Archivo para Cúmulos globulares

Constelación de Coma Berenices (la Cabellera de Berenice)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 2 mayo, 2011 by bitacoradegalileo

Tras un discreto atuendo, compuesto por el modesto vestuario de tres débiles estrellas apenas discernibles a simple vista, y como los tesoros más valiosos, que permanecen ocultos en la cripta inaccesible del anonimato, miles de galaxias distantes, a cientos de millones de años-luz, se apelotonan en la región de la Constelación de Coma Berenices, que esconde quizás la leyenda más conmovedora de todas las que pueblan los cielos. Una impresionante agrupación estelar de diez veces el tamaño de la Luna, coquetos cúmulos globulares y presumidas estrellas dobles con llamativos colores nos cautivarán de la misma forma que Berenice añoraba al Rey ausente.

El Cúmulo de Coma está compuesto por más de 3.000 galaxias

Estamos en el imperio de las galaxias, pero Coma Berenices no es una constelación brillante, pues a simple vista no se muestra ninguno de tales objetos. Tres estrellas de cuarta magnitud, en ángulo recto, bien acompañadas por la Agrupación Estelar de Coma, también conocida como Mel 111, servirán para localizar a una constelación de tamaño medio, 386 grados cuadrados, que se integra en casi toda su extensión dentro del Diamante de Virgo, es decir, el formado por las brillantes estrellas Arturo, de la constelación del Boyero, que está al este, Spica de Virgo, que se sitúa al sur, junto con Denebola, en Leo, al oeste, y Cor Caroli, en Canes Venatici, al norte.

Se deja ver en los cielos primaverales, desde marzo hasta agosto, del mismo modo que sus destacadas constelaciones vecinas, y su declinación de 20º Norte permite ser avistada desde casi cualquier punto de la Tierra, incluso desde Tierra de Fuego, aunque ya muy baja sobre el horizonte norte. Relativamente cercana a la eclíptica, en las limítrofes constelaciones de Leo y Virgo, ambas zodiacales, aparecen la Luna y los planetas con frecuencia. Sin embargo, se aleja tanto del plano de la Vía Láctea, que en esta constelación se sitúa el Polo Norte Galáctico, y por eso es tan pobre en estrellas, y sin embargo tan rica en galaxias lejanas.

Es necesario distinguir desde ya, los dos cúmulos donde se concentran la mayor parte de las galaxias, y diferenciarlo claramente de Mel 111. Es éste un cúmulo estelar en proceso de desintegración, situado en los aledaños de la estrella Gamma, que no pertenece al cúmulo. Más al este y más al sur, respectivamente, se sitúan los dos cúmulos de galaxias, uno llamado Cúmulo de Coma, donde predominan las galaxias elípticas, y el Cúmulo de Virgo, que se reparte entre Virgo y Coma Berenices, con mayoría de galaxias espirales.

Estrellas principales

Sólo las tres estrellas que forman el asterismo poseen designación de Bayer, es decir letra griega que las identifique, y, entre ellas, sólo Alpha tiene nombre propio: Diadem. Veremos además dos interesantes estrellas dobles, con número de Flamsteed 17 y 24, que he marcado en la carta celeste anterior.

Diadem (Alpha Com) es una estrella amarilla de cuarta magnitud, aunque se trata de un sistema triple. Las dos componentes principales, que se pueden resolver con instrumentos a partir de 10 pulgadas (unos 250 mm de apertura), tienen magnitud individual +5.1, aunque conjuntamente brillan con la magnitud visual de +4.3. El sistema se sitúa a unos 60 años-luz de distancia y visualmente aparece muy cerca del cúmulo globular M53, aunque éste se encuentra mil veces más lejos. En la fotografía de la derecha, Diadem es la estrella más brillante, debajo, y M53 ocupa el centro de la imagen. El otro cúmulo más tenue, que aparece más arriba, es NGC 5053.

Beta Com es la más brillante de la constelación, con una magnitud visual de +4.26. De tipo espectral G0V, es una estrella amarilla de la secuencia principal, muy parecida a nuestro Sol, aunque ligeramente más caliente, masiva y luminosa, que se sitúa a unos 30 años-luz.

Gamma Com es una gigante anaranjada, la tercera estrella más brillante, muy próxima en la línea visual a la Agrupación Estelar de Coma, pero que no parece pertenecer a él, puesto que probablemente se encuentra mucho más cerca, a unos 170 años-luz, mientras el cúmulo está a 250 años-luz. Parece ser el mismo caso de Aldebarán y las Hyades. Su magnitud es de +4.4.

17 Comae Berenices es una estrella triple, cuyas dos componentes principales tienen la separación suficiente como para resolverla con ayuda de unos binoculares, pues el ángulo entre ellas es de 145” de arco. Son dos estrellas blancas, la más brillante de las cuales tiene una magnitud visual de +5.4 y su acompañante +6.7. Hay una tercera componente del sistema, 17 Comae Berenices C, pero que es muy tenue, de decimocuarta magnitud, y está además a sólo 1”8 de la segunda componente. El conjunto dista unos 250 años-luz de nosotros y forma parte de Mel 111 (Agrupación Estelar de Coma).

24 Comae Berenices es la más bonita de todas, para mi gusto. Tanto, que hace recordar a la mismísima Albireo (Beta Cygni). Sus dos estrellas, de magnitudes respectivas +5.2 y +6.7 están separadas por un arco de 20”3. La más brillante es de color anaranjado, y azul la más tenue. Una delicia, que se puede resolver con prismáticos, y no hace falta que sean demasiado potentes. Su distancia a la Tierra se estima en 614 años-luz.

Cielo Profundo

En los objetos de cielo profundo es donde reside el mayor interés de esta constelación, particularmente rica en galaxias, aunque también nos detendremos en un cúmulo estelar y otro globular. Hasta ocho objetos del Catálogo Messier aparecen en esta región del cielo.

Conocido también como Agrupación Estelar de Coma Berenices, el cúmulo abierto Mel 111 es uno de los más notables del cielo nocturno. Ignorado por Messier en su catálogo y también por el NGC, fue sin embargo recogido por la recopilación de 245 objetos de este tipo que realizó en 1.915 el astrónomo británico de ascendencia belga Philibert Jacques Melotte. Es un cúmulo amplio, de entre 275′ y 5º de diámetro, aunque débil, pues sus estrellas más notables son de cuarta magnitud. Ofrece, sin embargo, una magnitud conjunta de +1.8, lo que le permite ser divisado a ojo desnudo. Situada a 260 años-luz de distancia, es una de las asociaciones más próximas a nosotros, tras las Hyades y la Asociación Estelar de la Osa Mayor. Cuenta con unas 80 estrellas y parece estar descomponiéndose, diluyéndose poco a poco.

M53 es el cúmulo globular más notable de Coma. Este objeto está muy próximo a Diadem (Alpha Com), a menos de un minuto de arco en dirección nordeste. A pesar de estar a 60.000 años-luz de distancia, su gran compacidad lo hace brillar con una magnitud superficial de +7.7, así es que puede verse con telescopios no demasiado grandes. Ocupa en el cielo un diámetro aproximado de 14′ de arco, lo que se traduce en un tamaño real de 250 años-luz de un extremo a otro del cúmulo.

Compuesto por miles de galaxias, entre las que predominan las de tipo elíptico, y conteniendo cada una de ellas miles de millones de estrellas, el Cúmulo de Coma es una formidable agrupación de galaxias situado a unos 320 millones de años-luz de distancia. Son objetos tenues, de undécima magnitud los más brillantes, que necesitan telescopios de al menos 8 pulgadas (unos 200 mm de abertura) para ser observados. Los aficionados a este tipo de astros harán bien en dedicar todo el tiempo necesario a la observación de esta increíble zona del cielo, ayudándose para ello de las cartas celestes y los catálogos adecuados. No hay que confundir este cúmulo con la Agrupación estelar de Coma, Mel 111, que vimos con anterioridad, ni con la región del Cúmulo de Virgo que se adentra en la constelación de Coma Berenices, que también visitaremos detenidamente.

M64 es también conocida como la Galaxia del Ojo Negro, por la región oscura que exhibe, probablemente debida a algún cataclismo en su seno. Con unas dimensiones de 10′ x 5′ de arco, y un brillo superficial de +8.5, es visible con pequeños telescopios, e incluso con binoculares si los cielos son suficientemente oscuros y ofrecen buena calidad para la observación. Está a una distancia de 20 millones de años-luz y es la galaxia más brillante de Coma Berenices. Algunos la han llamado con nombres de dudoso gusto, como el Ojo Morado, e incluso la Galaxia del Ojo Maligno.

La otra gran concentración de galaxias es el llamado Cúmulo de Virgo, que se reparte entre las constelaciones de Virgo y Coma Berenices y en el que, a diferencia del anterior, predominan las de tipo espiral. Encontramos aquí a varios astros catalogados por Messier, y a la espectacular NGC 4651, también conocida como El Paraguas:

La Galaxia del Paraguas es en realidad una galaxia caníbal, devorando a su presa, que es la porción que le da esa curiosa forma. Sabemos hoy que en realidad es la corriente de estrellas de una galaxia compañera, cuya trayectoria vemos en la ilustración de la derecha. Está situada a 35 millones de años-luz de distancia, y su tamaño, aunque de sólo 50 años-luz en su disco principal, se extiendo 50.000 años-luz más allá, por las corrientes de marea provocadas por las estrellas despojadas del núcleo de la galaxia a la que pertenecieron, y que ha sido merendada por su voraz compañera.

M85 es una galaxia lenticular, de dimensiones 7′ x 5′, y con magnitud superficial de +9.10 Situada a 60 millones de años-luz, como todas las que siguen, pertenece al cúmulo de Virgo, y sin embargo a la Constelación de Coma Berenices, también como las siguientes. Es una galaxia con masa y dimensiones similares a la nuestra. Recientes estudios han creído adivinar una estructura elíptica, e incluso puede que brazos espirales.

M88 es una galaxia espiral del tipo Sb, también del cúmulo de Virgo, y a la misma distancia de 60 millones de años-luz. Sus dimensiones son 6.8′ x 3.5′ y su magnitud superficial de +9.6.

M91 es una espectacular galaxia espiral barrada. La vemos de frente, y a pesar de ser un objeto algo más tenue que los anteriores, la barra central brilla con fuerza, y se distinguen perfectamente dos brazos espirales que se originan en sus extremos. También es algo más pequeña, con dimensiones de 5.5′ x 4.5′, y su magnitud superficial es de +10.1. Messier la anotó en su catálogo con coordenadas equivocadas.

M98 es otra espiral, de magnitud superficial +10.1, pero que se presenta casi de canto, aunque bien iluminada. A la misma distancia que las anteriores, es muy difícil verla con telescopios pequeños. Sus dimensiones aparecen alargadas en nuestros cielos, debido a la perspectiva: 9.4′ x 2.3′.

M99 aparece algo deformada, probablemente por los efectos de un pasado encuentro con otra galaxia de los miles de objetos similares que pueblan el cúmulo. Exhibe, sin embargo, un núcleo prominente y muy luminoso, y brazos espirales bien diferenciados. Sus dimensiones son de 5.3′ x 4.6′ y su magnitud superficial de +9.9. Hasta 3 supernovas se han detectado aquí en los últimos años.

M100, por fin, es también ligeramente asimétrica, resultado de pasadas interacciones con otras galaxias del cúmulo. La vemos prácticamente de frente, y presenta brazos muy bien definidos. Es un objeto muy apropiado para su observación por los aficionados cuando los cielos sean bien oscuros, aunque para distinguir muchos de sus incontables detalles se necesita un telescopio potente. Mide 6.8′ x 5.8′ y tiene una magnitud de +9.4. En 1.979 explotó en esta galaxia una supernova, según muestra la siguiente fotografía del Telescopio Espacial de rayos-X Chandra:

La Leyenda

Durante el siglo III antes de Cristo, Berenice II reinaba en Egipto junto a su esposo, Ptolomeo III llamado Evergetes (El Benefactor). Habiendo marchado a la guerra su esposo, la Reina, que lucía una larga y brillante cabellera rubia, languidecía en su ausencia y se entristecía al pensar en los peligros con los que se enfrentaba su amado. Así las cosas, resolvió ofrecer a la diosa Afrodita el hermoso cabello que era la admiración de todos, si recuperaba a su esposo sano y salvo. Así ocurrió, y Berenice cumplió su promesa, cortando su melena y depositándola en el altar de la diosa. Peeeero… al día siguiente, la cabellera había desaparecido. Ptolomeo enfureció, y la tristeza regresó a los ojos de la Reina, así es que fueron requeridos los servicios del famoso astrónomo Conon de Samos, que era muy respetado por su ciencia, y que además mantenía una amistad personal con Arquímedes. Conon señaló en el cielo una formación de estrellas, que nunca nadie había advertido antes, y declaró a los esposos que se trataba de la Cabellera de Berenice, que la diosa había trasladado a los cielos para que todos pudieran admirarla. Seguidamente, dibujó el cabello de la Reina en el globo celeste del museo de Alejandría, empleando para ello una sucesión de brillantes estrellas.

Volver al principio del artículo.

Volver al principio de la bitácora.

Ir al Índice Temático.

La Constelación de Lepus (la Liebre)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , on 9 marzo, 2011 by bitacoradegalileo

Orión pisa sus talones, y sus perros, Canis Major y Canis Minor, tratan de apresarla, pero ella consigue noche tras noche alcanzar el ocaso del oeste, tras surcar todo el firmamento brincando desde oriente en constante peligro: Es la pequeña Liebre, la Constelación de Lepus, que entre las brillantes y amenazadoras Rígel, Saiph y Sirio logra salvar a sus más discretas pero hermosas estrellas, sus cúmulos, nebulosas y galaxias de las predadoras fauces de sus perseguidores. Arneb, Nihal, la Estrella Carmesí de Hind, el cúmulo globular M79, la Nebulosa planetaria del Espirógrafo, el delicioso cúmulo estelar NGC 2017 y sus demás componentes lograrán así salvar el pellejo refugiándose bajo el horizonte, al menos hasta la noche siguiente; el gigante cazador tendrá que conformarse con cenar un yogur, aunque sea caducado. Todas estas constelaciones se representan mirando hacia el oeste, pues es ésa la dirección que aparenta el movimiento del cielo al transcurrir de las horas, aunque sabemos que la causa real es la rotación de la Tierra hacia el este.

Situada entre 10 y 27 grados por debajo del ecuador celeste, Lepus se localiza muy fácilmente al sur de las dos estrellas que representan los pies de Orión, Rígel y Saiph, y al oeste de las brillantes estrellas Sirio y Mirzam, de Canis Major. Se puede observar, por tanto, desde toda la Tierra, a excepción de latitudes más al norte del paralelo +63º, en los últimos y primeros meses del año, hasta abril.

A pesar de la nitidez de sus estrellas más notables, que alcanzan la segunda magnitud, queda ensombrecida por el extraordinario brillo de sus más que importantes constelaciones vecinas. No obstante, La Liebre ya era conocida desde antiguo, y Ptolomeo la incluyó en su listado de 48 constelaciones clásicas, ya en el siglo II de nuestra era.

Actualmente, forma parte del listado oficial de 88 constelaciones de la IAU (Unión Astronómica Internacional), con el nombre oficial de Lepus, siendo su genitivo Leporis y su abreviatura Lep. Ocupa en el cielo una extensión de 290 grados cuadrados, la número 51ª en este aspecto. Hay que evitar confundirla con la más austral constelación de Lupus (el Lobo), que está situada entre Escorpio y Centauro.

Además de Orión al norte y Canis Major al este, la Constelación de Lepus es vecina de Monoceros (el Unicornio), también al norte, la Constelación del río Erídano al oeste, y las de Columba (la Paloma) y Caelum (el Cincel) al sur.

El primero que llamó a esta constelación la Liebre fue Eudoxus de Cnido, en el siglo IV antes de Cristo. Entre los árabes ha sido conocida como El Trono de Orión, por el cuadrilátero formado por las estrellas Arneb (Alpha), Nihal (Beta), Gamma y Delta Leporis. y también ha sido conocida como al-Nihal (Los Camellos sacian su sed), seguramente motivado por la cercanía de la Constelación del río Erídano, hasta que por fin adoptaron la interpretación de la Grecia antigua, y la denominaron al-Arnab (la liebre), de donde deriva el nombre de su principal estrella. Entre los egipcios, fue llamada La Barca de Osiris (representado por Orión), debido también a la proximidad del Erídano, que simbolizaba al río Nilo.

Varias estrellas y algunos objetos de cielo profundo de esta constelación, merecen una visita detallada. Entre las primeras, he seleccionado a las dos que tienen nombre propio, y que resultan ser las más brillantes, Arneb y Nihal, a Gamma como la doble más destacada, y a dos preciosas variables T Leporis y la estrella carmesí de Hind.

Principales estrellas

Arneb (Alpha Leporis o α Lep) es la estrella más importante de la constelación. Su nombre es el mismo que el de la constelación en lengua árabe: al-Arnab, y significa Liebre. Su luminosidad intrínseca es 13.000 veces más intensa que la del Sol, pero la distancia a la que se encuentra, unos 1.280 años-luz, hace que desde la Tierra la apreciemos con una magnitud visual de +2.58. No obstante, es la más brillante de Lepus. Se trata de una supergigante blanco-amarillenta, de tipo espectral K0I, cuya temperatura superficial es de 7.000 ºK. Es 75 veces más grande que nuestro Sol.

Nihal o Nibal (Beta Leporis o β Lep), de magnitud visual +2.84, es la segunda estrella más brillante de Lepus. Es una gigante amarilla, de tipo espectral G5II, y está a una temperatura superficial similar a la del Sol: 5.225 ºK, pero es 165 veces más luminosa, debido a que es 16 veces mayor. Su distancia a la Tierra es de unos 160 años-luz. Su nombre proviene de la antigua denominación árabe para esta constelación, y hace referencia a cuatro camellos que se encaminan a beber en el río Erídano.

Gamma Leporis o γ Lep es la tercera estrella de la Liebre, con magnitud visual +3.60. Es una doble muy fácil de observar incluso con binoculares, cuya componente principal es una enana amarilla separada por más de un minuto de arco de una anaranjada (catalogada como HD38392) de magnitud +6.28. El sistema está situado relativamente cerca de nosotros, a unos 27 años-luz, y Gamma A es muy parecida al Sol, sólo un 20 % más grande y un poco más caliente, 6.300 ºK, lo que le confiere una luminosidad 2.6 veces más intensa que la de nuestra estrella.

Carta de localización de R Leporis, la estrella carmesí de Hind

R Leporis es una estrella variable. Descubierta en 1.845 por el astrónomo inglés John Russell Hind, va oscilando desde la magnitud 5.5 hasta 11.7, en periodos constantes de 427.07 días, o sea, unos 14 meses. Se trata de una estrella de carbono, tipo espectral C6II, de un marcado color rojo conocida como la estrella carmesí de Hind, en honor a su descubridor, quien al observarla desde el ocular de su telescopio, la comparó a una gota de sangre. A medida que va perdiendo luminosidad, aumenta su tono rojizo, y se hace complicado encontrar otra luminaria más roja. Quizás, la estrella granate de Herschel, en la constelación de Cepheo, pueda ser comparada a R Leporis. La estrella carmesí es, en mi opinión, una de las más bellas del cielo. Catalogada como HD31996, está a la distancia de 1.100 años-luz, y su tamaño, también variable, equivale a unas 500 veces el del Sol.

Vale la pena, por último, rendir una breve visita a otra bellísima variable: La supergigante roja T Leporis, una estrella situada a sólo medio grado de ε Leporis y cuyo brillo oscila entre las magnitudes visuales de +7.4 y +14.3. Su temperatura superficial es extraordinariamente baja, en torno a los 2.800 ºK, y una de las estrellas más frías que pueden verse. Cada pulsación de T Leporis no resulta gratuita, pues le cuesta la masa equivalente a la de la Tierra, y consecuencia de ello es la enorme capa de polvo que la rodea, y que ha podido ser captada por el interferómetro instalado en el Very Large Telescope del ESO en La Silla (Chile). La estrella está situada a unos 500 años-luz de nosotros y su tamaño es 100 veces mayor que el del Sol.

Objetos de cielo profundo

La constelación de Lepus está situada relativamente lejos del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, unos 20 grados al sur del plano galáctico, así es que en esa dirección podremos encontramos objetos tenues y lejanos como galaxias, entre las que visitaremos brevemente a la espiral barrada NGC 1964, y un sólo cúmulo globular, M79, mucho más frecuentes en otras épocas del año, y esto explica también la ausencia de concentraciones de gas y polvo y de nebulosas, a excepción de la nebulosa planetaria del Espirógrafo, ni tampoco abundan los cúmulos galácticos, aunque sí mostraré al lector una excepción cuya contemplación resulta exquisita: NGC 2017.

Carta de localización del cúmulo globular M79

M79 (NGC 1904) es el único objeto perteneciente al Catálogo Messier de la constelación. Es una rara avis en esta región del cielo, pues la mayoría de los cúmulos globulares se concentran justamente en la dirección opuesta, en torno a la constelación de Sagitario y su vecindad. Así es que podemos decir que está en la trastienda del kiosco. Su distancia al centro galáctico es de más de 60.000 años-luz, y a nosotros de unos 42.000 años-luz. La línea imaginaria que une Arneb con Nihal apunta directamente a M79, así es que será muy útil utilizar a estas dos estrellas para encontrar al cúmulo, unos 4 grados al sur de la segunda. Su magnitud superficial es de +8.4 y ocupa en el cielo un tamaño aparente de unos 8 minutos de arco, que corresponden a un diámetro real de 118 años-luz. Es un cúmulo compacto cuyas estrellas más notables brillan en torno a la novena magnitud.

IC 418 es una nebulosa planetaria, llamada del Espirógrafo, situada 2 grados al noreste de Lambda Leporis. Este tipo de objetos consiste en una nube de gas expulsado por una gigante roja que agoniza en su interior, y el adjetivo planetaria sólo se debe a que cuando se descubrieron, a mediados del siglo XVIII, se creyó que albergaban a un planeta en su centro; tal suposición resultó errónea, pero persistió el nombre. En el caso que nos ocupa, la estrella central es de undécima magnitud, y el gas que expulsa se expande a una velocidad de 22 kilómetros por segundo. Sí, por segundo. Ocupa en el cielo un tamaño aparente de 14’x11′ de arco.

NGC 1964 es la galaxia más brillante de la constelación de Lepus. No obstante, se necesitan telescopios medianos para comenzar a observar un núcleo borroso, pues sus estrellas brillan a partir de la duodécima magnitud. Se trata de una galaxia espiral barrada que ofrece una magnitud conjunta de +10.8 de un tamaño angular de 5.6’x2.1′ de arco. NGC 1964 se aleja de nosotros a 1.663 kilómetros por segundo. No es un error mecanográfico.

Por fin, llegamos a NGC 2017, la guinda del pastel, de esta preciosa y sorprendente Liebre que enamora desde el principio. Este objeto, de sólo siete miembros, está considerado por algunos como una estrella múltiple, y no como un cúmulo, dado lo reducido del número de sus estrellas. Su magnitud visual de +6.4 permite que ya con binoculares puedan resolverse hasta cinco de ellas entre la 6ª y la 10ª magnitud. Con un telescopio de al menos 6 pulgadas (unos 150 mm), dos de las estrellas se observan como sistemas dobles, resultando por consiguiente un total de siete componentes para el cúmulo. La disposición de los miembros de NGC 2017 recuerda a una versión en miniatura de la constelación de Cáncer (véase el artículo sobre M44, el cúmulo del Pesebre).

Mitología

Eratóstenes, astrónomo que rigió los destinos de la fabulosa Biblioteca de Alejandría hacia el año 250 a.C., nos cuenta que Lepus es la liebre de Hermes, el dios mensajero provisto de alas en sus pies, representado por el planeta Mercurio; la Liebre fue colocada en el cielo por el dios como símbolo por su velocidad escurridiza, atributo común a ambos.

Higinio, ya en el siglo II de nuestra era, escribió que un joven arribó a la isla griega de Leros provisto de una liebre preñada. El animal no existía en el lugar, y sus moradores, al ver la facilidad con la que se reproducía, se aprestaron a domesticarla para su cría y explotación. Pero la excesiva proliferación del roedor hizo que pronto acabaran con las cosechas provocando una horrible hambruna. Hermes entonces colocó al animal en el cielo como advertencia de que todas las cosas, aún las más beneficiosas, son dañinas cuando exceden de lo razonable.

Pero la historia más conocida es la referida por Arato, en el siglo III a.C., mucho antes que la de Higinio, según la cual Lepus protagoniza una incesante carrera para evitar al Can Mayor que, con el cazador Orión y su otro perro, el Can Menor, tratan de cazarla. Pero yo confío en que la pequeña y veloz liebre burle de nuevo a sus ilustres perseguidores y siga deleitándome cada noche de los fríos inviernos boreales.

Volver al principio del artículo.

Volver al principio de la bitácora.

Ir al Índice Temático.

Cúmulos Globulares: Omega Centauri

Posted in Cielo Profundo with tags , , on 10 enero, 2011 by bitacoradegalileo

Discernibles fácilmente con ayuda de pequeños telescopios, e incluso algunos de ellos a simple vista, los cúmulos globulares (inglés globular clusters) están entre los objetos más antiguos que conocemos en nuestra Galaxia. Formados por cientos de miles, y a veces millones de estrellas, tienen la forma de una esfera, alrededor de cuyo centro orbitan todos sus componentes en un crepúsculo incesante, un festival de luces y colores constituido por viejísimas estrellas, en ocasiones cementerio de antiguas galaxias devoradas por la nuestra, en los confines de la Vía Láctea, a decenas de miles de años-luz del centro galáctico; un espectáculo capaz de provocar desmanes y desvaríos de la imaginación de los artistas, que sin embargo puede quedarse muy corta en comparación con realidades increíbles.

Todas esas estrellas, cientos de miles, están fuertemente unidas por fuerzas gravitacionales, que les hacen ocupar un volumen con un diámetro entre 10 y 30 años-luz (una densidad 300 veces mayor que el vecindario del Sistema Solar en cuanto a número de estrellas por año-luz cúbico), orbitando alrededor del centro galáctico a distancias que pueden alcanzar los 300.000 años-luz, tardando millones de años en completar su órbita.

Actualmente, conocemos más de 150 cúmulos globulares en la Vía Láctea que se concentran mayoritariamente hacia el centro de la galaxia, dato que permitió estimar la posición del Sol en uno de los brazos, asumiendo una distribución más o menos proporcionada de los cúmulos globulares alrededor de toda la galaxia. Se estima que al menos una veintena más quedan aún por descubrir, ocultos tras el polvo y el gas que nos impiden verlos tras el plano de la Vía Láctea. Además, la Galaxia Elíptica Enana de Sagitario y la de Canis Major están siendo absorbidas por la nuestra y sus cúmulos asociados pasarán a formar parte de esta última.

Fue M22, en Sagitario, el primer cúmulo globular en ser descubierto, al ser avistado por el astrónomo alemán Johann Abraham Ihle en 1.665. Sin embargo, la insuficiente abertura (diámetro de la lente) de que disponían los telescopios de la época no permitió la resolución en estrellas individuales de estos objetos (Omega Centauri y 47 Tucanae fueron nombrados como si fueran estrellas), hasta que Charles Messier sí pudo hacerlo con los miembros de M4, en la Constelación de Escorpio. Antes, Edmundo Halley ya había descubierto a Omega Centauri y al Gran Cúmulo de Hércules (M13), y Philippe Loys de Cheseaux a M71, en la Constelación de Sagita, y al propio M4. La primera persona en utilizar el término cúmulo globular para designar a estos objetos fue William Herschel (el descubridor de Urano) en su segundo catálogo, publicado en 1.789.

Entre 1.914 y 1.918, Harlow Shapley estudió la distribución de los cúmulos globulares en el cielo y su distancia, pudiendo deducir a partir de sus resultados que el Sol estaba muy lejos del centro de la galaxia, en contra de lo que se había pensado hasta entonces, pues los cúmulos se concentraban en mayor cantidad en dirección a la región de Sagitario, en vez de distribuirse uniformemente como sería de esperar si el Sol ocupara el centro galáctico. En la década de 1.930, Edwin Hubble descubrió cúmulos globulares en la Galaxia de Andrómeda y a partir de entonces se han encontrado objetos de este tipo en muchas otras galaxias.

En cuanto a la observación por los aficionados, debemos concentrar nuestra búsqueda en torno al centro galáctico, en especial en la región que comprende las constelaciones de Ofiuco, Sagitario y Escorpio, donde se concentran hasta 79 de estos objetos, bien visibles con telescopios modestos. No habrá mucho problema para distinguir los cúmulos globulares de los cúmulos abiertos, pues éstos son mucho menos densos, tienen una distribución asimétrica y no esférica, y las estrellas que los componen suelen ser jóvenes y por tanto de color azul, en contraste con los globulares, que contienen estrellas viejísimas, que darán al objeto un tono amarillento.

M4 en Escorpio y M22 en Sagitario podrán verse a ojo desnudo si los cielos son bien oscuros, así como Omega Centauri y 47 Tucanae en el Hemisferio Austral y M13 en Hércules. Unos buenos binoculares nos permitirán la observación de bastantes más de estos astros, aunque no podremos resolverlos en estrellas individuales. Para hacerlo, y poder distinguir al menos los componentes periféricos, se necesitarán telescopios de 6 pulgadas de abertura (150 mm).

Los cúmulos globulares están entre los objetos más antiguos de la galaxia. Su edad se cifra en torno a los 12.000 millones de años o más (el Sistema Solar tiene unos 5.000 millones) y sus estrellas se formaron todas al mismo tiempo, salvo excepciones como veremos. Todas sus componentes son viejísimas estrellas (las llamadas de población II) de muy baja metalicidad. Es necesario aclarar que los astrónomos llaman metales a todos los elementos más pesados que el Helio, es decir, en Astronomía sólo se distinguen el Hidrógeno, el Helio y los metales.

Las fuertes interacciones debidas a la enorme densidad origina gran cantidad de transferencias de masas entre estrellas, cambios en el brillo e incluso colisiones que dan lugar a nuevas estrellas, llamadas rezagadas azules, pulsares con periodos de milisegundos o binarias emisoras de rayos X. Incluso algunos albergan en su interior un agujero negro.

El más brillante de todos los cúmulos globulares de la Vía Láctea es Omega Centauri (ω Cen o NGC 5139). Las tres imágenes de la izquierda nos lo muestran, de arriba a abajo, en luz visible, color y ultravioleta. Catalogado como una estrella por Claudio Ptolomeo en el siglo II de nuestra era y definido como una nebulosa en 1.677 por Edmundo Halley, no recibió el calificativo de cúmulo globular hasta que fue estudiado por William Herschel un siglo después. Diez veces más masivo que la mayoría de los otros objetos de su clase, brilla con una magnitud de +3.7, lo que lo hace perfectamente visible a ojo desnudo, en dirección a la constelación del Centauro, en el Hemisferio Sur, aunque desde Cádiz sólo alcanza a elevarse apenas 6º sobre el horizonte dada su declinación de -47º29′. La primavera boreal será el momento más adecuado para su búsqueda, naturalmente en dirección al sur, cuando la brillante estrella Spica, de la Constelación de Virgo, alcance su mayor altitud. Desde luego, habrá que elegir un día exento de las más mínimas perturbaciones en la atmósfera, un cielo sin ninguna contaminación lumínica y por supuesto evitar cualquier obstáculo en la línea visual. Y aún así, su avistamiento no será fácil. Ésta es la carta celeste correspondiente:

Una aproximación para que puedan identificarse las estrellas cercanas:

En latitudes australes, en cambio, se deja ver sin dificultad. Cerca de la constelación de la Cruz del Sur, y siguiendo la línea que une a Hadar (Beta Centauri) y Epsilon Centauri, se llega sin dificultad a nuestro cúmulo, que en la siguiente carta está rotulado con la letra griega ω (omega). Toliman es otro de los nombres que recibe Alpha Centauri.

Contiene una cantidad de estrellas cercana a los 10 millones en un volumen aproximado de 100 años-luz de radio, que se traduce en un tamaño aparente de 36 minutos de arco (la Luna llena ocupa 30), y está situado a una distancia que se ha estimado entre 16.000 y 20.000 años-luz de la Tierra, según las fuentes.

Pero Omega Centauri es un objeto singular no sólo por ser el más brillante y el más grande entre todos los de su clase: Es también el único que presenta estrellas con distinto grado de metalicidad, lo que indica que pertenecen a distintas generaciones, y que por tanto no se formó de una sola vez, como el resto de cúmulos globulares.

Se especula por esto con que en realidad puede tratarse de lo que quedó de una antigua galaxia enana que fue devorada por la Vía Láctea, y Omega Centauri es el núcleo que quedó como remanente. Esta teoría ha sido reforzada por el reciente descubrimiento, en el año 2.008, de un agujero negro de tamaño medio en el seno del cúmulo.

Mitología

El mito del Centauro se refiere a una criatura con la cabeza y el torso de hombre, y el resto del cuerpo de caballo. Entre los centauros sobresale Quirón, hijo de Cronos quien, aunque estaba casado con Rea, quedó prendado de la belleza de Filira, hija de Océano, a quien quiso seducir. Ésta, negándose, pretendió escapar del acoso transformándose en yegua, a lo que Cronos respondió, naturalmente, convirtiéndose en caballo y consiguiendo su objetivo. La consecuencia fue el nacimiento de Quirón, un centauro de buen carácter, sabio e inteligente, a diferencia del resto de sus congéneres, considerados salvajes e inhóspitos. Quirón educó a Aquiles, Teseo, Jasón y Heracles, entre otros.

La fotografía es del óleo La Educación de Aquiles, pintado hacia el año 1.772 por James Barry. Pulse sobre ella y cuando se abra vuelva a pulsar para verla en gran resolución.

Volver al principio del artículo.

Volver al principio de la bitácora.

Ir al Índice Temático.

M44: El cúmulo del Pesebre (Praesepe)

Posted in Cielo Profundo with tags , , , , on 28 octubre, 2010 by bitacoradegalileo

Conocido desde la prehistoria, el objeto número 44 del Catálogo Messier, llamado El Pesebre, es sin duda uno de los más bellos y notables del Cielo. Se trata de un cúmulo abierto visible sin ayuda óptica, que además se sitúa muy cerca de la eclíptica, recibiendo por tanto la visita de la Luna y de los planetas con asiduidad, y que localizamos en la Constelación de Cáncer.

Los cúmulos abiertos, llamados así en contraposición a los globulares (véase M13, el Gran Cúmulo de Hércules, en la fotografía de la derecha), reciben también las denominaciones de cúmulos galáctivos y de cúmulos estelares. Son grupos de decenas, cientos o miles de estrellas originadas en la misma nube de gas, que al colapsar por efectos gravitatorios formaron esas estrellas. Muchas veces el gas ha desaparecido, en todo o en parte, debido a la radiación emitida por las estrellas más brillantes y su aspecto es el de un salpicón irregular de puntitos luminosos, sin estructura y en general asimétricos.

Las estrellas que albergan suelen ser jóvenes (unos cientos de millones de años; compárese con los más de 4.000 millones del Sol), masivas y muy calientes y están esparcidas en tamaños del orden de la treintena de años-luz, y lentamente se van dispersando por el efecto de marea producido por el centro de la Vía Láctea, de manera que al paso del tiempo -millones de años- las estrellas que lo forman se irán mezclando con el resto de la galaxia hasta diluirse por completo (texto recuperado del artículo sobre M45).

Algunos ejemplos, entre otros muchos, son el Cúmulo de Las Pléyades (M45) en la constelación de Tauro (fotografía de arriba a la izquierda), el delicioso Joyero (NGC4755) en La Cruz del Sur (imagen de la derecha), el también notable Cúmulo de Ptolomeo en la Constelación de Escorpio, o el espectacular Cúmulo Doble en Perseo.

Hoy, sin embargo, dirigiremos nuestra atención hacia el precioso y multicolor cúmulo del Pesebre, aunque antes de fijar nuestra mirada en él, haremos una breve incursión por Cáncer, que es la región donde se ubica.

Es Cáncer (El Cangrejo, genitivo Cancri, abreviatura Cnc) una tenue y reducida constelación zodiacal situada al este de Géminis, a quien sigue en su aparición por el horizonte, y al oeste de Leo, a la que precede en su ocaso. Linx (El Lince) es su vecina del norte, mientras en el sur la limitan Hydra y Canis Minor, con la brillantísima Procyon. No hay estrellas brillantes, pues Alpha Cancri, llamada Acubens, es casi de cuarta magnitud, y su estrella más brillante, Altarf (Beta Cancri) es de magnitud +3.53. M67, conocido como Cúmulo del Rey Cobra, es el otro objeto Messier presente en la constelación. Desconozco la razón por la que se le llama de esa forma. Quizás algún lector nos lo pueda decir por medio de un comentario al final del artículo.

En estas fechas (finales de octubre) aparece sobre el horizonte hacia la 1:30 am.

M44 es el Cúmulo de la Colmena (Beehive Cluster para los angloparlantes), pero también, más comúnmente, el Pesebre (latín Praesepe). Este nombre se debe a que está situado entre dos estrellas que tienen nombre de asnos: Al norte se encuentra Asellus Borealis (Gamma Cnc), el asno del norte, una estrella blanca de tipo espectral A1 (blanca) y magnitud +4.7 distante 155 años-luz del Sistema Solar; al sur de M44 localizamos a Asellus Australis (Delta Cnc), el asno del sur, que es amarillenta, tipo espectral K0 de magnitud +3.9 y a la misma distancia de 155 años-luz.

Marte sobre el Allalinhorn
La imagen, tomada durante un viaje a los Alpes suizos, no se limita a mostrar sólo a Marte. Detrás de los pinos que hay en primer plano podemos ver las pendientes que culminan en la cima nevada del monte Allalinhorn. Más allá del monte, nos encontramos con un cielo repleto de estrellas. Justo a la izquierda y un poco por debajo de Marte aparece el cúmulo estelar del Pesebre (M44); en la dirección opuesta (justo arriba y a la derecha de Marte), las estrellas Castor y Pollux se asoman entre las copas de los árboles. (Fuente: http://observatorio.info/2010/03/marte-sobre-el-allalinhorn/)

Ya en el año 260 a.C., el poeta y filósofo griego Aratus llamó a M44 Pequeña Neblina en su obra Phaenomena (aspectos). Hiparco y Ptolomeo también lo incluyen en sus catálogos respectivos, y Johan Bayer lo anota en su carta como Nubilum. Es Galileo quien finalmente descubre su naturaleza: “La nebulosa llamada Praesepe no es una única estrella, sino una masa de más de 40 pequeñas estrellas”.

Bajo cielos oscuros, y a simple vista, Praesepe aparece como una mancha de aspecto nebuloso en la que no se resuelve ninguna estrella, pues el miembro más brillante del cúmulo, Epsilon Cancri, tiene magnitud +6.3. Como se trata de un objeto amplio y escasamente concentrado, con unos prismáticos podrán verse sus estrellas más notables. Un telescopio, naturalmente, mostrará más estrellas, pero la dispersión del cúmulo hará que pierda impacto visual al disminuir el campo de observación.

El cúmulo ocupa en el cielo un ángulo de 90′. En él se han llegado a distinguir más de 300 estrellas, y las últimas mediciones revelan que se encuentra a la distancia de 577 años-luz. Tiene una edad estimada de 400 millones de años y su magnitud aparente se cifra en +3.7. En M44 se encuentra una buena cantidad de estrellas dobles y triples, y esta circunstancia aumenta aún más su atractivo para el aficionado.

El eclipse de 2.008, fotografiado desde Mongolia por Miroslav Druckmuller. A la izquierda se sitúa Mercurio, y M44 está a la derecha.

Al tratarse de una constelación zodiacal (Asellus Australis se sitúa justo sobre la eclíptica), no es extraña la presencia en las cercanías del Pesebre de la Luna, los planetas e incluso el Sol, protagonizando frecuentes conjunciones e incluso ocultaciones. En la siguiente imagen, M44 está flanqueado por Saturno (izquierda) y Marte (derecha).

Mitología

Para Eratóstenes, estos dos asnos fueron montados por los dioses Dionisio y Sileno en su batalla contra los Titanes. Los asnos comenzaron a rebuznar con tal fuerza que los Titanes se asustaron, y así los dioses pudieron vencer en la batalla. Los asnos obtuvieron como recompensa un lugar en el Cielo junto con El Pesebre.

Volver al principio del artículo.

Volver al principio de la bitácora.

La Constelacion de Sagitario

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , , on 5 septiembre, 2010 by bitacoradegalileo

El Sol, y con él todo su sistema planetario, incluida la Tierra, no está situado en el núcleo de la Vía Láctea. Antes al contrario, nos encontramos en los suburbios galácticos, a unos 30.000 años-luz de distancia del Centro Galáctico, y entre éste y nosotros se interpone uno de los brazos espirales de la galaxia: El Brazo de Sagitario, llamado así por encontrarse en la dirección de la constelación del mismo nombre. Se comprende así que sea en esa dirección hacia donde debemos dirigir nuestra atención cuando queramos observar el núcleo de nuestra galaxia.

Por eso, abarrotados campos de estrellas, cúmulos abiertos y globulares, nebulosas, regiones de formación de nuevas estrellas y la más destacada visión de la Vía Láctea, incluido el Centro Galáctico, hacen de Sagitario (Sagittarius en latín) una de las constelaciones más atractivas de los meses centrales del año. Hasta 15 objetos del Catálogo de Charles Messier encontraremos aquí, lo que explica que los aficionados a esta ciencia visiten la constelación con frecuencia.

Situada por completo en el Hemisferio Sur Celeste, entre los -12º y los -45º, lo más recomendable es observar la Constelación de Sagitario en su tránsito por el Sur, al este de Escorpio y precediendo a Capricornio, pues es la novena constelación del Zodíaco. Desde las regiones más meridionales de Europa, todavía podemos observar la constelación de la Corona Austral al sur de Sagitario, y el Águila, el Escudo y Serpens Cauda en el norte. Ophiuco estará al noroeste.

Sagitario significa “El Arquero”, y representa a uno de los dos Centauros del cielo (una criatura mitad hombre y mitad caballo). Pero por más que lo intenté, y le aseguro que lo hice con insistencia, no he conseguido identificar tal figura en la constelación. Sí se reconoce sin dificultad otro asterismo, mucho más famoso, mundialmente conocido como La Tetera. El asa a la izquierda, donde brilla Nunki (Sigma Sgr), la tapa culminada por Kaus Borealis (Lambda Sgr), o el pico donde está Alnasl (Gamma2 Sgr), son fácilmente reconocibles, y constituyen una de las formaciones clásicas en el estudio elemental de las constelaciones.

Una importante circunstancia es la cercanía de Sagitario a la eclíptica (la órbita que siguen todos los planetas), como corresponde a una constelación zodiacal. Esto supone la frecuente presencia tanto de los planetas como de la Luna en la región, como ocurre en la fotografía, donde el punto más brillante es el planeta Júpiter. Justo debajo de él se puede ver el asa de La Tetera.

Estrellas principales

Las estrellas con denominación Alpha y Beta no son las más brillantes de la constelación, pues ambas rondan la cuarta magnitud. Una curiosidad a destacar es el nombre Kaus común a tres de ellas. Kaus proviene del árabe, y significa “arco”, por lo que, como veremos, tenemos una estrella al norte, otra en el centro y una más en el sur del arco: Borealis, Media y Australis. Veamos las más destacadas.

La estrella más brillante de la constelación es Kaus Australis (Epsilon Sagittarii o ε Sgr), una gigante blanco-azulada (tipo espectral B9.5III) de magnitud +1.80, y que dista del Sistema Solar 145 años-luz. Es una binaria, con una débil compañera de magnitud 14. Siete veces mayor que el Sol es, sin embargo, 375 veces más luminosa que nuestra estrella. En el asterismo de La Tetera ocupa el extremo derecho de la base. Veamos resumidas sus principales características:

Kaus Australis
Constelación Sagitario
Tipo espectral B9.5III
Clase Gigante
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +1.80
Distancia 145 años-luz
Radio 7 soles

Nunki (Sigma Sagittarii o σ Sgr) es la segunda estrella más brillante de la constelación de Sagitario. Es una estrella de la secuencia principal, lo que quiere decir que aún sufre las reacciones nucleares que transforman su hidrógeno en helio, obteniendo de esa forma su energía. Su nombre tiene un más que probable origen babilónico, y un significado incierto. De color blanco-azulado (el tono rojizo de la fotografía es una aberración debida al excesivo tiempo de exposición), tipo espectral B2.5V, brilla con una magnitud visual de +2.02, similar a la de Polaris, y dista unos 224 años-luz de la Tierra. Los investigadores especulan con la existencia de una o más estrellas compañeras, así es que se trataría de una estrella doble, e incluso múltiple. Es cinco veces más grande que el Sol, y mucho más caliente y agotará mucho antes su combustible, por lo que se le calcula una vida de tan sólo 50 millones de años. Sí, “tan sólo”, el Sol aún vivirá unas 100 veces más. Es la estrella superior izquierda del asa de La Tetera.

Nunki
Constelación Sagitario
Tipo espectral B2.5V
Clase Secuencia principal
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +2.02
Distancia 224 años-luz
Radio 5 soles

Ascella (Zeta Sagittarii o ζ Sgr) es la tercera estrella más importante y su nombre, del latín, significa axila. Es una supergigante 1.460 veces más grande que nuestro Sol. De color blanco, tipo espectral A2III, posee una compañera que es una subgigante igualmente blanca. Brilla con una magnitud aparente de +2.60 y ocupa el extremo izquierdo de la base de La Tetera.

Ascella
Constelación Sagitario
Tipo espectral A2III/A4IV
Clase Gigante/Subgigante
Color Blanca
Magnitud Visual +2.60
Distancia 89 años-luz
Radio 1.460 soles

Otras estrellas notables, de magnitud inferior a la tercera, son Kaus Media (Delta, +2.72), Kaus Borealis (Lambda, +2.82), Albaldah (Pi, +2.82) y Alnasl (Gamma, +2.98).

Objetos de Cielo Profundo

Es muy extensa la relación de objetos de diversa naturaleza que pueblan la Constelación de Sagitario, y a cada paso que demos por la región nos encontraremos una densa población de integrantes de los catálogos astronómicos. 15 de estos objetos están incluidos en el Catálogo de Charles Messier, además de otros astros incluidos en el NGC, y la interesante fuente de radiación Sagitario A, en el mismo Centro Galáctico. Veamos algunos.

M22 es conocido como el Gran Cúmulo de Sagitario. Es un cúmulo globular muy fácil de ver, incluso con prismáticos. A unos 10.400 años-luz, es uno de los objetos de este tipo más cercanos, y tiene un diámetro aparente similar al de la Luna llena, aunque visualmente ocupa unos 17 minutos de arco, correspondientes a unos 97 años-luz de tamaño real. Brilla con una magnitud visual de +5.1 y alberga a unas 100.000 estrellas que se atraen por fuerzas gravitatorias.

Los objetos Messier números 28, 54, 55, 69, 70 y 75 son otros cúmulos globulares en la Constelación de Sagitario.

M8 (arriba) es una nebulosa difusa más comúnmente conocida como Nebulosa de la Laguna. Es un precioso objeto visible con facilidad, incluso a ojo desnudo si los cielos son bien oscuros. Presenta zonas oscuras, que son nebulosas conocidas como “glóbulos”. Posee una magnitud superficial aparente de +6.0 y ocupa un diámetro en el cielo de 90 x 40 minutos de arco. Está situada a unos 4.000 años-luz de distancia y está relativamente cercana en la línea visual a la Nebulosa Trífida (M20), en la parte superior de la fotografía de la derecha, y que veremos a continuación, circunstancia que posibilita, como se ve, la fotografía de campo amplio que incluya a ambos objetos.

M20, la ya citada Nebulosa Trífida es, en mi opinión, la gran vedette de la constelación de Sagitario. La formación de nuevas estrellas provoca el caos en la nebulosa, y nos ofrece los vivos colores que arrancaron un “es un trigusto contemplarla” anónimo, pero que agradezco y suscribo. Situada a sólo 2 grados al noroeste de la Nebulosa de la Laguna, su visión es una de las más gratificantes de todo el cielo. Dista 3.000 años-luz del Sistema Solar, aunque éste es un dato bastante incierto, y líneas oscuras de polvo la dividen en tres lóbulos, rodeados por una nebulosa azul. Es una nebulosa de reflexión y a la vez de emisión, toda vez que en su centro tiene lugar una intensa actividad de creación de estrellas.

En la siguiente fotografía, la Nebulosa de la Laguna (debajo) y la Trífida (arriba) reciben la visita del planeta Marte.

M17, La Nebulosa Omega, es también conocida como la Nebulosa del Cisne, la Nebulosa de la Langosta y la Nebulosa del Calzador. Es una región HII, o sea, de formación de nuevas estrellas, calientes y masivas, que irradian en el violeta. Está situada a una distancia de 5.500 años-luz del Sistema Solar, y ocupa en el cielo un ángulo de 20 x 15 minutos de arco. Alberga estrellas jóvenes, de tipo espectral O, hasta completar una masa equivalente a 800 veces la del Sol. Su magnitud visual es de +6.0.

M24, la Nube Estelar de Sagitario, no es un verdadero objeto de cielo profundo, pero lo estudiaremos aquí dada su condición de objeto Messier. Es una mancha sobre la Vía Láctea, dispersa a lo largo y a lo ancho de cientos de años-luz, así es que sus estrellas no tienen ninguna relación, salvo que están en la misma línea visual, y que se asoman a una ventana del polvo interestelar. Es un objeto fácil de ver a ojo desnudo, si los cielos están oscuros, y mide unos 90 minutos de arco de tamaño aparente. Está situado a unos 10.000 años-luz del Sistema Solar, y tiene una magnitud visual de +4.6.

M25 es un jovencísimo cúmulo abierto (o cúmulo estelar) localizado unos 3 grados al este de M24. Se formó hace apenas 90 millones de años, y por eso presenta estrellas jóvenes, azules y calientes. La distancia de M25 a la Tierra se cifra en 2.000 años-luz y tiene una magnitud visual de +4.6. Se extiende por el cielo en un ángulo de 32 minutos de arco, aproximadamente el tamaño máximo de la Luna llena, pero su tamaño real es de 19 años-luz. Contiene unas 600 estrellas.

Los objetos Messier números 18, 21 y 23 son otros cúmulos galácticos en la Constelación de Sagitario.

Sagitario A es una poderosa fuente de ondas de radio situada en el corazón mismo de la Vía Láctea, nuestra Galaxia, y ubicada en la Constelación de Sagitario, de donde toma su nombre. Está compuesta por tres elementos, de los cuales el situado al oeste es una galaxia espiral en miniatura, con tres brazos; el que se encuentra al este parece ser la remanente de una supernova, y un tercer componente es una intensa fuente de radiación, en el centro mismo de la Galaxia, llamada Sagitario A*. En este lugar, la mayoría de los astrónomos convienen en que debe hallarse un increíblemente masivo agujero negro, de unas 2.5 millones de veces la masa del Sol, contenido en un espacio aproximado de sólo 6 horas-luz (unas 45 veces la distancia Tierra-Sol). Las ondas que proceden de ese lugar no son del mismo agujero negro, sino del material incandescente que cae constantemente en tal agujero.

Mitología

Sagitario, término latino que significa “El arquero”, representa la figura de una criatura mitad hombre (la superior) y mitad caballo, que está armada por un arco y una flecha dispuesta para ser disparada. No hay acuerdo sobre el significado mitológico del arquero, pues mientras unos opinan que se trata del centauro Quirón, hijo de Cronos y la ninfa Filira, y que se distinguió por su sabiduría, otros, como Eratóstenes e Higino, disienten y sostienen que los centauros no usan arco y flechas, inclinándose por identificarlo con el sátiro Croto, hijo de Pan y Euterpe, que inventó el arte de disparar con arco y flechas y el aplauso. Las Musas, complacidas, pidieron a Zeus un lugar para él entre las constelaciones.

Veamos, para terminar, la visión que se tiene de la Constelación de Sagitario desde el Hemisferio Sur, en las inmediaciones de la ciudad argentina de San Carlos de Bariloche, en una bonita imagen con la presencia de Júpiter:

Volver al principio del artículo.

Volver al principio de la bitácora.

La Constelación de Escorpio

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , on 27 junio, 2010 by bitacoradegalileo

En el centro de la fotografía, Scorpius en su tránsito por el sur sobre las cumbres de los Pirineos franceses. Las estrellas de la izquierda pertenecen a la constelación de Sagitario

Junto con la de Orión, la Constelación de Scorpius (Escorpio, el Escorpión) es una de las más hermosas de cuantas componen el listado oficial de la Unión Astronómica Internacional, y esto es así por varias razones. Hasta 27 estrellas son conocidas desde la Antigüedad, 24 de ellas formando la figura del alacrán. Además, no hay ninguna otra constelación que contenga tan elevado número de estrellas con magnitud inferior a la tercera: 15. Dentro de Scorpius encontramos asímismo diversos objetos de cielo profundo de enorme interés, algunos de ellos incluidos en el Catálogo Messier, como los cúmulos globulares M4 y M80, los abiertos de la Mariposa y de Ptolomeo, o la nebulosa planetaria del Insecto. Todos serán tratados en el apartado correspondiente.

Scorpius es uno de los integrantes del desfile de los animales, ideado por los sabios babilónicos, que componen el Zodíaco. Y no es uno más, pues su peculiaridad viene demostrada en varios frentes: Por su situación, la más austral de todas las constelaciones zodiacales, por su espectacularidad, pues posee el asterismo más claro y revelador de su significado, y por su belleza, como queda dicho y además se mostrará a todo lo largo del artículo.

En su viaje a través de los cielos Scorpio sigue a Libra, que la antecede en su orto por el este, y es continuada por Sagitario. El Sol se encuentra en ella a finales de noviembre, por lo que a fines de la primavera boreal y principios del verano ya se deja ver muy al sur, dada su declinación de -40º. Esta posición tan meridional impide su visión en latitudes muy al norte, y en Cádiz Antares (α Scorpii) sólo alcanza una altitud máxima de 27 grados por encima del horizonte en su culminación por el sur. Shaula (λ Scorpii) llega hasta los 16 grados y Sargas (θ Scorpii) a sólo 10 grados. Esta circunstancia hace que sólo permanezca sobre el horizonte durante algo más de 9 horas cada día en estas latitudes. Sin embargo, en el Hemisferio Sur (en la fotografía, Mendoza, en Argentina) la constelación brilla en todo lo alto, alcanzando altitudes similares a las que exhiben en el norte la estrella Vega o la Galaxia de Andrómeda (M31), ambas con declinación próxima a +40º.

A pesar de su posición tan austral, Scorpius protagoniza numerosas conjunciones tanto con los planetas como con la Luna, dando ocasión a los aficionados a la astrofotografía de obtener magníficas imágenes, que también pueden ser admiradas a simple vista. El punto rojizo que brilla a la derecha en la fotografía de arriba es Marte, y a la izquierda del planeta está Scorpius.

Principales estrellas

Antares (Alpha Scorpii) es una espectacular estrella supergigante, de color rojo, cuyo nombre parece derivar de anti-Ares, o el opuesto a Ares, que es el nombre griego para Marte, pues parece rivalizar con este planeta en color, brillo e incluso localización en el cielo, pues se aproximan con frecuencia. Durante el Imperio Romano recibió el nombre de Cor Scorpii (El corazón del Escorpión). Protagoniza asiduamente conjunciones con la Luna, por quien es ocultada ocasionalmente. Es una estrella enorme, que situada en el lugar del Sol llegaría más allá del cinturón de asteroides, engullendo a Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y al propio cinturón, y llegando casi hasta la órbita de Júpiter. Es la decimoquinta estrella más brillante y se observa envuelta en una nebulosa de reflexión.

Antares
Constelación Scorpius
Tipo espectral M1I
Clase Supergigante
Color Roja
Magnitud Visual +1.09
Distancia 600 años-luz
Radio 700 soles

Shaula (λ Scorpii) es una brillante estrella blanco-azulada, de magnitud visual +1.62 y que a pesar de su denominación de Bayer lambda es la segunda más brillante de Scorpius. Es una subgigante seis veces mayor que el Sol, aunque 6.000 veces más luminosa, que en realidad forma parte de un sistema múltiple. El sistema parece situarse a unos 280 años-luz de distancia, aunque no tenemos certeza de su situación exacta.

Shaula
Constelación Scorpius
Tipo espectral B2IV
Clase Subgigante
Color Blanco-azulada
Magnitud Visual +1.62
Distancia 280? años-luz
Radio 6 soles

Sargas (θ Scorpii), llamada también Girtab, es una gigante blanco-amarillenta cuya magnitud de +1.87 la convierte en la tercera más brillante de la constelación. Es 20 veces más grande que el Sol y 1.100 veces más luminosa, y está situada a una distancia de 270 años-luz de la Tierra.

Sargas
Constelación Scorpius
Tipo espectral F1II
Clase Gigante
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +1.87
Distancia 270 años-luz
Radio 20 soles

Dschubba (δ Scorpii) es un sistema estelar cuádruple cuyas integrantes no muestran una separación angular suficiente para ser resueltas con nuestros modestos telescopios. La componente principal es una gigante azul que hace pocos años, hacia el 2000, ha aumentado considerablemente su brillo, convirtiéndose en lo que llamamos una estrella Be, que son estrellas que se ven súbitamente rodeadas por un disco circumestelar, gas eyectado por la estrella, responsable del aumento de su brillo. Es 1500 veces más luminosa que el Sol y su magnitud visual actual es de +2.1. Se encuentra a unos 400 años-luz de distancia de nuestro planeta. Su nombre significa la frente.

Dschubba
Constelación Scorpius
Tipo espectral B0.2IVe
Clase Gigante
Color Azul
Magnitud Visual +2.1
Distancia 400 años-luz
Radio 5 soles

Acrab (β Scorpii) es también muy conocida con el nombre de Graffias (la pinza). Su nombre procede del árabe al-Akrab (el alacrán). Es la estrella de la esquina inferior izquierda de la fotografía, donde aparece junto a IC4592, la espectacular Nebulosa de la Cabeza de Caballo (no confundir con la homónima IC434 en Orión). Con un pequeño telescopio se resuelve fácilmente en dos estrellas azules, de magnitudes respectivas +2.6 y +4.9, separadas por 15″ de arco aunque en realidad se trata de un sistema quíntuple. La componente principal es una estrella gigante azul 19 veces más grande que el Sol y 2.800 veces más luminosa. La distancia a la Tierra es de unos 530 años-luz.

Acrab
Constelación Scorpius
Tipo espectral B0.5V/B2V
Clase Gigante
Color Azul
Magnitud Visual +2.6/+4.9
Distancia 530 años-luz
Radio 19 soles

En esta panorámica de la Vía Láctea sobre el Monte Alborz, al norte de Irán, Scorpius aparece en el extremo derecho. El punto más brillante es Júpiter.

Cielo Profundo

Scorpius es rica también en objetos de cielo profundo, un verdadero regalo del arácnido a nuestros ojos, que aumentan aún más la belleza de la constelación. Hagamos una breve excursión por algunos de ellos.

M4 (NGC6121) es un cúmulo globular, el más cercano a nosotros entre los más de 150 que conocemos, a unos 7.200 años-luz del Sistema Solar. Es un magnífico objeto, que sería aún más brillante de no ser por el material interestelar propio de la cercanía al plano galáctico que ocupa, que además absorbe la luz hasta hacerlo aparecer con un color naranja o parduzco. Aún así, se localiza con facilidad con cualquier pequeño telescopio al oeste de Antares, que aparece envuelta en su nebulosa, como vemos en la fotografía. El pequeño cúmulo que aparece próximo a la estrella es NGC6144, y es mucho más difícil de observar. M4 tiene una magnitud de +5.4 y ocupa un ángulo en el cielo similar al de la Luna llena. Su masa equivale a la de 200.000 soles. Fue descubierto por Chéseaux en 1746 y Charles Messier lo incluyó en su catálogo, con el número 4, en 1764.

M80 es otro destacado cúmulo globular, de fácil localización al encontrarse a medio camino entre Antares y Acrab, y en la misma declinación que Dschubba (23º S). Más tenue que M4, su núcleo en cambio brilla con más fuerza. Posee una magnitud superficial de +7.2 y ocupa en el espacio un ángulo de 9′. Su distancia a la Tierra es de 26.000 años-luz. M80 fue descubierto por Charles Messier en 1.781.

M6 es más conocido como el Cúmulo de la Mariposa. Es un cúmulo galáctico, o cúmulo abierto, cuya estrella más brillante es una supergigante amarilla ligeramente anaranjada, situada en el extremo izquierdo del conjunto, de magnitud oscilante entre +5.5 y +7, lo que hace también variable la magnitud del cúmulo. Ocupa un espacio de 30′ x 20′ de arco y se localiza unos 5º al norte de Shaula. Tiene más de cien estrellas y su distancia a nosotros es de unos 1.600 años-luz.

M7, llamado La Cola del Escorpión (lo que da idea de su situación) y también Cúmulo de Ptolomeo, es un hermoso cúmulo galáctico, o cúmulo abierto, dominado por estrellas azules distante unos 800 años-luz, y que ocupa en el cielo un diámetro aparente de 1.3 grados. Ptolomeo lo describió en el año 130 de nuestra era, lo que demuestra su luminosidad, con magnitud visual de +4.1. Está formado por varios cientos de estrellas, de las cuales unas 80 tienen magnitud inferior a 10, que se formaron, probablemente, hace unos 200 millones de años. Ptolomeo lo vio, y no dispuso de ayuda óptica. ¿Usted…?.

La Nebulosa del Insecto o Nebulosa Mariposa (NGC6302) es el último de los objetos de cielo profundo que trataremos, aunque el catálogo que ofrece Scorpius es muchísimo más amplio. Se trata de una brillante nebulosa, de magnífico aspecto, de origen planetario. Es decir, en su interior yace una estrella moribunda cubierta por un pétreo manto protector, y que es la responsable del calentamiento del gas que la rodea. La estrella en sí nunca ha podido ser observada, aunque sabemos que soporta temperaturas inimaginables de un cuarto de millón de grados centígrados. La composición química de la nebulosa es también inusual, pues consta de hidrocarburos y carbonatos, así como hierro y hielo de agua. La distancia al Sistema Solar se ha calculado en unos 4.000 años-luz.

Mitología

El mito de Scorpius es el del Escorpión que Gea envió para matar a Orión. El gigante cazador había sido traicionado por Enopión, quien le negó la mano de Mérope. Orión violó a la pléyade y Enopión, en venganza, mandó arrancar los ojos de Orión, y arrojarlo a la orilla del mar. El gigante recibió la ayuda de Helios, el Sol, quien le devolvió la visión, y airado, comenzó a matar a todo ser viviente, fiera o inofensivo, por lo que Gea, su madre, le suplicó que cesara en su actitud y fuera razonable. Ante la negativa del cazador, Gea envió al Escorpión. Orión, acostumbrado a luchar con animales salvajes considerablemente mayores y en apariencia mucho más peligrosos, menospreció al animal, que acabó con su vida. Los dos, Orión y Scorpius, están ahora en el cielo, como enemigos irreconciliables, en forma de sendas constelaciones que nunca coinciden. Por eso, cuando una sale por el este, la otra se pone por el oeste.

Volver al principio del artículo.

Volver al principio de la bitácora.

La Constelación de Géminis

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 4 junio, 2010 by bitacoradegalileo

Géminis (♊) es una constelación zodiacal que sigue a Tauro en su orto por el este, y que es seguida por Cáncer. La región está repleta de interesantes objetos, tanto en los alrededores como en el interior de los límites de la propia constelación. Cástor y Pólux son dos conocidísimos personajes mitológicos, nacidos del huevo que puso Leda tras ser amada por el Cisne en que se convirtió Zeus para cortejarla.

La constelación se encuentra a unos treinta grados al noroeste de Orión y es la tercera del zodíaco, representando a los dos gemelos, cuyas cabezas están ocupadas por las estrellas Cástor y Pólux, aunque la más brillante es la segunda.

Cástor (Alpha Geminorum), a pesar de tener la denominación de Bayer Alpha, sólo es la segunda estrella más brillante, después de Pólux. Es un interesantísimo sistema estelar séxtuple, cuyas dos principales componentes forman una binaria visual separadas por unos 6″ de arco. Son las únicas que podemos observar con nuestros telescopios de aficionados. Cástor A es una estrella blanca con magnitud visual de +1.8, más de el doble del Sol en cuanto a tamaño y que está situada a unos 50 años-luz de distancia del Sistema Solar.

Cástor
Constelación Géminis
Tipo espectral A1V
Clase Secuencia Principal
Color Blanca
Magnitud Visual +1.8
Distancia 50 años-luz
Radio 2.3 soles

Pólux (Beta Geminorum) es la estrella gigante más cercana a nuestro Sol y la componente más brillante de Géminis. Junto a Cástor, representan las dos cabezas de los gemelos en la constelación de Géminis, y su visión en el cielo, con ambas estrellas próximas entre sí, resulta gratificante, aunque no hay relación física entre ambas, al estar Pólux situada a 34 años-luz, y Cástor más allá, a 50 años-luz. Es el equivalente romano de Διόσκουροι Dióskouroi, Dioscuros en Grecia. Es una gigante anaranjada 10 veces mayor que el Sol. Es frecuente que en la zona se produzcan conjunciones planetarias, así como con la Luna, como en la fotografía, en la que Marte se interpone entre los gemelos. Procyon es la brillante estrella de abajo a la izquierda, mientras que en el extremo superior izquierdo aparece M44 (El Pesebre). Es la estrella más brillante a la que se le ha descubierto un sistema planetario. Se trata de Pólux B, un planeta 3 veces más masivo que Júpiter.

Pollux
Constelación Géminis
Tipo espectral K0III
Clase Gigante
Color Anaranjada
Magnitud Visual +1.15
Distancia 34 años-luz
Radio 10 soles

Alhena (Gamma Geminorum) es la tercera estrella más brillante. Se trata de una binaria espectroscópica, que no puede ser resuelta visualmente, cuya componente principal es una subgigante blanca de +1.93 (algo más luminosa que Polaris) de magnitud visual y unas 5 veces mayor que nuestro Sol. Su distancia a nosotros se cifra en unos 110 años-luz. La separación angular entre Cástor y Alhena es de 20º, que ha sido comparado en esta bitácora con el ángulo que ocupa la mano abierta con el brazo extendido. Arriba a la derecha, un poco más débil, aparece Mu Geminorum.

Alhena
Constelación Géminis
Tipo espectral A0IV
Clase Subgigante
Color Blanca
Magnitud Visual +1.93
Distancia 110 años-luz
Radio 5 soles

Cielo Profundo

Al margen de otros de menor importancia, dos son los objetos de cielo pronfundo que más llaman la atención cuando estudiamos a Géminis:

M35 es un cúmulo galáctico, o cúmulo abierto, visible fácilmente, aunque con ayuda óptica rudimentaria. Su nombre obedece a que ocupa el lugar 35 en el Catálogo Messier. Unos simples prismáticos o, lo más, un telescopio de mínima apertura, serán suficientes para disfrutar de su visión. Son estrellas de brillo medio, muy jóvenes como es usual en este tipo de objetos. Su tonalidad azul y su magnífico aspecto hacen difícil abandonar el ocular cuando se visita. La imagen, del HST (Hubble Spacial Telescope), es de alta resolución, y en ella también aparece el Cúmulo 2158, mucho más viejo y distante, como se observa por la coloración y la intensidad de las estrellas que lo forman.

NGC2392, conocida como Nebulosa del Esquimal, y también como Nebulosa Cara de Payaso, es una nebulosa planetaria de décima magnitud distante unos 5.000 años-luz. