes y masivas, que irradian en el violeta. Está situada a una distancia de 5.500 años-luz del Sistema Solar, y ocupa en el cielo un ángulo de 20 x 15 minutos de arco. Alberga estrellas jóvenes, de tipo espectral O, hasta completar una masa equivalente a 800 veces la del Sol. Su magnitud visual es de +6.0.

M24, la Nube Estelar de Sagitario, no es un verdadero objeto de cielo profundo, pero lo estudiaremos aquí dada su condición de objeto Messier. Es una mancha sobre la Vía Láctea, dispersa a lo largo y a lo ancho de cientos de años-luz, así es que sus estrellas no tienen ninguna relación, salvo que están en la misma línea visual, y que se asoman a una ventana del polvo interestelar. Es un objeto fácil de ver a ojo desnudo, si los cielos están oscuros, y mide unos 90 minutos de arco de tamaño aparente. Está situado a unos 10.000 años-luz del Sistema Solar, y tiene una magnitud visual de +4.6.

M25 es un jovencísimo cúmulo abierto (o cúmulo estelar) localizado unos 3 grados al este de M24. Se formó hace apenas 90 millones de años, y por eso presenta estrellas jóvenes, azules y calientes. La distancia de M25 a la Tierra se cifra en 2.000 años-luz y tiene una magnitud visual de +4.6. Se extiende por el cielo en un ángulo de 32 minutos de arco, aproximadamente el tamaño máximo de la Luna llena, pero su tamaño real es de 19 años-luz. Contiene unas 600 estrellas.

Los objetos Messier números 18, 21 y 23 son otros cúmulos galácticos en la Constelación de Sagitario.

Sagitario A es una poderosa fuente de ondas de radio situada en el corazón mismo de la Vía Láctea, nuestra Galaxia, y ubicada en la Constelación de Sagitario, de donde toma su nombre. Está compuesta por tres elementos, de los cuales el situado al oeste es una galaxia espiral en miniatura, con tres brazos; el que se encuentra al este parece ser la remanente de una supernova, y un tercer componente es una intensa fuente de radiación, en el centro mismo de la Galaxia, llamada Sagitario A*. En este lugar, la mayoría de los astrónomos convienen en que debe hallarse un increíblemente masivo agujero negro, de unas 2.5 millones de veces la masa del Sol, contenido en un espacio aproximado de sólo 6 horas-luz (unas 45 veces la distancia Tierra-Sol). Las ondas que proceden de ese lugar no son del mismo agujero negro, sino del material incandescente que cae constantemente en tal agujero.

Mitología

Sagitario, término latino que significa “El arquero”, representa la figura de una criatura mitad hombre (la superior) y mitad caballo, que está armada por un arco y una flecha dispuesta para ser disparada. No hay acuerdo sobre el significado mitológico del arquero, pues mientras unos opinan que se trata del centauro Quirón, hijo de Cronos y la ninfa Filira, y que se distinguió por su sabiduría, otros, como Eratóstenes e Higino, disienten y sostienen que los centauros no usan arco y flechas, inclinándose por identificarlo con el sátiro Croto, hijo de Pan y Euterpe, que inventó el arte de disparar con arco y flechas y el aplauso. Las Musas, complacidas, pidieron a Zeus un lugar para él entre las constelaciones.

Veamos, para terminar, la visión que se tiene de la Constelación de Sagitario desde el Hemisferio Sur, en las inmediaciones de la ciudad argentina de San Carlos de Bariloche, en una bonita imagen con la presencia de Júpiter:

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Júpiter y los satélites galileanos.

Posted in Planetaria with tags , , on 21 julio, 2010 by bitacoradegalileo

Casi dos veces y media más masivo que todos los demás planetas juntos (318 veces la masa de la Tierra y el triple de la de Saturno), Júpiter es el planeta más grande de los que integran el Sistema Solar. Su diámetro es once veces mayor que el de la Tierra. Si su tamaño hubiera sido sólo un poco mayor, nuestro sistema estaría compuesto por dos estrellas (El Sol y Júpiter mismo) en lugar de sólo una. Su brillo en el cielo sólo es superado por el Sol, la Luna y Venus, y casi siempre es más luminoso que Marte. Es el gigante entre los gigantes, un Sistema Solar en miniatura, por su tamaño y sus 63 satélites, todo un mundo gaseoso e inmenso.

Júpiter es uno de los siete astros errantes (planetes) conocidos desde la antigüedad que giraban alrededor de la Tierra, en la concepción geocéntrica aristotélica y ptolemaica, vigente hasta el modelo de Nicolás Copérnico. Los otros seis eran La Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte y Saturno. En el fondo estaban adosadas las estrellas, que por eso permanecían firmes en el mismo lugar (el firmamento).

Hoy sabemos, sin embargo, que Júpiter es el quinto de un conjunto de planetas, hasta ocho, que giran alrededor del Sol, una estrella enorme si la comparamos con cualquiera de esos ocho astros. El gigante joviano tiene una masa menor de la milésima parte de la del Sol, del que lo separa una distancia de casi 780 millones de kilómetros, equivalentes a 5.2 ua (1 ua o unidad astronómica es la distancia media entre la Tierra y el Sol, es decir, aproximadamente 150 millones de kilómetros).

Clasificación y estructura

Júpiter es uno de los cuatro planetas gigantes gaseosos, y esto ya nos dice dos diferencias fundamentales con la Tierra: en cuanto a tamaño, y en cuanto a su composición y estructura fisicoquímica. Pertenece al grupo de los planetas gigantes exteriores, junto a Saturno, Urano y Neptuno y es, como queda dicho, el más grande de todos. Pero también se diferencia de los planetas enanos interiores en que éstos tienen una superficie sólida, y son llamados por ello planetas rocosos. En el caso de Júpiter y de los otros tres, su superficie es completamente gaseosa siendo impensable por eso posar una nave sobre ella. Ambos grupos están separados por el cinturón de asteroides (entre las órbitas de Marte y de Júpiter), importante circunstancia como se verá cuando hablemos de los satélites.

El planeta está envuelto por una atmósfera de unos 1.000 km de espesor, compuesta por hidrógeno y helio, aunque a este gas sobrevuelan nubes de metano y amoniaco cristalizados. Más al interior hay un manto, también de H y He, aunque en estado líquido, que se vuelven metalizados en otra capa más interna. En el centro, un núcleo de hierro y níquel, similar al terrestre aunque mucho mayor.

En la superficie, Júpiter soporta temperaturas en torno a -130 ºC, que se suavizan en el interior, hasta unos 30 ºC a 70 km de profundidad. El núcleo, sin embargo, sí está a altas temperaturas.

Observación

A simple vista, Júpiter aparece como un punto muy luminoso, con magnitud visual de -2.94, dominando con su brillo constante la región del cielo que ocupe. Este brillo no parpadea como el de las estrellas, siendo esta característica esencial para su diferenciación de estos últimos astros. El planeta suele verse con frecuencia en conjunción tanto con la Luna como con el resto de los planetas del Sistema Solar, generando escenas espectaculares. En la fotografía, Júpiter aparece a la derecha, en conjunción con la Luna y con Venus, que están justo sobre el templo de Poseidón, en Atenas.

Con ayuda de un pequeño telescopio, se puede apreciar un disco de hasta 49 segundos de arco de tamaño aparente, bastante achatado debido a su elevada velocidad de rotación, pues el día joviano sólo dura 11 horas, a pesar del gigantesco tamaño del planeta. Esto produce también fuertes vientos en su atmósfera, que originan bandas oscuras paralelas al ecuador, alternando con otras zonas más claras, fácilmente discernibles en el ocular del aparato. También será apreciable la Gran Mancha Roja, que es un enorme anticiclón que dura ya más de un siglo, aunque la observaremos o no dependiendo de la rotación del planeta.

Satélites

Júpiter posee no menos de 63 satélites, aunque muchos de ellos son simples pedruscos o asteroides procedentes del cinturón aledaño. Este hecho no es extraordinario, pues es más que probable que Phobos y Deimos, los dos satélites de Marte, tengan el mismo origen. Algunos de estos astros, en cambio, merecen especial atención.

Al observar a Júpiter con el telescopio, podremos distinguir fácilmente hasta cuatro puntos brillantes, de quinta magnitud, repartidos a lo largo de su plano ecuatorial. Son sus cuatro lunas más brillantes, llamadas satélites galileanos por atribuirse su descubrimiento al astrónomo pisano de origen florentino. Se trata de Ío, Europa, Ganímedes y Calisto.

Como estos cuatro astros dan vueltas alrededor del planeta, como se espera de cualquier satélite, no es de extrañar que cuando usted los observe alguno esté oculto detrás o en tránsito delante del gigante, por lo que sólo distinguirá a tres. No se preocupe, inténtelo en otro momento, y los verá a todos. Veámoslos, ordenados según su proximidad al planeta.

Io es el más cercano de los cuatro. Las “fuerzas de marea” producidas por la atracción gravitatoria de Júpiter y de las otras lunas originan en él un vulcanismo peculiar, debido al calor generado por las subidas y bajadas de su superficie por las fuerzas gravitacionales (hasta 100 metros). Estos volcanes arrojan al exterior un magma integrado por compuestos sulfurosos. Su diámetro es de 3.630 km y su magnitud visual de +5.0.

Europa es algo menor que Io, con sus 3.140 km de diámetro, y el siguiente más cercano al planeta. Como los otros dos que siguen, su superficie está cubierta por hielo de agua, pero parece como si hubiera una capa líquida debajo, ya que hay pocos cráteres, pero presenta abundantes canales, similares a las fracturas existentes en las cercanías del polo norte terrestre. Tiene una magnitud visual de +5.3.

Ganímedes es el satélite más grande de todo el Sistema Solar, con sus 5.262 km de diámetro, superando incluso el tamaño de Mercurio y el de Titán, la principal luna de Saturno. También es el más brillante de los satélites galileanos, con una magnitud visual de +4.6. Muestra grandes sistemas de fallas que han sido comparadas a la que existe en San Andrés en California. De los cuatro, es el tercero más alejado de Júpiter.

Calisto es el más alejado de los cuatro y tiene un diámetro de 4.800 km. Fue descubierto por Galileo un día después que los otros tres y es el menos brillante, pues tiene una magnitud visual de +5.6. Presenta una gran cantidad de cráteres y, como los dos anteriores, parece estar cubierto por hielo de agua.

Auroras boreales y australes

El grandísimo campo magnético que tiene Júpiter es capaz de captar la atmosfera ionizada expulsada por el vulcanismo de la cercana luna Ío. Esta circunstancia, unida a los efectos del viento solar, produce en el planeta auroras boreales y australes mil veces más intensas de las que podemos ver en nuestro planeta.

Mitología

Júpiter es el rey de los dioses romanos, el equivalente al Zeus de los griegos. Es el principal dios en la Tríada capitolina, junto a Juno, su esposa, y a Minerva, su hija. Es un dios justo y sabio pero temperamental. Tanto Júpiter como su equivalente Zeus fueron conocidos por su promiscuidad. De éste último sabemos bien, como ejemplo, su transformación en cisne (la constelación de Cygnus) para seducir a Leda, entre otras aventuras.


Leda et le cygne (1864), Auguste Clésinger. Musée de Picardie, Amiens.

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La Constelación de Escorpio

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , on 27 junio, 2010 by bitacoradegalileo

En el centro de la fotografía, Scorpius en su tránsito por el sur sobre las cumbres de los Pirineos franceses. Las estrellas de la izquierda pertenecen a la constelación de Sagitario

Junto con la de Orión, la Constelación de Scorpius (Escorpio, el Escorpión) es una de las más hermosas de cuantas componen el listado oficial de la Unión Astronómica Internacional, y esto es así por varias razones. Hasta 27 estrellas son conocidas desde la Antigüedad, 24 de ellas formando la figura del alacrán. Además, no hay ninguna otra constelación que contenga tan elevado número de estrellas con magnitud inferior a la tercera: 15. Dentro de Scorpius encontramos asímismo diversos objetos de cielo profundo de enorme interés, algunos de ellos incluidos en el Catálogo Messier, como los cúmulos globulares M4 y M80, los abiertos de la Mariposa y de Ptolomeo, o la nebulosa planetaria del Insecto. Todos serán tratados en el apartado correspondiente.

Scorpius es uno de los integrantes del desfile de los animales, ideado por los sabios babilónicos, que componen el Zodíaco. Y no es uno más, pues su peculiaridad viene demostrada en varios frentes: Por su situación, la más austral de todas las constelaciones zodiacales, por su espectacularidad, pues posee el asterismo más claro y revelador de su significado, y por su belleza, como queda dicho y además se mostrará a todo lo largo del artículo.

En su viaje a través de los cielos Scorpio sigue a Libra, que la antecede en su orto por el este, y es continuada por Sagitario. El Sol se encuentra en ella a finales de noviembre, por lo que a fines de la primavera boreal y principios del verano ya se deja ver muy al sur, dada su declinación de -40º. Esta posición tan meridional impide su visión en latitudes muy al norte, y en Cádiz Antares (α Scorpii) sólo alcanza una altitud máxima de 27 grados por encima del horizonte en su culminación por el sur. Shaula (λ Scorpii) llega hasta los 16 grados y Sargas (θ Scorpii) a sólo 10 grados. Esta circunstancia hace que sólo permanezca sobre el horizonte durante algo más de 9 horas cada día en estas latitudes. Sin embargo, en el Hemisferio Sur (en la fotografía, Mendoza, en Argentina) la constelación brilla en todo lo alto, alcanzando altitudes similares a las que exhiben en el norte la estrella Vega o la Galaxia de Andrómeda (M31), ambas con declinación próxima a +40º.

A pesar de su posición tan austral, Scorpius protagoniza numerosas conjunciones tanto con los planetas como con la Luna, dando ocasión a los aficionados a la astrofotografía de obtener magníficas imágenes, que también pueden ser admiradas a simple vista. El punto rojizo que brilla a la derecha en la fotografía de arriba es Marte, y a la izquierda del planeta está Scorpius.

Principales estrellas

Antares (Alpha Scorpii) es una espectacular estrella supergigante, de color rojo, cuyo nombre parece derivar de anti-Ares, o el opuesto a Ares, que es el nombre griego para Marte, pues parece rivalizar con este planeta en color, brillo e incluso localización en el cielo, pues se aproximan con frecuencia. Durante el Imperio Romano recibió el nombre de Cor Scorpii (El corazón del Escorpión). Protagoniza asiduamente conjunciones con la Luna, por quien es ocultada ocasionalmente. Es una estrella enorme, que situada en el lugar del Sol llegaría más allá del cinturón de asteroides, engullendo a Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y al propio cinturón, y llegando casi hasta la órbita de Júpiter. Es la decimoquinta estrella más brillante y se observa envuelta en una nebulosa de reflexión.

Antares
Constelación Scorpius
Tipo espectral M1I
Clase Supergigante
Color Roja
Magnitud Visual +1.09
Distancia 600 años-luz
Radio 700 soles

Shaula (λ Scorpii) es una brillante estrella blanco-azulada, de magnitud visual +1.62 y que a pesar de su denominación de Bayer lambda es la segunda más brillante de Scorpius. Es una subgigante seis veces mayor que el Sol, aunque 6.000 veces más luminosa, que en realidad forma parte de un sistema múltiple. El sistema parece situarse a unos 280 años-luz de distancia, aunque no tenemos certeza de su situación exacta.

Shaula
Constelación Scorpius
Tipo espectral B2IV
Clase Subgigante
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +1.62
Distancia 280? años-luz
Radio 6 soles

Sargas (θ Scorpii), llamada también Girtab, es una gigante blanco-amarillenta cuya magnitud de +1.87 la convierte en la tercera más brillante de la constelación. Es 20 veces más grande que el Sol y 1.100 veces más luminosa, y está situada a una distancia de 270 años-luz de la Tierra.

Sargas
Constelación Scorpius
Tipo espectral F1II
Clase Gigante
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +1.87
Distancia 270 años-luz
Radio 20 soles

Dschubba (δ Scorpii) es un sistema estelar cuádruple cuyas integrantes no muestran una separación angular suficiente para ser resueltas con nuestros modestos telescopios. La componente principal es una gigante azul que hace pocos años, hacia el 2000, ha aumentado considerablemente su brillo, convirtiéndose en lo que llamamos una estrella Be, que son estrellas que se ven súbitamente rodeadas por un disco circumestelar, gas eyectado por la estrella, responsable del aumento de su brillo. Es 1500 veces más luminosa que el Sol y su magnitud visual actual es de +2.1. Se encuentra a unos 400 años-luz de distancia de nuestro planeta. Su nombre significa la frente.

Dschubba
Constelación Scorpius
Tipo espectral B0.2IVe
Clase Gigante
Color Azul
Magnitud Visual +2.1
Distancia 400 años-luz
Radio 5 soles

Acrab (β Scorpii) es también muy conocida con el nombre de Graffias (la pinza). Su nombre procede del árabe al-Akrab (el alacrán). Es la estrella de la esquina inferior izquierda de la fotografía, donde aparece junto a IC4592, la espectacular Nebulosa de la Cabeza de Caballo (no confundir con la homónima IC434 en Orión). Con un pequeño telescopio se resuelve fácilmente en dos estrellas azules, de magnitudes respectivas +2.6 y +4.9, separadas por 15″ de arco aunque en realidad se trata de un sistema quíntuple. La componente principal es una estrella gigante azul 19 veces más grande que el Sol y 2.800 veces más luminosa. La distancia a la Tierra es de unos 530 años-luz.

Acrab
Constelación Scorpius
Tipo espectral B0.5V/B2V
Clase Gigante
Color Azul
Magnitud Visual +2.6/+4.9
Distancia 530 años-luz
Radio 19 soles

En esta panorámica de la Vía Láctea sobre el Monte Alborz, al norte de Irán, Scorpius aparece en el extremo derecho. El punto más brillante es Júpiter.

Cielo Profundo

Scorpius es rica también en objetos de cielo profundo, un verdadero regalo del arácnido a nuestros ojos, que aumentan aún más la belleza de la constelación. Hagamos una breve excursión por algunos de ellos.

M4 (NGC6121) es un cúmulo globular, el más cercano a nosotros entre los más de 150 que conocemos, a unos 7.200 años-luz del Sistema Solar. Es un magnífico objeto, que sería aún más brillante de no ser por el material interestelar propio de la cercanía al plano galáctico que ocupa, que además absorbe la luz hasta hacerlo aparecer con un color naranja o parduzco. Aún así, se localiza con facilidad con cualquier pequeño telescopio al oeste de Antares, que aparece envuelta en su nebulosa, como vemos en la fotografía. El pequeño cúmulo que aparece próximo a la estrella es NGC6144, y es mucho más difícil de observar. M4 tiene una magnitud de +5.4 y ocupa un ángulo en el cielo similar al de la Luna llena. Su masa equivale a la de 200.000 soles. Fue descubierto por Chéseaux en 1746 y Charles Messier lo incluyó en su catálogo, con el número 4, en 1764.

M80 es otro destacado cúmulo globular, de fácil localización al encontrarse a medio camino entre Antares y Acrab, y en la misma declinación que Dschubba (23º S). Más tenue que M4, su núcleo en cambio brilla con más fuerza. Posee una magnitud superficial de +7.2 y ocupa en el espacio un ángulo de 9′. Su distancia a la Tierra es de 26.000 años-luz. M80 fue descubierto por Charles Messier en 1.781.

M6 es más conocido como el Cúmulo de la Mariposa. Es un cúmulo galáctico, o cúmulo abierto, cuya estrella más brillante es una supergigante amarilla ligeramente anaranjada, situada en el extremo izquierdo del conjunto, de magnitud oscilante entre +5.5 y +7, lo que hace también variable la magnitud del cúmulo. Ocupa un espacio de 30′ x 20′ de arco y se localiza unos 5º al norte de Shaula. Tiene más de cien estrellas y su distancia a nosotros es de unos 1.600 años-luz.

M7, llamado La Cola del Escorpión (lo que da idea de su situación) y también Cúmulo de Ptolomeo, es un hermoso cúmulo galáctico, o cúmulo abierto, dominado por estrellas azules distante unos 800 años-luz, y que ocupa en el cielo un diámetro aparente de 1.3 grados. Ptolomeo lo describió en el año 130 de nuestra era, lo que demuestra su luminosidad, con magnitud visual de +4.1. Está formado por varios cientos de estrellas, de las cuales unas 80 tienen magnitud inferior a 10, que se formaron, probablemente, hace unos 200 millones de años. Ptolomeo lo vio, y no dispuso de ayuda óptica. ¿Usted…?.

La Nebulosa del Insecto o Nebulosa Mariposa (NGC6302) es el último de los objetos de cielo profundo que trataremos, aunque el catálogo que ofrece Scorpius es muchísimo más amplio. Se trata de una brillante nebulosa, de magnífico aspecto, de origen planetario. Es decir, en su interior yace una estrella moribunda cubierta por un pétreo manto protector, y que es la responsable del calentamiento del gas que la rodea. La estrella en sí nunca ha podido ser observada, aunque sabemos que soporta temperaturas inimaginables de un cuarto de millón de grados centígrados. La composición química de la nebulosa es también inusual, pues consta de hidrocarburos y carbonatos, así como hierro y hielo de agua. La distancia al Sistema Solar se ha calculado en unos 4.000 años-luz.

Mitología

El mito de Scorpius es el del Escorpión que Gea envió para matar a Orión. El gigante cazador había sido traicionado por Enopión, quien le negó la mano de Mérope. Orión violó a la pléyade y Enopión, en venganza, mandó arrancar los ojos de Orión, y arrojarlo a la orilla del mar. El gigante recibió la ayuda de Helios, el Sol, quien le devolvió la visión, y airado, comenzó a matar a todo ser viviente, fiera o inofensivo, por lo que Gea, su madre, le suplicó que cesara en su actitud y fuera razonable. Ante la negativa del cazador, Gea envió al Escorpión. Orión, acostumbrado a luchar con animales salvajes considerablemente mayores y en apariencia mucho más peligrosos, menospreció al animal, que acabó con su vida. Los dos, Orión y Scorpius, están ahora en el cielo, como enemigos irreconciliables, en forma de sendas constelaciones que nunca coinciden. Por eso, cuando una sale por el este, la otra se pone por el oeste.

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14 al 19 de junio: Astronomía sin telescopio (II).

Posted in Generalidades with tags , , on 13 junio, 2010 by bitacoradegalileo

La primavera toca a su fin. El próximo 21 de junio, justamente a las 11:29 horas UTC, el Sol alcanzará su máxima declinación al norte del Ecuador, y en ese momento estará sobre el Trópico de Cáncer, dando inicio al verano en el Hemisferio Norte, y al invierno austral: Es el solsticio de Verano. Pero antes, aún dará tiempo a que la primavera nos regale algunas ocasiones de maravillarnos con el cielo. La semana que hoy inauguramos (el domingo es el primer día de la semana, según el DRAE) se presenta apasionante para el observador astronómico, incluso a los niveles más elementales, y en ausencia de los sofisticados instrumentos ópticos que usan los astrónomos. En el peor de los casos, requeriremos de unos binoculares para poder distinguir algunos objetos más tenues, o para combatir la contaminación lumínica. Figurará especificado en su caso.

La principal protagonista de todos estos días será la Luna que, en cuarto creciente y recién nacida (el sábado 12 a las 11:15 UTC ha sido el novilunio), irá aumentando tanto su brillo como su altitud día a día, “visitando” en su trayecto las proximidades de Venus primero (lunes y martes), Marte a continuación (miércoles y jueves) y por fin Saturno, al inicio del próximo fin de semana (viernes y sábado). También veremos cómo con Venus, aprovechará para “saludar” a M44, el delicioso cúmulo del Pesebre, en Cáncer, y a los dos brillantes gemelos, Cástor y Pólux; con Marte avistará a Regulus, la estrella Alpha Leonis (en la fotografía, entre Venus y la Luna), y a la vez que a Saturno (asimismo en la imagen, debajo) también podrá hacer compañía a Denébola (Beta Leonis), la cola de Leo. En el Hemisferio Sur, como veremos, también se observarán en la zona a Sirio y, sobre todo, a Procyon.

Todos estos astros resultan ser viejos conocidos del lector habitual de la bitácora, pero de cualquier manera, a Regulus y Denebola lo pueden encontrar descritos en el artículo sobre La constelación de Leo, Cástor y Pólux se encuentran en La constelación de Géminis, y los planetas Venus, Marte y Saturno en El Sistema Solar. Una descripción de M44, El Pesebre, puede verse en el artículo titulado Viernes 16, Astronomía sin telescopio. Todos ellos en esta misma bitácora.

Sí recordaremos el concepto de “Luz Cenicienta”, por lo peculiar e ilustrativo del fenómeno. Se trata de la iluminación que muestra el satélite, en su parte nocturna y que por tanto tendría que ser invisible, consecuencia del reflejo de la luz que recibe de la “Tierra llena”. Quiere esto decir que al estar la Luna casi enteramente en la oscuridad, la Tierra presenta a un eventual observador situado en el satélite el aspecto de estar iluminada por completo. Esto produce en la noche selenita un efecto parecido a nuestro crepúsculo, y es observable desde la Tierra con una tonalidad parecida a la ceniza, de donde proviene su nombre de “luz cenicienta”. El fenómeno fue explicado por Leonardo da Vinci, que fue el primero en comprender su naturaleza, definiéndolo como “el reflejo de un reflejo” y es el aspecto que presentará la Luna principalmente mañana lunes 14.

Antes de iniciar sus observaciones, le ayudará notar la diferencia entre el brillo de los planetas y de las estrellas. Venus, Marte y Saturno ofrecerán un brillo constante, sin variaciones, a diferencia de las estrellas, cuyo brillo parpadeará, titilan en su luminosidad. Este dato será fundamental a la hora de distinguirlos en el cielo. No lo olvide.

Todas las cartas celestes que se ofrecen a continuación están realizadas con ayuda del programa Stellarium, y en ellas se especifica el día que corresponde a cada una. Comenzaremos por las 6 correspondientes al Hemisferio Norte, que están todas centradas en Cádiz, en el sur de España, a 36º 32′ de latitud Norte.

En esta primera carta, correspondiente al Lunes 14 (escribo en el mes de junio de 2010) he trazado las líneas correspondientes a las constelaciones de Géminis (debajo, a la derecha) y Leo (centro arriba). Venus está aún más alto que la Luna, que aparece con sólo 2 días de edad, y en la que debe observarse la “luz cenicienta”.

En esta ocasión observamos el cielo del martes 15. La Luna ha crecido un poco, y su fracción iluminada supera el 15 %. Se alinea casi a la misma altura que Venus, y entre ellos está M44, el Pesebre, que se observará con ayuda de binoculares. A la derecha del planeta, Pólux y Cástor, las dos estrellas de Géminis.

El miércoles 16 la Luna está iluminada en un 25 %. Entre la Luna y Marte está Régulo, la estrella principal de Leo, y es un buen momento para comparar el brillo de la estrella con el del planeta, según se explicó con anterioridad.

El día 17, jueves, ya es muy ostensible el brillo del satélite, del que ya observamos un 35 %. A la derecha, Marte y, un poco más abajo, Régulo.

Vienes 18. El satélite se ha situado entre Saturno, arriba, y Marte, a su derecha. A pesar de que su superficie iluminada es del 47 % y su magnitud de -10, todavía es posible discernir ambos planetas si se dispone de cielos moderadamente oscuros. Denébola está a la derecha de Saturno.

El sábado día 19 la Luna ha superado el Cuarto Creciente, y presenta iluminada un 58 % de su superficie. Se ha situado en el suroeste y va ganando altura, abandonando la región. Las condiciones ya no son propicias para la observación. Seguramente, nos ha sabido a poco, pero pronto volveremos a alzar nuestra vista hacia los cielos.

Hemisferio Sur

A continuación se presentan las cartas celestes de los mismos días, pero correspondientes a la ciudad de Bahía Blanca (38º 43′ S), en el sur de la provincia de Buenos Aires (Argentina). Tres son los aspectos a tener en cuenta desde este observatorio: 1. Su carácter austral, cuya visión difiere de la boreal en 180 grados. 2. Su ubicación en el continente americano, con una diferencia horaria de 5 horas (en el caso de Argentina), lo que hace que la Luna se haya desplazado unos 2.5 grados con respecto a la posición que ocupaba en Cádiz; y 3. La Luna presenta forma de C en su cuarto creciente. Decimos que la Luna austral es “verdadera”, mientras que la nuestra, la boreal, siempre miente, pues al crecer tiene forma de “D”.

En esta primera carta, correspondiente al lunes 14, he dibujado, como en el caso boreal, los asterismos de Géminis y Leo, que ya evidencian su posición austral. Aparece Procyon y, algo más alejada, Sirio. La Luna está mucho más cerca de Venus. Justo en el oeste, el Cinturón de Orión (“Las Tres Marías”) está llegando a su ocaso.

Martes 15. La Luna ha ganado altura, pero en este caso lo hace hacia la derecha del observador. La fracción iluminada no difiere demasiado del caso boreal.

Miércoles 16. Es nuestro tercer día de observación, y Régulo (Alpha Leonis) vuelve a situarse entre la Luna y Marte. Recuerde el centelleo de las estrellas comparado con el brillo del planeta. Copérnico llamó a Regulus Cor Leonis, el Corazón del León.

Jueves 17. El satélite ya está a la misma altura que Denébola (Beta Leonis). El nombre de esta estrella significa “la Cola del León”.

Viernes 18. La Luna se empareja con Saturno, el señor de los anillos. Pese a su cercanía con Denébola, este planeta se encuentra en realidad en la constelación de Virgo.

Sábado 19. Para poder ver a la Luna, he tenido que ampliar el campo de visión de la carta (FOV) desde 70.6º hasta 90º, pues el satélite ya ha abandonado la región. Además, su resplandor dificulta una enormidad la observación, y es hora de pensar en otra Luna… ¿Nos vamos al Luna Park?.

Mitología: Bóreas y Austros

En la Grecia clásica, Eolo es el Dios de los vientos, pero existen otros dioses menores según la procedencia del que sople en cada momento. Así, el viento del este era regido por el dios Euro, y Céfiro era el del oeste. Al dios del viento frío del norte se le conocía como Bóreas, de donde derivó boreal, y al del sur Notos, que en Roma pasó a ser Austros, que originó austral.

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