El cúmulo abierto de LAS PLÉYADES

¿QUÉ SON LOS CÚMULOS ABIERTOS?

Los cúmulos abiertos son grupos de decenas, cientos o miles de estrellas originadas en la misma nube de gas. Muchas veces el gas ha desaparecido, en todo o en parte, debido a la radiación emitida por las estrellas más brillantes y su aspecto es el de un salpicón irregular de puntitos luminosos, sin estructura y en general asimétricos.

Las estrellas que albergan suelen ser jóvenes (unos cientos de millones de años; compárese con los 4.000 millones del Sol), masivas y muy calientes.
Están esparcidas en tamaños del orden de la treintena de años-luz, y lentamente se van dispersando por el efecto de marea producido por el centro de la Vía Láctea, de manera que al paso del tiempo -millones de años- las estrellas que lo forman se irán mezclando con el resto de la galaxia. Los cúmulos abiertos se conocen también con el nombre de cúmulos galácticos.
Traemos aquí, como prominentes ejemplos, de arriba a abajo y por este orden, el Cúmulo de Ptolomeo en la constelación de Scorpio, el espectacular Cúmulo Doble en Perseo y el Pesebre (Praesepe en latín), o Cúmulo de la Colmena, en Cáncer.
Pero hoy centraremos nuestra atención en el magnífico cúmulo de Las Pléyades, en la constelación de Tauro, que es sin duda el más conocido, brillante y hermoso de todos ellos.

LAS PLÉYADES ESTÁN EN TAURO

Tauro es una constelación del Zodíaco ideado por los antiguos babilonios, cuyo nombre en latín (Taurus) significa toro. Destaca en el cielo del invierno boreal, entre Aries al oeste y Gemini al este, su antecesora y sucesora en el Zodíaco, respectivamente. Al norte se encuentran Perseo y el Auriga; al sureste está Orión, y al suroeste la contelación del río Eridanus y Cetus, la Ballena.

En esta fotografía vemos el cielo nocturno en la ciudad de Buenos Aires (34º S de latitud, la misma que Ciudad del Cabo, en Sudáfrica), en el crepúsculo matutino del 30 de junio. Todos los astros que aparecen están en el orto, es decir, acaban de salir por el horizonte este, y se dirigen a su tránsito en el norte. Hamal, la principal estrella de Aries, es la que más alta está, mientras que Gemini aún está bajo el horizonte. Los habitantes del Hemisferio Norte notarán la posición de Orión, justamente al contrario de como suelen verla en sus latitudes habituales, pues las estrellas que representan los pies del gigante cazador, Rígel y Saiph, son las que más altas están, mentras que Sirio y Aldebarán ocupan posiciones opuestas a como las ven los boreales. La Luna está en conjunción con Las Pléyades, cosa nada extraña, como se verá.
La estrella principal de esta constelación es Aldebarán (Alpha Tauri), una gigante rojo-anaranjada de magnitud +0.87, que es la decimotercera más brillante de todo el cielo nocturno; El Nath (Beta Tauri) o Al Nath es una gigante blanco-azulada de magnitud +1.68. En esta constelación son famosas, además de las Pléyades, la Nebulosa del Cangrejo (M1), que vemos a la derecha, y las Hyades, otro cúmulo abierto en la misma línea visual que Aldebarán, aunque esta estrella no forma parte del cúmulo, ya que se encuentra a medio camino.

EL CÚMULO ABIERTO DE LAS PLÉYADES (M45)

Las Pléyades o Pleiades (Palomas en griego), es un objeto visible sin ayuda óptica, situado en un costado de la Constelación de Tauro. Recibe también la denominación de Messier 45 o M45, pues Charles Messier las incluyó con esa numeración en su Catálogo de objetos molestos, en 1769. Otros nombres que han recibido de la tradición popular son Las Siete Hermanas o Las Siete Cabrillas.

Se trata de un grupo de estrellas, un total aproximado de 500, muy jóvenes (unos 100 millones de años), que se encuentra a unos 400 años-luz de distancia, oscilando esta cifra según las fuentes consultadas. El cúmulo tiene unos 12 años-luz de diámetro, y ocupa en el cielo un ángulo de unos 110 minutos de arco, lo cual equivale a casi cuatro veces la Luna llena, con la que protagoniza frecuentes conjunciones, como vemos a la izquierda, así como con el resto de planetas del Sistema Solar, debido a que se encuentra a sólo 5º de la eclíptica (la línea que describen la Luna y todos los planetas en su órbita). Esta circunstancia produce bellísimos efectos de aproximación entre los astros, que son muy aprovechados por los aficionados a la astrofotografía. A la derecha Las Pléyades están en conjunción con Venus.
Las estrellas más brillantes del cúmulo son de color blanco-azulados, y tienen un tamaño equivalente a cinco veces el del Sol. Las principales estrellas son Alcyone (magnitud 2.87), Atlas (3.63), Electra (3.7), Maia (3.87), Merope (4.18), Taygeta (4.3), Pleione (5.09), Celaeno (5.46), Tau 18 (5.64), Asterope I (5.76) y Asterope II (6.43).
El cúmulo está envuelto por una nebulosa, que se hace más patente en las proximidades de las estrellas más luminosas, y alcanza su máxima prominencia envolviendo a Mérope, circunstancia que tendrá importantes consecuencias en el ámbito mitológico alrededor de este bellísimo cúmulo, como veremos enseguida. Las estrellas del cúmulo se separan paulatinamente, y se calcula que dentro de 250 millones de años no existirán como tal, separándose y convirtiéndose en estrellas individuales (o múltiples en su caso).

HISTORIA Y MITOLOGÍA

Las Pléyades son mencionadas en el Mahábharata, la Ilíada y la Odisea de Homero, y por tres veces en la Biblia. Constituyen la base del calendario Maya, para cuya tradición se trata de 400 guerreros cuyas almas fueron puestas en el cielo tras ser muertas por Zipacna el soberbio.
Para la tradición clásica helenística, las Pléyades son las siete hijas de Atlas Y Pléione, hermanas entre otras de las Hyades, que tras ser perseguidas durante años por el gigante Orión, pidieron ayuda a Zeus, quien las convirtió en palomas, tras de lo cual se posaron sobre el lomo del Toro (Constelación de Tauro), que se constituye así en guardián de las hermanas. Mérope, avergonzada tras ser violada por el gigante, se esconde tras su propia nebulosa.

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15 comentarios to “El cúmulo abierto de LAS PLÉYADES”

  1. ¡Qué brillantes asoman ya las M45!
    En la ilusión de ver crecer la Bitácora, como vemos la evolución de aquello que nos ilusiona ….. asi estamos: ¡expectantes!
     Gracias a que eres capaz de encontrar el momento y compaginarlo con tu trabajo diario, es posible que nos recreemos por estos “rinconcitos” y, al mismo tiempo seguir aprendiendo a tu lado.
    Muchas gracias por hacernos partícipes de ella.
     ¡Un abrazo entrañable!

    Carmen

    • El trabajo sobre las Pléyades está en fase de organización de todos los datos para presentarlos de la mejor forma posible, e inmediatamente comenzará la redacción del artículo, para su publicación en breve. Espero responder a esa ilusión tuya con un artículo atractivo, instructivo, científico y riguroso. Ya sabes que esta bitácora te pertenece. Un abrazo agradecido.

  2. Sigo maravillada con todo lo que expone en su bitácora,,, en verdad le seguiré felicitando cuando la visite,,,,,las estrellas son impresionantes, y sus conocimientos de ellas más,, muchas gracias por compartir

    • Mi objetivo es precisamente ése: mostrar las maravillas del cielo, y despertar la admiración por el Espacio exterior. Usted manifiesta que lo voy consiguiendo, y eso me satisface. Muchas gracias por su felicitación, que me alegra y me anima. Vuelva pronto.

  3. Hola de nuevo:
    Y de nuevo una sorpresa cuando intentaba interpretar la foto , no me salian las formas de mi cielo, es sorprendente el mismo cielo para todos y tan diferente según el hemisferio.
    Tengo apuntado para el próximo domingo 21 sobre las 19,30 h. la luna estará en conjunción con las Pléyades, segúin lo estoy escribiendo me doy cuenta que en su hemisferio será aun de día y no lo podran observar, lastima !.
    Muy bien tratados los temas, se hace muy ameno de seguir y es muy interesante, animo!
    saludos desde Asturias.

    • Efectivamente, el domingo 21 del actual febrero, la Luna, iluminada en un 47.5 %, casi la mitad, estará en cuarto creciente, ocultando a Mérope y a su nebulosa, en las Pléyades. Sin embargo su comentario sobre el día y la noche debe referirse seguramente a las mitades occidental y oriental de nuestro planeta, ya que la alternancia de aquéllos no depende del Hemisferio, sino de la longitud. A la hora que usted dice, o sea, las 18:30 UMT, la conjunción no será visible en ningún lugar del continente americano. No lo verán, por ejemplo, en Nueva York, H. Norte, ni en Buenos Aires, H. Sur donde, en el crepúsculo vespertino, la Luna ya se habrá retrasado unos 3 grados. Yo sí lo veré, desde Cádiz, España, que es donde vivo, aunque mis atenciones hacia nuestros amigos del H. Sur pueda haberle llevado a usted a confusión respecto a ello. Muchas gracias por sus ánimos y… ¡puxa, Asturies!.

  4. ¡puxa!.
    Efectivamente me habia hecho la idea de que escribia desde Argentina o Uruguay. Asi que entonces feliz observación que por este norte tan lluvioso se presenta complicada.

  5. Buenas tardes.
    Buen articulo sobre las Palomas, no sabia el dato de que dentro de 250 años no estarian como cúmulo, me dará pena verlas separarse, pero otra configuración surgirá.
    Yo leí que Mérope estaba tapada por la verguenza de haberse casado con un mortal ,ya que sus hermanas lo hicieron todas con dioses, sería una versión mas ligera.
    Saludos

    • Le agradezco nuevamente su intervención, y esta vez de forma decisiva en la detección de un error lamentable que yo había deslizado. Quería decir, naturalmente, 250 millones de años, error que como verá ha sido subsanado de inmediato gracias a su perspicaz observación.
      Efectivamente, con respecto a Mérope también se dice lo que usted indica, entre otras versiones. Yo he preferido, entre ellas, incluír aquí la más extendida.

  6. Saludos y felicidades por la iniciativa de compartir las maravillas del cosmos. Las pléyades es un conjunto de estrellas que me atrae mucho, y sería interesante conocer los demás cúmulos que mencionas. El fenómeno de conjunción me da curiosidad porquelas pléyades son visibles sobre todo de “reojo”, cuando se ve directamente se pierde, en cambio es evidente como una mancha borrosa al observar en otra dirección, por ello me da curiosidad si la luna más lumnosa no impediría observar este fenómeno. Por otra parte me resta comentar que hace poco leí que esa nebulosa que se halla aparentemente envolviéndolas no es la nebulosa en la cuál se desarrollaron. Buscaré la referencia. A propósito de su importancia en los calendarios de mesoamérica cabe resaltar que estaba unificada su relevancia, y en el caso particular del pueblo mexica (conocido más como azteca pero este es un nombre incorrecto), cuando estas estrellas se presentaban justo en el cenit, se apagaban todos los fuegos caseros. Esto solía ocurrir cada 52 años. Y se consideraba que se terminaba un ciclo, era un momento de espera ansiosa del amanecer, pues en su cosmovisión cuando el Sol fuera derrotado, reinarían los dioses de la oscuridad y descenderían no sólo los tzizimime (los planetas), sino también un ejército de estrellas que acabarían con la humanidad, por eso es tan importante el Sol como un protector, como el vencedor de los dioses de la oscuridad, permitiendo la continuidad de la vida. Al amanecer con el Sol naciente se podia encender nuevamente el fuego “nuevo”, en un cerrito llamado el “Cerro de la estrella” desde donde se dispersaba a la ciudad para celebrar que seguímos con vida. Alfonso Caso en su libro “El pueblo del Sol” explica estos conceptos. Saludos desde México.

    • Muy interesante aportación sobre la presencia de M45 en la mitología mesoamericana precolombina. Solamente aclarar, para el resto de los lectores, que cuando usted hablar de mirar “de reojo” se refiere seguramente a la visión periférica, que no es exactamente lo mismo. Y sí, la periferia del ojo es más sensible que la zona central del mismo, y por eso nos aparecen objetos más tenues mirándolos de esa forma. Pero si observa a las Pléyades en un cielo suficientemente oscuro, las verá directamente. Bienvenido a la bitácora y vuelva con frecuencia. Saludos desde Cádiz.

  7. En el pueblo donde veraneo, allá por tierras turolenses, cuando las noches son lo bastante oscuras (e incluso no hace falta que lo sean demasiado) las Pléyades se distinguen perfectamente a simple vista, sin la menor dificultad.

    Y son un espectáculo tan bello que siempre que lo veo, siempre, me hace sonreír. ^^

    • Incluso en cielos moderadamente contaminados por las luces urbanas, como bien dices, se aprecian Las Pléyades. El reto que te propongo, cuando vuelvas a esos envidiables cielos es… ¡qué resuelvas a las hermanas!. Recuerda: La sabiduría popular cuenta hasta siete, de ahí el nombre de “Las Siete Hermanas” o “Las Siete Cabritillas”. Inténtalo a simple vista. Lo conseguirás al menos con seis de ellas.
      No olvidaré la primera vez que las tuve en mi ocular, a bajos aumentos. Una sensación de bienestar y felicidad recorrió todo mi cuerpo; fue emocionante, espeluznante, inenarrable…
      ¡Saludos cordiales!.

  8. Gracias por tu gran trabajo, me has facilitado el comprender la distribución de algunas constelaciones. Ojalá nos sigas compartiendo tus conocimientos.

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