Archivo para Galaxias

La Nube Grande de Magallanes

Posted in Cielo Profundo with tags , , , on 25 mayo, 2011 by bitacoradegalileo

Cuando Fernando de Magallanes zarpaba del puerto de Sevilla, el 10 de agosto de 1.519, no sólo iniciaba la que habría de ser primera vuelta a nuestro planeta, demostrando así de forma práctica y fehaciente la esfericidad de la Tierra, sino que también partía hacia cielos desconocidos para los 234 marineros que componían la tripulación de sus cinco naves, él incluido. Por eso a Alpha Crucis, la estrella más brillante de la Constelación de la Cruz del Sur, se le conoce en lengua portuguesa como Estrella de Magallanes.

Desde siempre, los navegantes se han servido del cielo nocturno para orientarse, y la Estrella Polar no sólo les ha marcado el norte, sino que midiendo su altitud sobre el horizonte, han podido saber exactamente la latitud a la que se encontraban. No es de extrañar, pues, que los expertos miembros de la expedición magallánica fueran anotando la posición de las estrellas más notables que iban descubriendo conforme avanzaban hacia latitudes australes.

No es difícil imaginarse, pues, al buen marino lusitano, admirando los brillantes cielos al sur del ecuador, y descubriendo más bien antes que después la extensa mancha blanquecina en el cielo que, junto a otra de menor tamaño, en principio debió tomar por nubes, pero que al transcurrir de las noches permanecían en el mismo sitio, aunque un poco más altas conforme avanzaban hacia el Sur. No tardaría demasiado el navegante en darse cuenta de que se trataba de objetos situados mucho más allá de nuestra atmósfera, y pertenecientes por lo tanto al Universo exterior, a pesar de lo cual la llamó La Gran Nube, en contraposición a su aparente compañera, mucho más reducida. que recibió el nombre de la Pequeña Nube. Fue así como las civilizaciones europeas de la época tuvieron la primera noticia de la existencia de estos objetos.

Aunque ambas galaxias, pues esto es lo que son, eran conocidas desde la Antigüedad por los pueblos que habitaban el Hemisferio Sur, dado su destacado brillo, fue sin embargo el genial astrónomo persa Abd Al Rahmann Al-Sufí quien, viajando al sur del Yemen, tomó nota de la Gran Nube en el año 964 de nuestra era, en su Libro de las Estrellas Fijas. Desde Bagdad, ambas Nubes resultaban inaccesibles por su fuerte latitud austral, así es que buscó tierras yemeníes, situadas a 13 ºN de latitud, donde las pudo observar a unos 6º de altitud sobre el horizonte. Fueron conocidas como Nubes del Cabo por los marineros portugueses, holandeses y daneses que doblaron el Cabo de Buena Esperanza navegando hacia la India. Parece ser que también Américo Vespuccio pudo observarlas, pues en la crónica de su tercer viaje (1.503-1.504) nos habla de tres objetos, dos brillantes y uno oscuro. Los dos primeros son las Nubes de Magallanes y el tercero es la Nebulosa Saco de Carbón, en la Constelación de la Cruz del Sur, en plena Vía Láctea.

Las etiquetas que figuran en la imagen ayudarán a la orientación de muchas personas, y servirán para la identificación de esos objetos, sobre todo a los residentes boreales que no tienen (no tenemos) la posibilidad de admirar esos cielos, sobre el incomparable marco de las Cataratas del Iguazú. Sí, sí, ya sé que tantas letras estropean la excelente fotografía del genial Babak Tafreshi. Ahí se la repito, totalmente virgen e impoluta:

La Nube Grande de Magallanes (conocida internacionalmente como LMC, del inglés Large Magellanic Cloud) es una galaxia vecina a la nuestra, satélite de la Vía Láctea, que fue considerada la más cercana a nosotros hasta el descubrimiento en 1.994 de la galaxia elíptica enana de Sagitario. Cuando en 2.003 se descubrió también la galaxia elíptica enana del Can Mayor, ésta resultó la más cercana, pasando La Gran Nube a ser la tercera, aunque a sólo 157.000 años-luz, que a escala cósmica es bastante poco. Es una galaxia enana, diez veces más pequeña que la nuestra, que en principio fue calificada como irregular, pero que ha mostrado atisbos de brazos espirales en fotografías de larga exposición:

Su número de estrellas es también diez veces menor, y se le estima una masa equivalente a 10 mil millones de veces la del Sol. Aún siendo una galaxia enana, es la cuarta más grande entre la treintena que forman el Grupo Local, sólo superada por la Galaxia de Andrómeda (M31), la Vía Láctea y la Galaxia del Triángulo (M33). Su diámetro es de 7.000 años-luz.

Recientemente se ha propuesto que tanto la Gran Nube como su aparente compañera, la Pequeña Nube, podrían haber sido robadas por la Vía Láctea a la Galaxia de Andrómeda, tras una pasada colisión de ésta última con algún otro objeto del mismo tipo. También se ha especulado con la posibilidad de que fueran sendas porciones de la Vía Láctea, que rompieron su unidad y adoptaron formas irregulares, alterando su fisonomía espiral.

Actualmente, según la base de datos extragaláctica de la NASA, y siguiendo la clasificación de Edwin Hubble, se considera una galaxia espiral tipo SB (s) m. Las letras SB se refieren a que se trata de una espiral barrada, la minúscula s entre paréntesis quiere significar que no tiene estructura de anillo, y la m denota que carece de bulbo.

La Nube Grande de Magallanes es tremendamente rica en gas y polvo, así es que presenta una gran profusión de nebulosas y zonas de formación estelar, así como innumerables cúmulos abiertos y globulares. Se producen fenómenos de todo tipo, y se han hallado más de 400 nebulosas planetarias, casi 60 cúmulos globulares y más de 700 cúmulos abiertos, amén de centenares de miles de estrellas gigantes y supergigantes. Muchos astrónomos han dedicado toda su carrera al estudio de esta región, que es lo mismo que entregarle toda su vida.

Grandes complejos de nebulosidad difusa que adopta un aspecto granular con formas de capullo rodean a la galaxia por dentro y por fuera. La luz de las grandes estrellas confiere la tonalidad azul al conjunto, pero en el infrarrojo aparece el gas excitado de intensa actividad iónica. El gas frío interestelar calentado por las estrellas circundantes se manifiesta en tonalidades verdosas.

Las imágenes se deben a la acción combinada del conjunto de cámaras infrarrojas (IRAC) junto con el Fotómetro de imágenes multibanda (MIPS) instalados a bordo del Telescopio Espacial de infrarrojos Spitzer.

Entre todos los objetos que podemos encontrar en la Gran Nube de Magallanes, merece ocupar un destacado lugar la llamada Nebulosa de la Tarántula, también conocida como 30 Doradus y como NGC 2070. Situada en la región noreste de la galaxia, se trata del mayor vivero de formación de estrellas de todo el Grupo Local, poseyendo tal luminosidad que, si se encontrara a la distancia a la que está la Nebulosa de Orión (M42), su luz produciría sombras en el suelo. De este extraordinario brillo son responsables, principalmente, dos cúmulos estelares que se encuentran en el interior de la nebulosa y que visitamos a continuación.

RMC 136 (o R136a) es un cúmulo tan compacto que en principio se creyó que se trataba de una sola estrella. El cúmulo ha despojado a la vecindad del gas que contenía, y se muestra ahora envuelta por el vacío, pues los gases que allí estaban son los que han colapsado para formar estrellas muy masivas. Una de sus integrantes, R136a1 parece que tenía la masa equivalente a la de 300 soles, lo que la convertiría en la más masiva que se conoce.

Hodge 301 es el otro cúmulo que citamos. Es una agrupación estelar mucho más vieja, y en él se encuentran estrellas de distintas generaciones. Varias supergigantes rojas se están aproximando a su violento final como supernova.

En el cortorno de la Nebulosa encontramos a SN 1987A, la supernova que explotó en 1.987, la más cercana y brillante de la Astronomía moderna, la primera que pudo ser observada a simple vista en 383 años, desde la explosión de SN 1604, conocida como Supernova de Kepler, todavía en la época pre-telescópica. Como remanente, ahora muestra un objeto central que está rodeado por unos curiosos anillos, que muy bien podrían ser el resultado de la acción combinada de los vientos producidos por dos o más estrellas cercanas.

La Gran Nube de Magallanes alberga estos y otros muchos interesantes objetos (en la fotografía de arriba, la Nebulosa Cabeza de Fantasma), lo cual justifica la fascinación que causa en todo aquél que dirige el tubo de su telescopio, o simplemente su mirada, hacia ese lugar.

Con respecto a la observación por los aficionados, la Nube Grande de Magallanes ofrece una magnitud visual de +0.9, perfectamente visible sin ningún tipo de ayuda óptica. Puede localizarse fácilmente en la frontera entre las constelaciones de Dorado y Mensa, a unos 20º al sur-sureste de la brillante Canopus, la segunda estrella más notable de todo el cielo nocturno. Resulta inaccesible, sin embargo, para los observadores situados más arriba del paralelo 20ºN, dada su fuerte declinación austral, cercana a los 70ºS. Desde Sidney en Australia, Ciudad del Cabo en Sudáfrica o Río de Janeiro en Brasil es, en cambio, circumpolar, y permanece visible sobre el horizonte en cualquier época del año, en cuanto el cielo se oscurece. Su tamaño real de 7.000 años-luz se traduce en unas dimensiones aparentes de 645 x 550 minutos de grado. La Luna llena ocupa unos 30 minutos de diámetro.

Para distinguir detalles en la Nebulosa de la Tarántula se necesita un telescopio con al menos 8 pulgadas de abertura (200 milímetros).

Por último, asusta un poco pensar en la visión que de la Vía Láctea tendría un hipotético habitante de aquel lugar. Vería a nuestra galaxia diez veces más grande de lo que nosotros vemos a la suya.

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Constelación de Coma Berenices (la Cabellera de Berenice)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 2 mayo, 2011 by bitacoradegalileo

Tras un discreto atuendo, compuesto por el modesto vestuario de tres débiles estrellas apenas discernibles a simple vista, y como los tesoros más valiosos, que permanecen ocultos en la cripta inaccesible del anonimato, miles de galaxias distantes, a cientos de millones de años-luz, se apelotonan en la región de la Constelación de Coma Berenices, que esconde quizás la leyenda más conmovedora de todas las que pueblan los cielos. Una impresionante agrupación estelar de diez veces el tamaño de la Luna, coquetos cúmulos globulares y presumidas estrellas dobles con llamativos colores nos cautivarán de la misma forma que Berenice añoraba al Rey ausente.

El Cúmulo de Coma está compuesto por más de 3.000 galaxias

Estamos en el imperio de las galaxias, pero Coma Berenices no es una constelación brillante, pues a simple vista no se muestra ninguno de tales objetos. Tres estrellas de cuarta magnitud, en ángulo recto, bien acompañadas por la Agrupación Estelar de Coma, también conocida como Mel 111, servirán para localizar a una constelación de tamaño medio, 386 grados cuadrados, que se integra en casi toda su extensión dentro del Diamante de Virgo, es decir, el formado por las brillantes estrellas Arturo, de la constelación del Boyero, que está al este, Spica de Virgo, que se sitúa al sur, junto con Denebola, en Leo, al oeste, y Cor Caroli, en Canes Venatici, al norte.

Se deja ver en los cielos primaverales, desde marzo hasta agosto, del mismo modo que sus destacadas constelaciones vecinas, y su declinación de 20º Norte permite ser avistada desde casi cualquier punto de la Tierra, incluso desde Tierra de Fuego, aunque ya muy baja sobre el horizonte norte. Relativamente cercana a la eclíptica, en las limítrofes constelaciones de Leo y Virgo, ambas zodiacales, aparecen la Luna y los planetas con frecuencia. Sin embargo, se aleja tanto del plano de la Vía Láctea, que en esta constelación se sitúa el Polo Norte Galáctico, y por eso es tan pobre en estrellas, y sin embargo tan rica en galaxias lejanas.

Es necesario distinguir desde ya, los dos cúmulos donde se concentran la mayor parte de las galaxias, y diferenciarlo claramente de Mel 111. Es éste un cúmulo estelar en proceso de desintegración, situado en los aledaños de la estrella Gamma, que no pertenece al cúmulo. Más al este y más al sur, respectivamente, se sitúan los dos cúmulos de galaxias, uno llamado Cúmulo de Coma, donde predominan las galaxias elípticas, y el Cúmulo de Virgo, que se reparte entre Virgo y Coma Berenices, con mayoría de galaxias espirales.

Estrellas principales

Sólo las tres estrellas que forman el asterismo poseen designación de Bayer, es decir letra griega que las identifique, y, entre ellas, sólo Alpha tiene nombre propio: Diadem. Veremos además dos interesantes estrellas dobles, con número de Flamsteed 17 y 24, que he marcado en la carta celeste anterior.

Diadem (Alpha Com) es una estrella amarilla de cuarta magnitud, aunque se trata de un sistema triple. Las dos componentes principales, que se pueden resolver con instrumentos a partir de 10 pulgadas (unos 250 mm de apertura), tienen magnitud individual +5.1, aunque conjuntamente brillan con la magnitud visual de +4.3. El sistema se sitúa a unos 60 años-luz de distancia y visualmente aparece muy cerca del cúmulo globular M53, aunque éste se encuentra mil veces más lejos. En la fotografía de la derecha, Diadem es la estrella más brillante, debajo, y M53 ocupa el centro de la imagen. El otro cúmulo más tenue, que aparece más arriba, es NGC 5053.

Beta Com es la más brillante de la constelación, con una magnitud visual de +4.26. De tipo espectral G0V, es una estrella amarilla de la secuencia principal, muy parecida a nuestro Sol, aunque ligeramente más caliente, masiva y luminosa, que se sitúa a unos 30 años-luz.

Gamma Com es una gigante anaranjada, la tercera estrella más brillante, muy próxima en la línea visual a la Agrupación Estelar de Coma, pero que no parece pertenecer a él, puesto que probablemente se encuentra mucho más cerca, a unos 170 años-luz, mientras el cúmulo está a 250 años-luz. Parece ser el mismo caso de Aldebarán y las Hyades. Su magnitud es de +4.4.

17 Comae Berenices es una estrella triple, cuyas dos componentes principales tienen la separación suficiente como para resolverla con ayuda de unos binoculares, pues el ángulo entre ellas es de 145” de arco. Son dos estrellas blancas, la más brillante de las cuales tiene una magnitud visual de +5.4 y su acompañante +6.7. Hay una tercera componente del sistema, 17 Comae Berenices C, pero que es muy tenue, de decimocuarta magnitud, y está además a sólo 1”8 de la segunda componente. El conjunto dista unos 250 años-luz de nosotros y forma parte de Mel 111 (Agrupación Estelar de Coma).

24 Comae Berenices es la más bonita de todas, para mi gusto. Tanto, que hace recordar a la mismísima Albireo (Beta Cygni). Sus dos estrellas, de magnitudes respectivas +5.2 y +6.7 están separadas por un arco de 20”3. La más brillante es de color anaranjado, y azul la más tenue. Una delicia, que se puede resolver con prismáticos, y no hace falta que sean demasiado potentes. Su distancia a la Tierra se estima en 614 años-luz.

Cielo Profundo

En los objetos de cielo profundo es donde reside el mayor interés de esta constelación, particularmente rica en galaxias, aunque también nos detendremos en un cúmulo estelar y otro globular. Hasta ocho objetos del Catálogo Messier aparecen en esta región del cielo.

Conocido también como Agrupación Estelar de Coma Berenices, el cúmulo abierto Mel 111 es uno de los más notables del cielo nocturno. Ignorado por Messier en su catálogo y también por el NGC, fue sin embargo recogido por la recopilación de 245 objetos de este tipo que realizó en 1.915 el astrónomo británico de ascendencia belga Philibert Jacques Melotte. Es un cúmulo amplio, de entre 275′ y 5º de diámetro, aunque débil, pues sus estrellas más notables son de cuarta magnitud. Ofrece, sin embargo, una magnitud conjunta de +1.8, lo que le permite ser divisado a ojo desnudo. Situada a 260 años-luz de distancia, es una de las asociaciones más próximas a nosotros, tras las Hyades y la Asociación Estelar de la Osa Mayor. Cuenta con unas 80 estrellas y parece estar descomponiéndose, diluyéndose poco a poco.

M53 es el cúmulo globular más notable de Coma. Este objeto está muy próximo a Diadem (Alpha Com), a menos de un minuto de arco en dirección nordeste. A pesar de estar a 60.000 años-luz de distancia, su gran compacidad lo hace brillar con una magnitud superficial de +7.7, así es que puede verse con telescopios no demasiado grandes. Ocupa en el cielo un diámetro aproximado de 14′ de arco, lo que se traduce en un tamaño real de 250 años-luz de un extremo a otro del cúmulo.

Compuesto por miles de galaxias, entre las que predominan las de tipo elíptico, y conteniendo cada una de ellas miles de millones de estrellas, el Cúmulo de Coma es una formidable agrupación de galaxias situado a unos 320 millones de años-luz de distancia. Son objetos tenues, de undécima magnitud los más brillantes, que necesitan telescopios de al menos 8 pulgadas (unos 200 mm de abertura) para ser observados. Los aficionados a este tipo de astros harán bien en dedicar todo el tiempo necesario a la observación de esta increíble zona del cielo, ayudándose para ello de las cartas celestes y los catálogos adecuados. No hay que confundir este cúmulo con la Agrupación estelar de Coma, Mel 111, que vimos con anterioridad, ni con la región del Cúmulo de Virgo que se adentra en la constelación de Coma Berenices, que también visitaremos detenidamente.

M64 es también conocida como la Galaxia del Ojo Negro, por la región oscura que exhibe, probablemente debida a algún cataclismo en su seno. Con unas dimensiones de 10′ x 5′ de arco, y un brillo superficial de +8.5, es visible con pequeños telescopios, e incluso con binoculares si los cielos son suficientemente oscuros y ofrecen buena calidad para la observación. Está a una distancia de 20 millones de años-luz y es la galaxia más brillante de Coma Berenices. Algunos la han llamado con nombres de dudoso gusto, como el Ojo Morado, e incluso la Galaxia del Ojo Maligno.

La otra gran concentración de galaxias es el llamado Cúmulo de Virgo, que se reparte entre las constelaciones de Virgo y Coma Berenices y en el que, a diferencia del anterior, predominan las de tipo espiral. Encontramos aquí a varios astros catalogados por Messier, y a la espectacular NGC 4651, también conocida como El Paraguas:

La Galaxia del Paraguas es en realidad una galaxia caníbal, devorando a su presa, que es la porción que le da esa curiosa forma. Sabemos hoy que en realidad es la corriente de estrellas de una galaxia compañera, cuya trayectoria vemos en la ilustración de la derecha. Está situada a 35 millones de años-luz de distancia, y su tamaño, aunque de sólo 50 años-luz en su disco principal, se extiendo 50.000 años-luz más allá, por las corrientes de marea provocadas por las estrellas despojadas del núcleo de la galaxia a la que pertenecieron, y que ha sido merendada por su voraz compañera.

M85 es una galaxia lenticular, de dimensiones 7′ x 5′, y con magnitud superficial de +9.10 Situada a 60 millones de años-luz, como todas las que siguen, pertenece al cúmulo de Virgo, y sin embargo a la Constelación de Coma Berenices, también como las siguientes. Es una galaxia con masa y dimensiones similares a la nuestra. Recientes estudios han creído adivinar una estructura elíptica, e incluso puede que brazos espirales.

M88 es una galaxia espiral del tipo Sb, también del cúmulo de Virgo, y a la misma distancia de 60 millones de años-luz. Sus dimensiones son 6.8′ x 3.5′ y su magnitud superficial de +9.6.

M91 es una espectacular galaxia espiral barrada. La vemos de frente, y a pesar de ser un objeto algo más tenue que los anteriores, la barra central brilla con fuerza, y se distinguen perfectamente dos brazos espirales que se originan en sus extremos. También es algo más pequeña, con dimensiones de 5.5′ x 4.5′, y su magnitud superficial es de +10.1. Messier la anotó en su catálogo con coordenadas equivocadas.

M98 es otra espiral, de magnitud superficial +10.1, pero que se presenta casi de canto, aunque bien iluminada. A la misma distancia que las anteriores, es muy difícil verla con telescopios pequeños. Sus dimensiones aparecen alargadas en nuestros cielos, debido a la perspectiva: 9.4′ x 2.3′.

M99 aparece algo deformada, probablemente por los efectos de un pasado encuentro con otra galaxia de los miles de objetos similares que pueblan el cúmulo. Exhibe, sin embargo, un núcleo prominente y muy luminoso, y brazos espirales bien diferenciados. Sus dimensiones son de 5.3′ x 4.6′ y su magnitud superficial de +9.9. Hasta 3 supernovas se han detectado aquí en los últimos años.

M100, por fin, es también ligeramente asimétrica, resultado de pasadas interacciones con otras galaxias del cúmulo. La vemos prácticamente de frente, y presenta brazos muy bien definidos. Es un objeto muy apropiado para su observación por los aficionados cuando los cielos sean bien oscuros, aunque para distinguir muchos de sus incontables detalles se necesita un telescopio potente. Mide 6.8′ x 5.8′ y tiene una magnitud de +9.4. En 1.979 explotó en esta galaxia una supernova, según muestra la siguiente fotografía del Telescopio Espacial de rayos-X Chandra:

La Leyenda

Durante el siglo III antes de Cristo, Berenice II reinaba en Egipto junto a su esposo, Ptolomeo III llamado Evergetes (El Benefactor). Habiendo marchado a la guerra su esposo, la Reina, que lucía una larga y brillante cabellera rubia, languidecía en su ausencia y se entristecía al pensar en los peligros con los que se enfrentaba su amado. Así las cosas, resolvió ofrecer a la diosa Afrodita el hermoso cabello que era la admiración de todos, si recuperaba a su esposo sano y salvo. Así ocurrió, y Berenice cumplió su promesa, cortando su melena y depositándola en el altar de la diosa. Peeeero… al día siguiente, la cabellera había desaparecido. Ptolomeo enfureció, y la tristeza regresó a los ojos de la Reina, así es que fueron requeridos los servicios del famoso astrónomo Conon de Samos, que era muy respetado por su ciencia, y que además mantenía una amistad personal con Arquímedes. Conon señaló en el cielo una formación de estrellas, que nunca nadie había advertido antes, y declaró a los esposos que se trataba de la Cabellera de Berenice, que la diosa había trasladado a los cielos para que todos pudieran admirarla. Seguidamente, dibujó el cabello de la Reina en el globo celeste del museo de Alejandría, empleando para ello una sucesión de brillantes estrellas.

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M101: La Galaxia del Molinete

Posted in Cielo Profundo with tags , , on 13 marzo, 2011 by bitacoradegalileo

Totalmente de frente, como si quisiera mostrarnos su espléndida belleza, como si se sintiera orgullosa de su aspecto soberbio, sin temor a su exposición clara y descarada, M101 exhibe su hermosa extensión en el cielo boreal, sólo superada por la Galaxia de Andrómeda (M31, en la fotografía de la derecha) y la Galaxia del Triángulo (M33) entre los objetos de su clase, y desde su legendario habitáculo de la Osa Mayor presume sin reparos de la fuerza de sus brazos, lo que le ha valido el sobrenombre de Galaxia del Molinete, y también los apelativos menos extendidos de La Girándula y de La rueda de Fuego, pues en algunas fotografías parece recordar al modesto artilugio de fuegos artificiales. Sólo le falta pasar tangueando altanera.

M101 es una galaxia del tipo Sc, según la clasificación propuesta por Edwin Hubble, lo que quiere decir que es una espiral no barrada, a diferencia de la Vía Láctea, y cuyos brazos aparecen muy diferenciados y separados del núcleo. No debemos confundir a la Galaxia del Molinete con M83, llamada el Molinete Austral, otra galaxia espiral, también del Catálogo Messier, situada mucho más al sur, en la constelación de Hydra, a 30º S de declinación, y que es una espiral barrada mucho más compacta. M101, por el contrario, ocupa una posición circumpolar norte para gran parte del Hemisferio Boreal, dada su declinación de +54,22º, al norte incluso de las estrellas que forman la cola de la popular Osa Mayor, más conocida como El Carro.

La Osa Mayor es probablemente la más célebre constelación de todo el catálogo de la IAU, al menos para los residentes boreales. Recibe diversas denominaciones según el lugar, como la citada de El Carro, pero también El Arado, La Hélice, la (o el) Sartén y el Gran Cazo (Big Dipper). Sus siete estrellas principales forman el asterismo más famoso y conocido y asumen un protagonismo histórico y cultural sin parangón, y fueron llamadas “los siete bueyes”, septem triones, de donde derivó el vocablo septentrional para designar al viento del norte.

La región alberga hasta ocho objetos catalogados por Charles Messier, entre los que destaca nuestra Galaxia del Molinete, que sin embargo fue descubierta por el colaborador de Messier Pierre Mechain, también autor del primer avistamiento de M104, la Galaxia del Sombrero. El descubrimiento se produjo el 27 de marzo de 1.781 y Mechain la describió como una nebulosa muy oscura, difícil de distinguir, sin estrellas y de un tamaño considerable, al norte de la cola de Ursa Major.

William Herschel, en 1.784, pudo observar manchas moteadas alrededor de M101, que en realidad se correspondían con fragmentos de los brazos espirales, pero estas estructuras no fueron reconocidas como tales hasta que William Parsons, tercer conde de Rosse, dirigió hacia ellas el tubo de su telescopio de 72 pulgadas (el Leviathan de Parsonstown, véase M51, la Galaxia del Remolino). Lord Rosse hizo algunos bocetos y dibujos de M101 como ya había hecho con M51, y pudo por fin calificar al objeto como una galaxia espiral.

De un tamaño gigantesco, la Galaxia del Molinete ocupa en el cielo un diámetro aparente de 22 minutos de arco, aunque para telescopios con pequeñas aberturas resulta considerablemente menor, pues sólo son discernibles las zonas centrales de la galaxia. A partir del siglo XX han sido descubiertas al menos tres supernovas en su seno, pero ha sido el estudio de las variables cefeidas lo que ha permitido la determinación de su distancia, que ha resultado ser de 27 millones de años-luz, más de diez veces más alejada que la Galaxia de Andrómeda. Conjugando esta distancia con el tamaño aparente, se obtiene para M101 un diámetro real de 170.000 años-luz, casi dos veces más que la Vía Láctea.

La masa que contiene esta galaxia se ha estimado en cien mil millones de veces la del Sol: 1011 soles, y sólo el 3 por ciento de esta masa se concentra en su pequeño pero brillante núcleo exento, al parecer, de agujero negro en su centro como sí ostenta nuestra Vía Láctea. Aparecen alrededor de 3.000 regiones HII (átomos de Hidrógeno con carga eléctrica) extremadamente brillantes, en las que enormes nubes de gas se contraen hasta colapsar en la formación de nuevas estrellas. Estas regiones son ionizadas por numerosas estrellas jóvenes, muy calientes, en una gran proporción gigantes azules.

La aparente simetría del astro desaparece cuando se observan fotografías de larga exposición, en las que el núcleo se muestra desplazado del centro galáctico. La explicación de esta anomalía parece residir en una reciente (en términos astronómicos) colisión con otra galaxia, lo que también podría ser el origen del aspecto moteado de sus brazos espirales, donde aparecen constantes nubosidades, que puede que consistan en grandes cúmulos estelares o nebulosas gigantescas causadas por la perturbación que el choque ha originado en las espiras.

Además del HST, al que pertenece la imagen superior, todos los demás observatorios terrestres y orbitales han fotografiado la Galaxia del Molinete, obteniendo imágenes en luz visible, infrarroja, ultravioleta, rayos-X y todas las técnicas de las que se disponen. La siguiente es una imagen combinada compuesta por las obtenidas por el Hubble en luz visible, el Spitzer en infrarrojo y el Chandra en rayos-X, que aparecen a la derecha:

Pero M101 no está sola. La Galaxia del Molinete es la más brillante de un grupo de no menos de nueve galaxias. La interacción gravitacional entre M101 y estas galaxias satélite parece haber sido, como ya se indicó, la responsable de la estructura actual de nuestro objeto, tanto en lo que se refiere a la asimetría de su núcleo como a la disposición de sus brazos espirales.

En cuanto a su observación, M101 puede avistarse incluso con binoculares, si las condiciones del cielo son excelentes, esto es, con cielos muy oscuros y atmósferas limpias de contaminación y perturbaciones, pues se trata de un objeto grande y relativamente próximo a nosotros. En la mayoría de las fuentes se recomienda tomar como referencia Alkaid (la estrella que ocupa el extremo de la cola en la Osa Mayor), y a partir de esa estrella dirigirse 2.6º al este, y luego 5º al norte, para alcanzar a M101. Sí, parece el camino más corto, pero yo les voy a proponer una alternativa:

Mizar y Alcor constituyen una preciosa estrella doble, resoluble incluso a simple vista, que ocupa el centro de las tres estrellas de la cola de la Osa. Si bien es verdad que dista de M101 unos 10 grados, esta separación es sólo en el eje de ascensión recta de su telescopio, pues la declinación de ambos objetos es prácticamente la misma (hay medio grado de diferencia). Además, en el camino hacia el Molinete, en dirección este, encontrará una secuencia de cuatro estrellas de 4ª y 5ª magnitud (81, 83, 84 y 86 UMa) que le harán comprobar a cada instante que está siguiendo el camino correcto. ¡No puede perderse!.

A partir de 4 pulgadas de abertura, en condiciones óptimas, podrá distinguirse el núcleo, pero apenas se intuirán los brazos espirales. Se necesita al menos un telescopio de 250 mm para comenzar a distinguir algunos rasgos de estas espiras, y el conjunto aparecerá espectacular con aparatos a partir de 400 mm. de diámetro. No use grandes aumentos, pues el tamaño del objeto requiere un buen ángulo de visión. Y no olvide que lo que ve, es una imagen de hace 27 millones de años, porque la luz de M101, la Galaxia del Molinete, tarda todo ese tiempo en llegar hasta usted.

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La Constelación de Lepus (la Liebre)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , on 9 marzo, 2011 by bitacoradegalileo

Orión pisa sus talones, y sus perros, Canis Major y Canis Minor, tratan de apresarla, pero ella consigue noche tras noche alcanzar el ocaso del oeste, tras surcar todo el firmamento brincando desde oriente en constante peligro: Es la pequeña Liebre, la Constelación de Lepus, que entre las brillantes y amenazadoras Rígel, Saiph y Sirio logra salvar a sus más discretas pero hermosas estrellas, sus cúmulos, nebulosas y galaxias de las predadoras fauces de sus perseguidores. Arneb, Nihal, la Estrella Carmesí de Hind, el cúmulo globular M79, la Nebulosa planetaria del Espirógrafo, el delicioso cúmulo estelar NGC 2017 y sus demás componentes lograrán así salvar el pellejo refugiándose bajo el horizonte, al menos hasta la noche siguiente; el gigante cazador tendrá que conformarse con cenar un yogur, aunque sea caducado. Todas estas constelaciones se representan mirando hacia el oeste, pues es ésa la dirección que aparenta el movimiento del cielo al transcurrir de las horas, aunque sabemos que la causa real es la rotación de la Tierra hacia el este.

Situada entre 10 y 27 grados por debajo del ecuador celeste, Lepus se localiza muy fácilmente al sur de las dos estrellas que representan los pies de Orión, Rígel y Saiph, y al oeste de las brillantes estrellas Sirio y Mirzam, de Canis Major. Se puede observar, por tanto, desde toda la Tierra, a excepción de latitudes más al norte del paralelo +63º, en los últimos y primeros meses del año, hasta abril.

A pesar de la nitidez de sus estrellas más notables, que alcanzan la segunda magnitud, queda ensombrecida por el extraordinario brillo de sus más que importantes constelaciones vecinas. No obstante, La Liebre ya era conocida desde antiguo, y Ptolomeo la incluyó en su listado de 48 constelaciones clásicas, ya en el siglo II de nuestra era.

Actualmente, forma parte del listado oficial de 88 constelaciones de la IAU (Unión Astronómica Internacional), con el nombre oficial de Lepus, siendo su genitivo Leporis y su abreviatura Lep. Ocupa en el cielo una extensión de 290 grados cuadrados, la número 51ª en este aspecto. Hay que evitar confundirla con la más austral constelación de Lupus (el Lobo), que está situada entre Escorpio y Centauro.

Además de Orión al norte y Canis Major al este, la Constelación de Lepus es vecina de Monoceros (el Unicornio), también al norte, la Constelación del río Erídano al oeste, y las de Columba (la Paloma) y Caelum (el Cincel) al sur.

El primero que llamó a esta constelación la Liebre fue Eudoxus de Cnido, en el siglo IV antes de Cristo. Entre los árabes ha sido conocida como El Trono de Orión, por el cuadrilátero formado por las estrellas Arneb (Alpha), Nihal (Beta), Gamma y Delta Leporis. y también ha sido conocida como al-Nihal (Los Camellos sacian su sed), seguramente motivado por la cercanía de la Constelación del río Erídano, hasta que por fin adoptaron la interpretación de la Grecia antigua, y la denominaron al-Arnab (la liebre), de donde deriva el nombre de su principal estrella. Entre los egipcios, fue llamada La Barca de Osiris (representado por Orión), debido también a la proximidad del Erídano, que simbolizaba al río Nilo.

Varias estrellas y algunos objetos de cielo profundo de esta constelación, merecen una visita detallada. Entre las primeras, he seleccionado a las dos que tienen nombre propio, y que resultan ser las más brillantes, Arneb y Nihal, a Gamma como la doble más destacada, y a dos preciosas variables T Leporis y la estrella carmesí de Hind.

Principales estrellas

Arneb (Alpha Leporis o α Lep) es la estrella más importante de la constelación. Su nombre es el mismo que el de la constelación en lengua árabe: al-Arnab, y significa Liebre. Su luminosidad intrínseca es 13.000 veces más intensa que la del Sol, pero la distancia a la que se encuentra, unos 1.280 años-luz, hace que desde la Tierra la apreciemos con una magnitud visual de +2.58. No obstante, es la más brillante de Lepus. Se trata de una supergigante blanco-amarillenta, de tipo espectral K0I, cuya temperatura superficial es de 7.000 ºK. Es 75 veces más grande que nuestro Sol.

Nihal o Nibal (Beta Leporis o β Lep), de magnitud visual +2.84, es la segunda estrella más brillante de Lepus. Es una gigante amarilla, de tipo espectral G5II, y está a una temperatura superficial similar a la del Sol: 5.225 ºK, pero es 165 veces más luminosa, debido a que es 16 veces mayor. Su distancia a la Tierra es de unos 160 años-luz. Su nombre proviene de la antigua denominación árabe para esta constelación, y hace referencia a cuatro camellos que se encaminan a beber en el río Erídano.

Gamma Leporis o γ Lep es la tercera estrella de la Liebre, con magnitud visual +3.60. Es una doble muy fácil de observar incluso con binoculares, cuya componente principal es una enana amarilla separada por más de un minuto de arco de una anaranjada (catalogada como HD38392) de magnitud +6.28. El sistema está situado relativamente cerca de nosotros, a unos 27 años-luz, y Gamma A es muy parecida al Sol, sólo un 20 % más grande y un poco más caliente, 6.300 ºK, lo que le confiere una luminosidad 2.6 veces más intensa que la de nuestra estrella.

Carta de localización de R Leporis, la estrella carmesí de Hind

R Leporis es una estrella variable. Descubierta en 1.845 por el astrónomo inglés John Russell Hind, va oscilando desde la magnitud 5.5 hasta 11.7, en periodos constantes de 427.07 días, o sea, unos 14 meses. Se trata de una estrella de carbono, tipo espectral C6II, de un marcado color rojo conocida como la estrella carmesí de Hind, en honor a su descubridor, quien al observarla desde el ocular de su telescopio, la comparó a una gota de sangre. A medida que va perdiendo luminosidad, aumenta su tono rojizo, y se hace complicado encontrar otra luminaria más roja. Quizás, la estrella granate de Herschel, en la constelación de Cepheo, pueda ser comparada a R Leporis. La estrella carmesí es, en mi opinión, una de las más bellas del cielo. Catalogada como HD31996, está a la distancia de 1.100 años-luz, y su tamaño, también variable, equivale a unas 500 veces el del Sol.

Vale la pena, por último, rendir una breve visita a otra bellísima variable: La supergigante roja T Leporis, una estrella situada a sólo medio grado de ε Leporis y cuyo brillo oscila entre las magnitudes visuales de +7.4 y +14.3. Su temperatura superficial es extraordinariamente baja, en torno a los 2.800 ºK, y una de las estrellas más frías que pueden verse. Cada pulsación de T Leporis no resulta gratuita, pues le cuesta la masa equivalente a la de la Tierra, y consecuencia de ello es la enorme capa de polvo que la rodea, y que ha podido ser captada por el interferómetro instalado en el Very Large Telescope del ESO en La Silla (Chile). La estrella está situada a unos 500 años-luz de nosotros y su tamaño es 100 veces mayor que el del Sol.

Objetos de cielo profundo

La constelación de Lepus está situada relativamente lejos del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, unos 20 grados al sur del plano galáctico, así es que en esa dirección podremos encontramos objetos tenues y lejanos como galaxias, entre las que visitaremos brevemente a la espiral barrada NGC 1964, y un sólo cúmulo globular, M79, mucho más frecuentes en otras épocas del año, y esto explica también la ausencia de concentraciones de gas y polvo y de nebulosas, a excepción de la nebulosa planetaria del Espirógrafo, ni tampoco abundan los cúmulos galácticos, aunque sí mostraré al lector una excepción cuya contemplación resulta exquisita: NGC 2017.

Carta de localización del cúmulo globular M79

M79 (NGC 1904) es el único objeto perteneciente al Catálogo Messier de la constelación. Es una rara avis en esta región del cielo, pues la mayoría de los cúmulos globulares se concentran justamente en la dirección opuesta, en torno a la constelación de Sagitario y su vecindad. Así es que podemos decir que está en la trastienda del kiosco. Su distancia al centro galáctico es de más de 60.000 años-luz, y a nosotros de unos 42.000 años-luz. La línea imaginaria que une Arneb con Nihal apunta directamente a M79, así es que será muy útil utilizar a estas dos estrellas para encontrar al cúmulo, unos 4 grados al sur de la segunda. Su magnitud superficial es de +8.4 y ocupa en el cielo un tamaño aparente de unos 8 minutos de arco, que corresponden a un diámetro real de 118 años-luz. Es un cúmulo compacto cuyas estrellas más notables brillan en torno a la novena magnitud.

IC 418 es una nebulosa planetaria, llamada del Espirógrafo, situada 2 grados al noreste de Lambda Leporis. Este tipo de objetos consiste en una nube de gas expulsado por una gigante roja que agoniza en su interior, y el adjetivo planetaria sólo se debe a que cuando se descubrieron, a mediados del siglo XVIII, se creyó que albergaban a un planeta en su centro; tal suposición resultó errónea, pero persistió el nombre. En el caso que nos ocupa, la estrella central es de undécima magnitud, y el gas que expulsa se expande a una velocidad de 22 kilómetros por segundo. Sí, por segundo. Ocupa en el cielo un tamaño aparente de 14’x11′ de arco.

NGC 1964 es la galaxia más brillante de la constelación de Lepus. No obstante, se necesitan telescopios medianos para comenzar a observar un núcleo borroso, pues sus estrellas brillan a partir de la duodécima magnitud. Se trata de una galaxia espiral barrada que ofrece una magnitud conjunta de +10.8 de un tamaño angular de 5.6’x2.1′ de arco. NGC 1964 se aleja de nosotros a 1.663 kilómetros por segundo. No es un error mecanográfico.

Por fin, llegamos a NGC 2017, la guinda del pastel, de esta preciosa y sorprendente Liebre que enamora desde el principio. Este objeto, de sólo siete miembros, está considerado por algunos como una estrella múltiple, y no como un cúmulo, dado lo reducido del número de sus estrellas. Su magnitud visual de +6.4 permite que ya con binoculares puedan resolverse hasta cinco de ellas entre la 6ª y la 10ª magnitud. Con un telescopio de al menos 6 pulgadas (unos 150 mm), dos de las estrellas se observan como sistemas dobles, resultando por consiguiente un total de siete componentes para el cúmulo. La disposición de los miembros de NGC 2017 recuerda a una versión en miniatura de la constelación de Cáncer (véase el artículo sobre M44, el cúmulo del Pesebre).

Mitología

Eratóstenes, astrónomo que rigió los destinos de la fabulosa Biblioteca de Alejandría hacia el año 250 a.C., nos cuenta que Lepus es la liebre de Hermes, el dios mensajero provisto de alas en sus pies, representado por el planeta Mercurio; la Liebre fue colocada en el cielo por el dios como símbolo por su velocidad escurridiza, atributo común a ambos.

Higinio, ya en el siglo II de nuestra era, escribió que un joven arribó a la isla griega de Leros provisto de una liebre preñada. El animal no existía en el lugar, y sus moradores, al ver la facilidad con la que se reproducía, se aprestaron a domesticarla para su cría y explotación. Pero la excesiva proliferación del roedor hizo que pronto acabaran con las cosechas provocando una horrible hambruna. Hermes entonces colocó al animal en el cielo como advertencia de que todas las cosas, aún las más beneficiosas, son dañinas cuando exceden de lo razonable.

Pero la historia más conocida es la referida por Arato, en el siglo III a.C., mucho antes que la de Higinio, según la cual Lepus protagoniza una incesante carrera para evitar al Can Mayor que, con el cazador Orión y su otro perro, el Can Menor, tratan de cazarla. Pero yo confío en que la pequeña y veloz liebre burle de nuevo a sus ilustres perseguidores y siga deleitándome cada noche de los fríos inviernos boreales.

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La Constelación de Canis Major

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 30 diciembre, 2010 by bitacoradegalileo

Por diversas y poderosas razones, Canis Major ocupa un lugar preferente entre las 88 constelaciones catalogadas por la IAU (Unión Astronómica Internacional). Figuraba ya en la lista de las 48 constelaciones clásicas de Ptolomeo, y representa a uno de los perros (el otro es Canis Minor) que siguen al gran cazador, el Gigante Orión. Cuando se contempla en el cielo de enero, ahí arriba, dan ganas de alargar la mano y acariciar tanta inmensidad, tanta belleza, como si fuera una cariñosa mascota de ojos luminosos, y aliviar con su tacto el frío del invierno boreal. Para empezar, bastaría con decir que contiene a la estrella más brillante desde nuestra posición (Sirio), que incluso rivaliza en brillantez con los planetas más notorios, y a la mayor estrella que se conoce (VY Canis Majoris), que comparada con nuestro Sol resulta ser de un tamaño inconcebible, por no hablar de las 88 estrellas de magnitud inferior a +6, y que están por tanto en el límite de la visibilidad sin aparatos, bajo buenas condiciones del cielo, una cantidad de estrellas inusual en una porción del cielo tan reducida. Un precioso cúmulo estelar (M41), cuya visión resulta tan delicada que muy bien pudiera servir como el más hermoso adorno para el día de navidad (escribo a media tarde del 25 de diciembre de 2010), junto a otros brillantes cúmulos galácticos, e interesantes nebulosas con formas que hacen volar nuestra imaginación, como la de la Gaviota y la del Pato (ambas en la imagen de la izquierda), también conocida como el Casco de Thor, son ejemplos del innegable interés de esta apasionante región del cielo y revelan la cercanía de la Vía Láctea, que cruza la constelación por el nordeste. Además, contiene a la Galaxia enana Canis Major, que alberga a mil millones de estrellas y es la más cercana a nuestra Vía Láctea, por quien parece estar siendo deglutida, en una sorprendente escena de canibalismo galáctico.

De tamaño más bien pequeño (es la número 43 en extensión, con 380 grados cuadrados), se sitúa en el Hemisferio Sur, aunque su declinación de -20º, cerca del ecuador celeste, permite ser avistada hasta regiones de latitud +60º, siendo visible, como es natural, en la totalidad del Hemisferio Austral. Desde el mes de noviembre, y hasta marzo, puede contemplarse en el Hemisferio Norte, y desde Octubre a mayo en el Sur.

Situada al sur de Monoceros (el Unicornio), limita al oeste con Lepus (la Liebre), a la que parece perseguir, y con Columba (la Paloma), que también se sitúa al suroeste. Puppis (la Popa) la rodea por el sureste y el este. La relativa tenuidad de las estrellas de estas constelaciones con respecto a Canis Major, contribuye aún más a la notoriedad de esta ya de por sí fascinante constelación.

De izquierda a derecha, Canis Major con Sirio, Orión, Aldebarán con las Hyades, y Venus junto a las Pléyades

Como Sirio, la principal estrella de Canis Major, es también la más brillante de todo el cielo nocturno, su localización no ofrece mayores dificultades. Sólo hay un problema, que puede afectar al observador menos avezado, y es la posibilidad de confundirla con algún planeta, en particular con Júpiter o Venus, pues éstos suelen alcanzar un brillo muy notable, superior incluso al de Sirio. Para evitarlo, sólo fíjese en la forma en que el astro brilla (pulse sobre la imagen), y recuerde que los planetas lo hacen de una forma constante, mientras las estrellas titilan, brillan de forma parpadeante.

Pero disponemos de más recursos para llevar a buen término su correcta identificación. Sólo con localizar el Cinturón de la cercana Constelación de Orión, popularmente conocido como Las Tres Marías, y prolongando hacia el sureste la línea imaginaria que une a las tres estrellas, llegaremos a Sirio sin ningún problema.

También se puede localizar a Sirio con ayuda de otras estrellas (véase El Cielo del Invierno), en particular del conocido Triángulo de Invierno, que Sirio conforma junto a Betelgeuse (la supergigante roja de Orión) y Procyon (la principal estrella de Canis Minor).

Los lectores que residan en el Hemisferio Sur deben tener en cuenta que su visión diferirá de la boreal en cuanto a su orientación, pues la esfericidad de la Tierra hace que observen el asterismo invertido, como se aprecia en la fotografía superior, del VLT (Very Large Telescope) de la Agencia Espacial Europea, en el desierto chileno de Atacama.

En el siguiente cuadro indico la hora en que Sirio efectúa el tránsito por el punto más alto (en el sur para el Hemisferio Norte, en el norte para el Austral), durante cada uno de los cinco domingos de este próximo mes de enero, para las ciudades de Cádiz, Buenos Aires y México, en sus respectivos horarios locales:

Día Cádiz Buenos Aires México D.F.
2 01:24 00:54 00:37
9 00:57 00:27 00:09
16 00:29 23:59 23:42
23 00:02 23:31 23:14
30 23:34 23:04 22:47

Una vez que se ha localizado a Sirio, la identificación del resto de las estrellas de la constelación resultará tarea fácil, e incluso al sur de Sirio podrán localizarse numerosos campos de estrellas, debido a la presencia de la Vía Láctea. Si la oscuridad es suficiente, podrán distinguirse a simple vista.

Estrellas principales

Sirio (Alpha Canis Majoris o α CMa) es la principal estrella de la constelación, y la más brillante de todo el cielo nocturno. Su visión en el cielo del invierno boreal resulta espectacular, a pesar de no ser un cuerpo extraordinario, pues su radio sólo es 1.5 el del Sol, y su masa 3.5 veces mayor que la de nuestra estrella. Pero su relativa proximidad al Sistema Solar, de tan sólo 8.6 años-luz, la quinta estrella más cercana a la nuestra, le confiere un brillo muy superior al de las demás estrellas nocturnas. En una ocasión, quise comprobar hasta dónde el brillo de la estrella aguantaba la luminosidad de la mañana, y tuve que rendirme cuando el reloj marcaba las 9:20 de la mañana, ya con el Sol sobre el horizonte desde hacía un buen rato, y Sirio seguía en el centro de mi ocular.

Su magnitud visual de -1.46 le permite rivalizar con Júpiter y a veces incluso con Venus, siendo de muy fácil localización al sureste del Cinturón de Orión, siguiendo la línea marcada por éste, como ya se apuntó más arriba. Es una estrella blanca, con ligero matiz azulado, de tipo espectral A1V, una estrella enana de la secuencia principal que tiene una temperatura superficial del orden de los 10.000 ºK.

No quiero extenderme demasiado en el análisis de esta estrella, pues mi intención es dedicarle un monográfico. Pero es de resaltar su naturaleza binaria. Efectivamente, en 1.844 Friedrich Bessel estudió detenidamente las alteraciones en el movimiento propio de la estrella, y dedujo la presencia de una compañera física, que A.G. Clark descubrió en 1.862 con su telescopio refractor de 18”. Sirio B, que así se llama, y que en la fotografía del Hubble aparece abajo a la izquierda de Sirio A, es una débil estrella de +8.5 de magnitud visual, que hubiera sido visible fácilmente a no ser por el deslumbrante brillo de su acompañante. Sirio A es conocida como la Estrella Perro, y Sirio B como El Cachorro. Veamos las principales características de Sirio A:

Sirio
Constelación Canis Major
Tipo espectral A1V
Clase Secuencia principal
Color Blanca
Magnitud Visual -1.46
Distancia 8.6 años-luz
Radio 1.5 soles

Adhara (Epsilon Canis Majoris o ε CMa), con una magnitud visual de +1.51 es la segunda estrella más brillante de la constelación y es también un sistema doble. Se trata de una supergigante azul, de espectro B2I, 15.000 veces más luminosa que el Sol, pero que está situada a 405 años-luz. Sin embargo, si estuviera en el lugar de Sirio, brillaría con una magnitud de -7, equivalente a la Luna en su tercer día, cuando el terminador se sitúa en la orilla occidental de Mare Crisium. Siete veces más brillante que Venus. En tiempos muy remotos (hace casi 5 millones de años) estaba mucho más cerca, a unos 37 años-luz, y brillaba con magnitud -4. Su acompañante es una estrella de la secuencia principal de +7.4 de magnitud visual. Resumamos a continuación algunos datos relevantes sobre Adhara:

Adhara
Constelación Canis Major
Tipo espectral B2I
Clase Supergigante
Color Azul
Magnitud Visual +1.51
Distancia 405 años-luz
Radio 10.4 soles

La tercera estrella más brillante de Canis Major es Wezen (Delta Canis Majoris o δ CMa), de magnitud +1.83. Es una jovencísima estrella, de sólo unos 10 millones de años situada a una incierta distancia de 1.790 años-luz. De color blanco-amarillento, es un astro muy masivo, equivalente a 17 soles, lo que hace que agote su combustible muy rápidamente, y en sólo unos centenares de miles de años explotará como supernova. Con un diámetro de 200 veces el de nuestra estrella, tiene una luminosidad equivalente a la de 50.000 soles. Un resumen:

Wezen
Constelación Canis Major
Tipo espectral F8I
Clase Supergigante
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +1.83
Distancia 1.790 años-luz
Radio 200 soles

Murzim o Mirzam (Beta Canis Majoris o β CMa) es la cuarta estrella más brillante de la constelación, con magnitud variable entre +1.95 y +2.00. Su nombre significa “El Heraldo”, y es una alusión a la próxima aparición de Sirio tras de ella, unos 18 minutos después. Está a una temperatura superficial de 26.000 ºK y es 34.000 veces más luminosa que el Sol. Algunos de sus datos:

Murzim / Mirzam
Constelación Canis Major
Tipo espectral B1II
Clase Gigante
Color Azul
Magnitud Visual +1.95/+2.00 var.
Distancia 500 años-luz
Radio 12 soles

En este esquema comparativo, a la izquierda de VY Canis Majoris está representado el Sol. Sí, sí que está, pulse sobre la imagen y cuando se abra vuelva a pulsar.

VY Canis Majoris es la estrella más grande que se conoce. Situada a unos 5.000 años-luz de distancia, la estrella se estima que tiene entre 1.700 y 2.100 veces el diámetro del Sol. Situada en el lugar de éste, alcanzaría la órbita de Saturno y contendría en su interior las de Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, el cinturón de asteroides y Júpiter. Si pudiéramos reducir la Tierra hasta el tamaño de un centímetro, VY Canis Majoris resultaría tener 2.3 kilómetros de diámetro. Recibe también la denominación HIP 3693, que es su numeración en el Catálogo Hiparcos.

Una densa nebulosa la rodea y esta circunstancia puede ser la responsable de las variaciones que muestra en su brillo, desde +7.6 a +9.0, y dependiendo de éste, podrá ser visible con binoculares, o necesitarse telescopios para su observación. Esta nube que rodea a la estrella está compuesta por polvo y otros materiales expulsados por ella misma.

VY Canis Majoris
Constelación Canis Major
Tipo espectral M3-5V
Clase Hipergigante
Color Roja
Magnitud Visual +7.6/+9.0 var.
Distancia 5.000 años-luz
Radio 1.700/2.100 soles (incierto)

Objetos de Cielo Profundo

Como la Constelación de Canis Major está surcada por el Brazo de Orión de la Vía Láctea, sobre todo en su sector oriental, encontramos numerosos campos ricos en estrellas. Uno de ellos, M41, el único objeto de la región que Messier anotó en su catálogo, es un precioso cúmulo estelar:

Descubierto por Giovanni Battista Hodierna en 1.654, redescubierto por Le Gentil en 1749 de forma independiente, e incluido por Messier en el catálogo de objetos molestos el 16 de enero de 1.765, M41 ya fue probablemente avistado por Aristóteles el 325 a.C., pues el cúmulo se deja ver sin ayuda óptica en buenas condiciones de cielos oscuros y ausencia de contaminación, tanto ambiental como lumínica, muy cerca de la brillante Sirio, como veremos enseguida. Es por tanto el objeto más débil entre los registrados en la Antigüedad. Ofrece una magnitud visual conjunta de +4.5 y es un objeto bastante joven, pues su edad se ha estimado entre 190 y 240 millones de años.

M41 es bastante amplio, pues su diámetro real es de unos 25 años-luz, pero situado a 2.350 años-luz del Sistema Solar, hace que lo veamos con un tamaño aparente de 38 minutos de arco, algo mayor que la Luna llena. Contiene unos 100 miembros, entre los que destaca una gigante anaranjada muy cerca del centro, de tipo espectral K3 y magnitud +6.9, unas 700 veces más luminosa que el Sol. Otras estrellas azules, blancas, amarillas, anaranjadas y rojas completan una deliciosa visión. La gigante azul que aparece en la esquina inferior izquierda de la imagen de arriba es 12 CMa, y no pertenece al cúmulo, pues está mucho más cerca.

Es muy fácil localizar a M41. Basta con enfocar a Sirio, y desplazarse sólo 4º hacia el sur, y allí lo encontrará prácticamente en el centro de su ocular. Sin embargo unos binoculares de 10×50 ya serán suficientes para resolver algunas de las estrellas del cúmulo.

La Nebulosa de la Gaviota es una de las más bonitas del cielo. Está formada por dos objetos bien diferenciados: NGC 2327 forma la cabeza del ave, mientras IC 2177 constituye el resto del cuerpo y las alas del animal, y su tamaño es inmenso: mide unos 250 años-luz. Se localiza a 7.5 grados al noreste de Sirio, en dirección a M50, justo en el límite entre las constelaciones de Canis Major y Monoceros (el Unicornio), a 3.800 años-luz del Sistema Solar. Es una gran nube de gas y polvo que ocupa en el cielo un espacio de 4 x 3 grados.

El Casco de Thor (NGC 2359) es una espectacular nebulosa de emisión, muy cercana en la línea visual a la nebulosa de la Gaviota, pero que está cuatro veces más alejada del Sistema Solar, a unos 15.000 años-luz. También conocida como Nebulosa del Pato, tiene una característica forma de Q, con una burbuja originada por una estrella de Wolf-Rayet central, esto es, una estrella muy masiva, caliente y evolucionada, que despide fortísimos vientos estelares que hacen que la materia circundante tome esa forma. La estrella tiene magnitud visual de +11.4 y la nebulosa, en su conjunto, +9.0. El material expulsado más allá le confiere el aspecto de un casco vikingo. Ocupa en el cielo un ángulo de 8′ de diámetro, aunque la nebulosa en realidad mide unos 50 años-luz de un extremo a otro.

(Pulse sobre la imagen)

NGC 2207 e IC 2163 se encuentran a 3.5º de Mirzam, en dirección suroeste. Son dos galaxias espirales en una temprana fase de colisión. Tienen magnitud visual +11.0, y se sitúan a 110 millones de años-luz de la Tierra. Ahí al lado.

Un equipo internacional de astrónomos, por último, halló en el año 2.003 a la Galaxia Enana del Can Mayor, que resulta ser la más cercana a la Vía Láctea. Tan es así, que está siendo devorada por esta última y ya se encuentra bastante degradada. El influjo de nuestra galaxia ha hecho formar filamentos de estrellas que nos rodean. Situada a sólo 42.000 años-luz del centro galáctico y a 25.000 años-luz de nosotros, su existencia fue ignorada hasta hace bien poco, pues se encuentra camuflada tras el plano de la Vía Láctea.

