Aldebarán y las Hyades

Cuando se acercan las últimas semanas del año, los aficionados a esta Ciencia única y fascinante, nos ponemos inevitablemente un poco nerviosos. La hermosura de los cielos, siempre sorprendentes y agradecidos con quienes le dedican una mirada, aumenta cada día vistiéndose de gala para las largas noches del frío invierno boreal, o las cálidas veladas del incipiente verano de los mares y tierras del Sur. Las estrellas del otoño poco a poco dejan paso a las nuevas constelaciones, de las que ya en estas fechas podemos admirar sus primeras muestras. Un año más, regresan Las Palomas de las Pléyades (M45) y las Lluviosas Hyades se hacen acompañar por la gigante Aldebarán, ante la sorprendida mirada de un Cangrejo (M1): Llega al firmamento Tauro, el Toro, y el astrófilo se siente feliz.

Tauro es una de las constelaciones más interesantes. Es la segunda del Zodíaco, y el Sol la atraviesa desde mediados del mes de mayo hasta los días de junio previos al solsticio de verano. Poco a poco, va separándose del Sol, y ya a primeros de noviembre podemos admirarla siguiendo a las estrellas de Aries, y anunciando la llegada, tras de sí, del cielo más brillante y espectacular, pues será seguida por la Constelación de Géminis y por la de Orión, mientras la escoltan un séquito de lujo, un vecindario exclusivo compuesto por el Auriga, con quien incluso comparte una estrella (Al Nath) y por Perseo.

Son varios y notables (por no decir ilustres) los objetos que guarda la región, además de la gigante Aldebarán y el cúmulo de las Hyades, que dan título al artículo. A la conocida Nebulosa del Cangrejo, que son los restos de la supernova de 1.054, hay que añadir el no menos célebre cúmulo abierto de Las Pléyades (en la imagen, con Aldebarán y las Hyades a la izquierda), eternas fugitivas del gigante Orión, que con los números 1 y 45, respectivamente, forman parte del Catalógo Messier. Completa tan atractivo reparto, sin desmerecerlo, la brillantísima Al Nath (Beta Tauri), una gigante de color azul y primera magnitud (Mv=+1.68) que por su antigua pertenencia a la constelación vecina del Auriga también es llamada Gamma Aurigae.

Aldebarán es una de las estrellas más bonitas del Cielo y también de las más brillantes. Vestida de un atractivo color naranja, escolta a las Pléyades del brazo de sus hermanas las Hyades, inaugurando la temporada de invierno en los cielos boreales, y dejando una fresca sensación en las tórridas noches del Sur.

Su nombre proviene del árabe الدبران, al-dabarān, que viene a significar “la que sigue”, en alusión a que parece seguir el rastro de las Pléyades en su desplazamiento a través del cielo nocturno. En los pueblos indígenas árabes fue identificada como el gran camello, el macho de la manada, que transita en compañía de las Hyades, que son las hembras, más pequeñas. Sin embargo, en latín recibe el nombre de Oculum Tauri (el Ojo del Toro), y efectivamente ocupa ese lugar en la mayoría de las representaciones de la constelación de Tauro.

Es la estrella más brillante de Tauro, y por eso recibe la letra Alpha como denominación de Bayer (Alpha Tauri o α Tau). Su magnitud visual de +0.85 la sitúa en el decimotercer lugar entre las estrellas más brillantes, aunque sufre una ligera variación (variable pulsante) de su brillo de tan sólo 0.2 magnitudes, imperceptible para el ojo humano. Su luminosidad real es, en cambio, 425 veces superior a la de nuestra estrella, que situada en el lugar en la que está Aldebarán, sería invisible a simple vista. Esto es, una persona situada en las inmediaciones de Aldebarán no vería nada si mirara en dirección a donde se encuentra el Sistema Solar.

Como está situada cerca de la eclíptica, es ocultada periódicamente por la Luna, y esto ha permitido medir su tamaño angular: 0.01996 segundos de arco (según Jim Kaler, el tamaño aparente de una moneda de USA visto a una distancia de 50 kilómetros). Este dato, combinado con su distancia a nosotros, que es de unos 65 años-luz, arroja un tamaño 44 veces superior al del Sol. Situada en el lugar de éste, alcanzaría en el cielo un diámetro de 20º (la mano abierta con el brazo extendido) y llegaría a ocupar hasta la mitad de la órbita de Mercurio. Este tamaño, ciertamente gigantesco, es sin embargo inferior a los centenares de soles de las supergigantes rojas Antares o Betelgeuse.

Aldebarán es una estrella relativamente fría. Su temperatura superficial de 4.010 ºK (inferior a la del Sol, que está a 5.780) le confiere un color anaranjado bastante parecido al de Marte, que se le aproxima con frecuencia, como ocurre con el resto de los planetas, la Luna y el Sol. Es del tipo espectral K5III y no hace mucho que abandonó la secuencia principal y comenzó a fusionar el helio de su núcleo, por lo que en unos pocos de millones de años alcanzará 800 veces la luminosidad del Sol.

Aldebarán tiene una compañera de decimotercera magnitud, y se sospechó de la existencia de un planeta que lo orbitaba, pero este último extremo no ha podido ser confirmado. Veamos a continuación, a modo de resumen, algunas de sus principales características.

Aldebarán
Constelación Tauro
Tipo espectral K5III
Clase Gigante
Color Anaranjada
Magnitud Visual +0.85
Distancia 65 años-luz
Radio 44 soles

La sonda Pioneer 10 llegará a Aldebarán dentro de 1.690.000 años, pero ya en la actualidad sus señales han dejado de llegarnos, debido al debilitamiento de sus fuentes de energía.

Las Hyades (Ὑάδες, Yades, “las lluviosas” en griego) son un brillante y conocido cúmulo abierto visible a ojo desnudo en el invierno boreal, situado 15º por encima del ecuador celeste, en la constelación de Tauro. Representa la cabeza del Toro y forma una V alrededor de Aldebarán, que no forma parte de él, pues ésta se encuentra mucho más cerca, a medio camino, pero se interpone en la misma línea visual. El cúmulo se sitúa a unos 151 años-luz de la Tierra, y es el cúmulo abierto más cercano al Sistema Solar. Aldebarán, sin embargo, está a menos de la mitad.

En un cielo despejado, en ausencia de Luna y alejado de la ciudad, un observador con suficiente agudeza visual podrá distinguir hasta 15 componentes sin ayuda óptica. Con ayuda de binoculares o de un pequeño telescopio, este número se elevará hasta 130, muchas de ellas dobles o sistemas múltiples.

El grupo es conocido desde la Prehistoria, como demuestran incluso algunas pinturas rupestres (arriba, Cueva de Lascaux, en Montignac, Francia), y en la antigua Grecia es mencionada en textos de alrededor de 1.000 años antes de Cristo. Se citan en las obras de Homero y Hesíodo, y en Roma eran llamadas Sidus Hyantis, los portadores de la lluvia. Actualmente recibe diversas denominaciones, pues se incluye en varios catálogos. Así, es llamado Mel20 (Catálogo Melotte), Cr50 (Catálogo Collinder) y C41 (Catálogo Caldwell).

Como se trata de un cúmulo muy extenso, pues tiene un diámetro de unos 330 minutos, un aparato potente no permitirá observarlo en su totalidad, y sólo podrá usarse para estudiar detalles (fotografía de arriba). El instrumento más adecuado será por lo tanto, y como se dijo, unos binoculares, que permiten resolver por completo el grupo.

El cúmulo aparenta que está bastante más disperso que las Pléyades, pero esto se debe sólo a que está tres veces más cerca, y la perspectiva nos da esa falsa impresión. También es bastante más viejo que M45, pues presenta gigantes rojas y estrellas amarillas que denotan bastante más edad que las azules de las Pléyades. Su edad se ha estimado en unos 625 millones de años y tiene un tamaño real aproximado de 75 años-luz de diámetro.

Ya se anotó el hecho de que la región donde se encuentra el cúmulo, la Constelación de Tauro, como todas las del Zodíaco, se sitúa sobre la eclíptica, la línea que sigue la órbita del Sol, la Luna y todos los planetas del Sistema Solar. Por eso, no es de extrañar tampoco aquí, en las cercanías de Las Hyades, la presencia de uno o varios de esos astros, protagonizando bonitos espectáculos que suelen ser objeto de atención para todos los aficionados a la Astronomía en general, y a la astrofotografía de manera muy especial. A continuación, veamos resumidos algunos datos sobre este bonito cúmulo:

Las Hyades (Mel 25, Cr 50, C 41)
Constelación Tauro
Tipo Cúmulo abierto
Tamaño aparente 330 minutos de arco
Radio 50 años-luz
Magnitud Superficial +0.5
Distancia 151 años-luz
Edad estimada 625 millones de años

Mitología

Las Hyades o Híades (también Híadas) eran las doce ninfas hijas de Atlas (Titán condenado a llevar eternamente el mundo sobre sus hombros) y Etra, quienes también tuvieron un hijo varón, llamado Hyas. Atlas también engendró junto a Pleione a Las Pléyades, así es que todas eran hermanas. Un día, cuando Hyas estaba de cacería, fue atacado por un león y murió. El llanto de sus hermanas, las Hyades, fue oído por los dioses, y fueron transformadas en estrellas y colocadas fuera del alcance del león (la constelación de Leo), pues se asoman por el horizonte 6 horas después que Leo. En el cielo continúan, llorando, y con ello provocan las lluvias.

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15 comentarios to “Aldebarán y las Hyades”

  1. Hola:
    Precioso artículo, poético inicio: “Ciencia única y fascinante”, me ha llegado.
    De esta constelación ahora empieza a dejarse ver en plenitud, Las Pleyades son una maravilla que encanta observar a ojo, con prismáticos y con pocos aumentos de telescopio, hay ocasiones en que se aprecia con claridad la nebulosa que envuelve a las estrellas.
    Le comentaré algo relacionado con la representación de la constelación de Hevelius, está al revés, ¿no?, pone a su derecha a Los Gemelos y los cuernos apunta hacia la derecha pero en el cielo es al revés, o al menos yo lo veo así y este catalogo está realizado por alguien del hemisferio norte, bueno igual me equivoco, pero dará para un comentario.
    Estos dias tenemos también lluvia de estrellas “Tauridas” con su máximo para el 3, asi que buenos cielos y gran observación.
    Perdón por la extensión.
    Un abrazo
    Umbriel

    • Desde luego, el cielo que ahora empieza a asomar en la madrugada, y que nos va a acompañar durante el inverno, es el más espectacular y por ello también el más emotivo. Es el cielo que me ha arrancado más emociones y que en más de una ocasión ha conseguido conmoverme.
      Hevelius siempre confeccionaba sus cartas de esa manera, con una inversión este-oeste que recuerda a la imagen que forman los telescopios refractores. No sé qué razones le movían a dibujar de esa forma, pero el telescopio del cervecero de Danzig (ésa fue su profesión durante un tiempo) era un refractor con montura altazimutal. (¿o serían los efluvios de la cebada al fermentar?).
      Un fuerte abrazo, amigo Umbriel.

  2. Hola Galileo.
    Si este artículo se hubiese compuesto solo de la cabecera yo estaría igualmente contenta.
    ¡Que presentación! como diría muestra amiga Ana de lujo.
    En invierno el cielo es digno de admirar las Pléyades mi favorita, Tauro con Aldebarán de las mejores pero las Híades no le había puesto mucha atención pero intentaré de localizar y la “Catedral del cielo” la constelación de Orión, sin duda todo un espectáculo. Un abrazo y siempre hacía delante.