Mitología

Mitológicamente, y como no podía ser de otra forma, Canis Major está íntimamente relacionado con Sirio, su estrella principal y la más notable de todo el cielo. Para la civilización egipcia, la primera aparición en la madrugada tras seis meses de ausencia en los cielos (orto helíaco) coincidía con la crecida del Nilo, y la consiguiente fertilización de las tierras de cultivo, constituyéndose de esa forma en fuente de riqueza para los egipcios. Así, Sirio fue venerado primero como Anubis, el dios con cabeza de chacal, y más tarde como Isis. Ha sido identificado con el can Cerbero, guardián de los infiernos, lo que resulta coherente con la adoración de Anubis, pues éste era el dios de la necrópolis, directamente relacionado con Osiris.

Sirio fue también asociado con los días de mayor calor, la Canícula, pues se pensaba que al desaparecer en los meses centrales del año sumaba su calor al del Sol para así originar los días más crudos del verano.

Canis Major se identifica asimismo con uno de los dos perros del gigante cazador Orión, junto con Canis Minor. Orión pidió a Zeus que pusiera a sus perros junto a él, y por eso siempre lo siguen en su desplazamiento por el cielo, tratando de cazar a Lepus (la Liebre).

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M51: La Galaxia del Remolino

Posted in Cielo Profundo with tags , , on 26 septiembre, 2010 by bitacoradegalileo

Las galaxias espirales son, con toda probabilidad, las más llamativas e interesantes de cuantas conocemos. La Galaxia del Remolino (M51) sobresale entre ellas por su hermosura, pues se nos ofrece totalmente de frente, mostrando claramente sus espiras, pero también la cercanía de NGC5195 aparenta representar una graciosa danza, que es en realidad una colisión entre galaxias. Regiones HII de creación de estrellas, zonas azuladas con estrellas jovencísimas y un núcleo extraordinariamente denso hacen de M51 uno de los objetos más bellos del cielo, un espectáculo irrenunciable.

Similar a nuestra Vía Láctea, aunque algo menor, y situada a sólo tres grados y medio de la brillante e importante estrella Alkaid (η UMa), la Galaxia del Remolino pertenece, sin embargo, a Canes Venatici, una costelación menor, propuesta por Hevelius en su obra Firmamentum Sobiescianum (1690). Hagamos una breve incursión por esta constelación.

Canes Venatici es una pequeña constelación situada a 40º de latitud norte. Su nombre significa “Los Perros de Caza” o “Los Lebreles”, siendo su genitivo Canum Venaticorum y su abreviatura CVn. Se localiza entre la Osa Mayor y la Constelación del Boyero, prolongando dos veces la línea que une a Dubhe (α UMa) y Phad (γ UMa), lo que nos conducirá a su principal estrella, llamada Cor Caroli (Alpha Canum Venaticorum, o α CVn). Es ésta una estrella blanca de magnitud +2.9, cuyo nombre significa “El Corazón de Carlos”, así bautizada por Edmund Halley, en honor al monarca Carlos II de Inglaterra, durante cuyo reinado se fundó el Observatorio de Greemwich. Está a la distancia de 110 años-luz, y tiene una compañera de quinta magnitud. En cielo profundo son dignos de mención, entre otros, además de la Galaxia del Remolino, el cúmulo globular M3, que contiene medio millón de estrellas, y la Galaxia del Girasol (M63), una preciosa espiral que está inclinada y que vemos en la fotografía de arriba a la izquierda.

La Galaxia del Remolino (M51 o NGC 5194) fue descubierta el dia 13 de octubre de 1773 por Charles Messier mientras observaba un cometa. La definió como “una nebulosa muy tenue, sin estrellas”. Pierre Mechain, amigo del primero, pudo observar en 1781, el 21 de marzo, a NGC 5195, la pequeña galaxia irregular que la acompaña, de manera que incluyeron en el Catálogo Messier de aquel año un comentario en el que se decía que “es doble, cada una tiene un centro brillante, y están separadas 4’35”. Las dos atmósferas se tocan entre sí, y una de ellas es más débil que la otra“.

En la primavera del año 1.845, 64 años después, aún no se conocía la estructura espiral que presentan muchas galaxias; fue entonces cuando William Parsons, tercer conde de Rosse, dirigió el tubo de su telescopio hacia la Galaxia del Remolino. Lord Rosse disponía de un monumental telescopio refractor de 72 pulgadas de diámetro (algo más de 180 centímetros), llamado el Leviathan de Parsonstown, y ello le permitió vislumbrar los brazos de M51 y confeccionar un cuidadoso y fidedigno dibujo. Es por eso por lo que a la Galaxia del Remolino también se le ha llamado a veces Galaxia de Rosse, y El Signo de Interrogación de Lord Rosse, pues es a ese signo a lo que se parece el diseño de Rosse.

La forma que tiene la Galaxia del Remolino es una curva que los matemáticos llaman espiral logarítmica (descubierta por René Descartes en el siglo XVII), porque la separación de los brazos crece geométricamente al aumentar la distancia que los separa del centro. Se ha comparado esta forma a un huracán (en la fotografía de arriba, M51 junto al Huracán Isabel, que azotó, entre otros, a los estados de Virginia y Carolina del Norte en el año 2003), al girasol y todavía más claramente a la concha de nautilus.

Hoy sabemos que se trata de dos galaxias en colisión, situadas a unos 30 millones de años-luz del Sistema Solar, aunque se han estimado distancias que van desde los 20 a los 37 millones. Las fuerzas gravitacionales han hecho que NGC 5195 haya traspasado a la galaxia principal en dos ocasiones, y que su influjo produzca aumentos de la presión en los brazos espirales de M51, comprimiendo el gas que hay allí y originando claras zonas de creación de nuevas estrellas. Cuando dos galaxias entran en colisión, sus estrellas no chocan entre sí, dados los tremendos vacíos existentes entre ellas, pero sí sufren graves alteraciones en sus trayectorias, que pueden conducir, como es el caso, a su expulsión de la zona hacia el vacío más absoluto (nubosidad que rodea a NGC 5195 en la fotografía), y condenar a sus sistemas planetarios al aislamiento del resto del Universo. Quién sabe si esto incluye a alguna forma de vida.

El núcleo de la Galaxia del Remolino es extraordinariamente denso. Miles de estrellas se apelotonan en un área no mayor de 80 años-luz, y producirían en un hipotético planeta que orbitara alrededor de alguna de ellas un brillo constante, un día perpetuo sin hacerse la noche en ningún momento. Está compuesto por estrellas jovencísimas, muchas de las cuales no alcanza la décima parte de la edad de nuestro Sol.

Dada la duplicidad del objeto, existen dudas sobre si el término M51 debe designar sólo a la galaxia principal, o al conjunto de las dos. En el segundo de los casos, es necesario distinguir entre M51A para la galaxia mayor (NGC 5194), y M51B para la acompañante (NGC 5195).

M51, la Galaxia del Remolino, es un objeto muy sensible a la contaminación lumínica, así es que para su observación es imprescindible procurarse cielos muy oscuros. Para localizarlo, sin embargo, será de crucial ayuda servirse de Alkaid, que es la estrella que ocupa el extremo del mango del asterismo de la Osa Mayor (ver artículo). Partiendo de esta estrella, sólo hay que desplazarse 2º al sur, y otros 3º al oeste. Se apreciará entonces una mancha con un marcado núcleo y a su lado otra mancha menor. Es M51.

Johannes Hevelius agrupó algunas estrellas sueltas que se observaban entre la Osa Mayor y el Boyero, y que no pertenecían a ninguna constelación. Creó de esa forma Canes Venatici (los Perros de Caza, o los Lebreles), que quieren representar a Afterión y Chara que, sostenidos por el Boyero, muerden la cola de la Gran Osa.

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La Constelacion de Sagitario

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , , on 5 septiembre, 2010 by bitacoradegalileo

El Sol, y con él todo su sistema planetario, incluida la Tierra, no está situado en el núcleo de la Vía Láctea. Antes al contrario, nos encontramos en los suburbios galácticos, a unos 30.000 años-luz de distancia del Centro Galáctico, y entre éste y nosotros se interpone uno de los brazos espirales de la galaxia: El Brazo de Sagitario, llamado así por encontrarse en la dirección de la constelación del mismo nombre. Se comprende así que sea en esa dirección hacia donde debemos dirigir nuestra atención cuando queramos observar el núcleo de nuestra galaxia.

Por eso, abarrotados campos de estrellas, cúmulos abiertos y globulares, nebulosas, regiones de formación de nuevas estrellas y la más destacada visión de la Vía Láctea, incluido el Centro Galáctico, hacen de Sagitario (Sagittarius en latín) una de las constelaciones más atractivas de los meses centrales del año. Hasta 15 objetos del Catálogo de Charles Messier encontraremos aquí, lo que explica que los aficionados a esta ciencia visiten la constelación con frecuencia.

Situada por completo en el Hemisferio Sur Celeste, entre los -12º y los -45º, lo más recomendable es observar la Constelación de Sagitario en su tránsito por el Sur, al este de Escorpio y precediendo a Capricornio, pues es la novena constelación del Zodíaco. Desde las regiones más meridionales de Europa, todavía podemos observar la constelación de la Corona Austral al sur de Sagitario, y el Águila, el Escudo y Serpens Cauda en el norte. Ophiuco estará al noroeste.

Sagitario significa “El Arquero”, y representa a uno de los dos Centauros del cielo (una criatura mitad hombre y mitad caballo). Pero por más que lo intenté, y le aseguro que lo hice con insistencia, no he conseguido identificar tal figura en la constelación. Sí se reconoce sin dificultad otro asterismo, mucho más famoso, mundialmente conocido como La Tetera. El asa a la izquierda, donde brilla Nunki (Sigma Sgr), la tapa culminada por Kaus Borealis (Lambda Sgr), o el pico donde está Alnasl (Gamma2 Sgr), son fácilmente reconocibles, y constituyen una de las formaciones clásicas en el estudio elemental de las constelaciones.

Una importante circunstancia es la cercanía de Sagitario a la eclíptica (la órbita que siguen todos los planetas), como corresponde a una constelación zodiacal. Esto supone la frecuente presencia tanto de los planetas como de la Luna en la región, como ocurre en la fotografía, donde el punto más brillante es el planeta Júpiter. Justo debajo de él se puede ver el asa de La Tetera.

Estrellas principales

Las estrellas con denominación Alpha y Beta no son las más brillantes de la constelación, pues ambas rondan la cuarta magnitud. Una curiosidad a destacar es el nombre Kaus común a tres de ellas. Kaus proviene del árabe, y significa “arco”, por lo que, como veremos, tenemos una estrella al norte, otra en el centro y una más en el sur del arco: Borealis, Media y Australis. Veamos las más destacadas.

La estrella más brillante de la constelación es Kaus Australis (Epsilon Sagittarii o ε Sgr), una gigante blanco-azulada (tipo espectral B9.5III) de magnitud +1.80, y que dista del Sistema Solar 145 años-luz. Es una binaria, con una débil compañera de magnitud 14. Siete veces mayor que el Sol es, sin embargo, 375 veces más luminosa que nuestra estrella. En el asterismo de La Tetera ocupa el extremo derecho de la base. Veamos resumidas sus principales características:

Kaus Australis
Constelación Sagitario
Tipo espectral B9.5III
Clase Gigante
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +1.80
Distancia 145 años-luz
Radio 7 soles

Nunki (Sigma Sagittarii o σ Sgr) es la segunda estrella más brillante de la constelación de Sagitario. Es una estrella de la secuencia principal, lo que quiere decir que aún sufre las reacciones nucleares que transforman su hidrógeno en helio, obteniendo de esa forma su energía. Su nombre tiene un más que probable origen babilónico, y un significado incierto. De color blanco-azulado (el tono rojizo de la fotografía es una aberración debida al excesivo tiempo de exposición), tipo espectral B2.5V, brilla con una magnitud visual de +2.02, similar a la de Polaris, y dista unos 224 años-luz de la Tierra. Los investigadores especulan con la existencia de una o más estrellas compañeras, así es que se trataría de una estrella doble, e incluso múltiple. Es cinco veces más grande que el Sol, y mucho más caliente y agotará mucho antes su combustible, por lo que se le calcula una vida de tan sólo 50 millones de años. Sí, “tan sólo”, el Sol aún vivirá unas 100 veces más. Es la estrella superior izquierda del asa de La Tetera.

Nunki
Constelación Sagitario
Tipo espectral B2.5V
Clase Secuencia principal
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +2.02
Distancia 224 años-luz
Radio 5 soles

Ascella (Zeta Sagittarii o ζ Sgr) es la tercera estrella más importante y su nombre, del latín, significa axila. Es una supergigante 1.460 veces más grande que nuestro Sol. De color blanco, tipo espectral A2III, posee una compañera que es una subgigante igualmente blanca. Brilla con una magnitud aparente de +2.60 y ocupa el extremo izquierdo de la base de La Tetera.

Ascella
Constelación Sagitario
Tipo espectral A2III/A4IV
Clase Gigante/Subgigante
Color Blanca
Magnitud Visual +2.60
Distancia 89 años-luz
Radio 1.460 soles

Otras estrellas notables, de magnitud inferior a la tercera, son Kaus Media (Delta, +2.72), Kaus Borealis (Lambda, +2.82), Albaldah (Pi, +2.82) y Alnasl (Gamma, +2.98).

Objetos de Cielo Profundo

Es muy extensa la relación de objetos de diversa naturaleza que pueblan la Constelación de Sagitario, y a cada paso que demos por la región nos encontraremos una densa población de integrantes de los catálogos astronómicos. 15 de estos objetos están incluidos en el Catálogo de Charles Messier, además de otros astros incluidos en el NGC, y la interesante fuente de radiación Sagitario A, en el mismo Centro Galáctico. Veamos algunos.

M22 es conocido como el Gran Cúmulo de Sagitario. Es un cúmulo globular muy fácil de ver, incluso con prismáticos. A unos 10.400 años-luz, es uno de los objetos de este tipo más cercanos, y tiene un diámetro aparente similar al de la Luna llena, aunque visualmente ocupa unos 17 minutos de arco, correspondientes a unos 97 años-luz de tamaño real. Brilla con una magnitud visual de +5.1 y alberga a unas 100.000 estrellas que se atraen por fuerzas gravitatorias.

Los objetos Messier números 28, 54, 55, 69, 70 y 75 son otros cúmulos globulares en la Constelación de Sagitario.

M8 (arriba) es una nebulosa difusa más comúnmente conocida como Nebulosa de la Laguna. Es un precioso objeto visible con facilidad, incluso a ojo desnudo si los cielos son bien oscuros. Presenta zonas oscuras, que son nebulosas conocidas como “glóbulos”. Posee una magnitud superficial aparente de +6.0 y ocupa un diámetro en el cielo de 90 x 40 minutos de arco. Está situada a unos 4.000 años-luz de distancia y está relativamente cercana en la línea visual a la Nebulosa Trífida (M20), en la parte superior de la fotografía de la derecha, y que veremos a continuación, circunstancia que posibilita, como se ve, la fotografía de campo amplio que incluya a ambos objetos.

M20, la ya citada Nebulosa Trífida es, en mi opinión, la gran vedette de la constelación de Sagitario. La formación de nuevas estrellas provoca el caos en la nebulosa, y nos ofrece los vivos colores que arrancaron un “es un trigusto contemplarla” anónimo, pero que agradezco y suscribo. Situada a sólo 2 grados al noroeste de la Nebulosa de la Laguna, su visión es una de las más gratificantes de todo el cielo. Dista 3.000 años-luz del Sistema Solar, aunque éste es un dato bastante incierto, y líneas oscuras de polvo la dividen en tres lóbulos, rodeados por una nebulosa azul. Es una nebulosa de reflexión y a la vez de emisión, toda vez que en su centro tiene lugar una intensa actividad de creación de estrellas.

En la siguiente fotografía, la Nebulosa de la Laguna (debajo) y la Trífida (arriba) reciben la visita del planeta Marte.

M17, La Nebulosa Omega, es también conocida como la Nebulosa del Cisne, la Nebulosa de la Langosta y la Nebulosa del Calzador. Es una región HII, o sea, de formación de nuevas estrellas, calientes y masivas, que irradian en el violeta. Está situada a una distancia de 5.500 años-luz del Sistema Solar, y ocupa en el cielo un ángulo de 20 x 15 minutos de arco. Alberga estrellas jóvenes, de tipo espectral O, hasta completar una masa equivalente a 800 veces la del Sol. Su magnitud visual es de +6.0.

M24, la Nube Estelar de Sagitario, no es un verdadero objeto de cielo profundo, pero lo estudiaremos aquí dada su condición de objeto Messier. Es una mancha sobre la Vía Láctea, dispersa a lo largo y a lo ancho de cientos de años-luz, así es que sus estrellas no tienen ninguna relación, salvo que están en la misma línea visual, y que se asoman a una ventana del polvo interestelar. Es un objeto fácil de ver a ojo desnudo, si los cielos están oscuros, y mide unos 90 minutos de arco de tamaño aparente. Está situado a unos 10.000 años-luz del Sistema Solar, y tiene una magnitud visual de +4.6.

M25 es un jovencísimo cúmulo abierto (o cúmulo estelar) localizado unos 3 grados al este de M24. Se formó hace apenas 90 millones de años, y por eso presenta estrellas jóvenes, azules y calientes. La distancia de M25 a la Tierra se cifra en 2.000 años-luz y tiene una magnitud visual de +4.6. Se extiende por el cielo en un ángulo de 32 minutos de arco, aproximadamente el tamaño máximo de la Luna llena, pero su tamaño real es de 19 años-luz. Contiene unas 600 estrellas.

Los objetos Messier números 18, 21 y 23 son otros cúmulos galácticos en la Constelación de Sagitario.

Sagitario A es una poderosa fuente de ondas de radio situada en el corazón mismo de la Vía Láctea, nuestra Galaxia, y ubicada en la Constelación de Sagitario, de donde toma su nombre. Está compuesta por tres elementos, de los cuales el situado al oeste es una galaxia espiral en miniatura, con tres brazos; el que se encuentra al este parece ser la remanente de una supernova, y un tercer componente es una intensa fuente de radiación, en el centro mismo de la Galaxia, llamada Sagitario A*. En este lugar, la mayoría de los astrónomos convienen en que debe hallarse un increíblemente masivo agujero negro, de unas 2.5 millones de veces la masa del Sol, contenido en un espacio aproximado de sólo 6 horas-luz (unas 45 veces la distancia Tierra-Sol). Las ondas que proceden de ese lugar no son del mismo agujero negro, sino del material incandescente que cae constantemente en tal agujero.

Mitología

Sagitario, término latino que significa “El arquero”, representa la figura de una criatura mitad hombre (la superior) y mitad caballo, que está armada por un arco y una flecha dispuesta para ser disparada. No hay acuerdo sobre el significado mitológico del arquero, pues mientras unos opinan que se trata del centauro Quirón, hijo de Cronos y la ninfa Filira, y que se distinguió por su sabiduría, otros, como Eratóstenes e Higino, disienten y sostienen que los centauros no usan arco y flechas, inclinándose por identificarlo con el sátiro Croto, hijo de Pan y Euterpe, que inventó el arte de disparar con arco y flechas y el aplauso. Las Musas, complacidas, pidieron a Zeus un lugar para él entre las constelaciones.

Veamos, para terminar, la visión que se tiene de la Constelación de Sagitario desde el Hemisferio Sur, en las inmediaciones de la ciudad argentina de San Carlos de Bariloche, en una bonita imagen con la presencia de Júpiter:

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