    • Gracias, Cari, tú siempre tan agradecida, es una delicia contar contigo como lectora y comentarista, todo un lujo, como diría la gran Anita.
      Durante el invierno tendremos ocasión de hablar mucho de este cielo, y de estas magníficas constelaciones. De momento, esto ha sido el aperitivo, antesala de un menú que se adivina exquisito.
      Muchos besos, y siempre adelante, bitácora y bitacoreros.

  3. Arlequín Says:

    Gali felicitaciones, en la primer parte de este artículo pude sentir su pasión por los cielos, fue increiblemente reflejada, lo que hace que uno se interne en el espacio contagiado por un identico entusiasmo. Y en la segunda parte de su editorial me brindó toda la información de esta maravillosa legión de estrellas. Aldebarán es espectacular con su tamaño, como siempre, se me hace difícil asimilarlo. Espero algún día poder seguir sus pasos y ser un humilde observador de este fantástico universo. Gracias amigo

    • El cielo del invierno, mi querido amigo, nos dará ocasión para mostrar nuestras emociones muchas veces. Poco a poco iremos visitando las regiones del firmamento que conforman una visión más que paradisíaca.
      Aldebarán, vieja conocida de la bitácora por su presencia en artículos tales como Los caballos de Ben-Hur, o Gigantes Rojas: El futuro del Sol, se convierte ahora en justa protagonista junto al cúmulo más notable de Tauro, junto con sus hermanas las Pléyades.
      Arlequín, cuanto más lejos mire, más se adentrará en su propio corazón, más intensas serán sus emociones, y más profundos sus sentimientos. ¡Un fuerte abrazo!.

  4. que bonito lo de la constelacion de tauro ,sobre todo impresionante
    la manera de explicarlo es que nos engancha desde el principio.
    como siempre de lujo…besitos….

    • Las Pléyades son el más hermoso cúmulo abierto, El Cangrejo la más espectacular nebulosa resto de una supernova, Aldebarán la estrella anaranjada más bonita, Las Hyades, el cúmulo que más estrellas ofrece a simple vista, …. Y el vecindario, es de primerísimo nivel, así es que estoy de acuerdo contigo, Anita, en tu admiración por Tauro.
      Estoy encantado al comprobar que os ha agradado mi forma de presentar el artículo. Gracias, Anita, y muchos besos.

  5. Hola a todos!!! Un poco desconectado de la astronomia por la carga de mi trabajo,, aun asi aqui estoy con mis comentarios… Antes que nada una felicitacion para galileo, ya que a traves de su bitacora he aprendido demasiado(ahora los cielos los veo de otra forma), la contelacion del toro y su bella estrella aldebaran asi como las hiades son sin duda objetos interesantes merecedores de admirarlos dia a dia; un dato que me impacto mucho es la gran cantidad de tiempo que llevara a la sonda espacial pionero 10 para acercarce a esta bella estrella, tan grandes que son las distancias entre las estrellas y tan pequeños que somos nosotros.
    Aun no he tenido tiempo de observar las hiades con telescopios es lo que proximamente hare para admirarlas plenamente. Saludos

    • Ahora es la mejor época, pero use instrumentos con poca potencia, tal como binoculares. Disfrutará mucho más del cúmulo. Al telescopio, eso sí, podrá admirar mucho mejor el bellísimo color anaranjado de Aldebarán.
      Ángel, usted venga cuando su trabajo se lo permita, sin preocuparse. Debe saber que le consideramos uno más entre nosotros. Muchas gracias y un saludo muy cordial.

  6. Es la primera vez q voy a contemplar el cielo de invierno con tanto entusiasmo, y todo como siempre gracias a ti amigo galileo. nunca me imagine q el cielo de invierno fuera tan fascinante y bonito, la ventaja q tiene q se haga tan pronto de noche es q tienes muchas horas para contemplarlo y asi poder admirar su belleza con entusiasmo y alegria. todavia me pierdo un poco con las localizaciones de las estrellas y demas pero vamos q gracias a ti querido galileo ya me voy orientando un poco mejor. por cierto me ha resultado muy curioso el tamaño de Alderaban, y no es de los mas grandes. cada dia me doy mas cuenta de lo poquito q somos en el universo y de q nuestro sol es una pequeña estrella comparado con otros. nunca me llegare a imaginar la inmensidad del universo, y la de espectaculos tan maravillosos q nos estaremos perdiendo ya q somos un grano de arena en una playa gigantesca. muchas gracias amigo galileo por iluminarnos con tu sabiduria en estas frias tarde de invierno. hasta nuestro proximo encuentro en nuestra bitacora.

    • Te aseguro, mi querida amiga, que el Cielo del invierno, ahora que eres consciente de la hermosura del Universo, no te va a decepcionar. Te esperan grandes emociones en tu observación de la más espectacular de las estaciones, desde el punto de vista de la contemplación astronómica, pues Aldebarán no es más que la antesala de todo un desfile de constelaciones maravillosas: Los Gemelos, con Cástor y Póllux, Procyon y Sirio, los dos canes, y por fin Orión, el Gran Cazador, entre otras.
      Intentaré, por mi parte, que la bitácora esté a la altura de tan grandioso regalo de los Cielos, y poco a poco iré ofreciendo sus diversos aspectos. Naturalmente, y a pesar de ello, otros temas como la Luna o el Sistema Solar seguirán mereciendo nuestra atención.
      Un besito, mi querida Namobu.

  7. Belleza de articulo como siempre. no lo escribes con las manos los escribes con el alma!

    Yo soy del Signo tauro [según esa basura de la astrología XD] y tremendas bellezas alberga mi constelación. dos cúmulos abiertos alucinantes, no sabia eso de la diferencia de perspectivas. por ello las Hyades se observan mas dispersas. por estar Relativamente mas cerca que las pléyades,

    También asombroso eso de la Pionner 10. si llega a aldebarán, esta ya estará en su fase de nova al haber expulsado sus capas exteriores, ojala nuestro descendientes valoren mas el conocimiento científico y puedan recuperar esa sonda tan especial,

    Yo con el cielo contaminado lo poco que e podido ver. a sido a aldebarán. y se observa maravillosa apesar de la contaminacion lumínica,

    Gracias por el articulo. las bellezas que nos regala el cosmos son extraordinarias, lastima que no las puedan ver todos los habitantes de este punto azul. contaminado de luz artificial y de apatía en el alma.

    saludos – edgar

    • A nosotros no, Edgar amigo, los cielos sí nos conmueven, y no sólo conquistan nuestras almas, sino que resultan tan exquisitos, tan deliciosos, que llegan incluso a nuestros estómagos, pues dan ganas de comérselos. ¡Qué atracón, ¿verdad?!.
      Totalmente de acuerdo contigo en tu apreciación sobre Tauro, es una de las constelaciones más destacadas, además de “codearse” con vecinos como Orión, Géminis, Auriga o Perseo.
      Edgar, de vez en cuando hay que encontrar un par de días, y escapar de la ciudad, para disfrutar de los cielos oscuros de la montaña. No lo dejes, y un abrazo desde Cádiz.

  8. Si!!! Es que la astronomía es un alimento para lo mas profundo de nuestro ser. yo cada ves que veo las imagenes del espacio o las explicaciones de los mismos. verdaderamente me impacta!!! también pasa eso con las otras ciencias. como la biología. es un regocijo!!

    Tauro esta en una zona del cielo donde tiene fuertes competidores. haber si un día haces una encuesta y todos elegimos a nuestra constelación favorita, tanto del norte y el sur?

    Claro. un día tratare de escapar de la ciudad. para ver el cielo como es !extraordinario!

    Gracias y un abrazo desde México

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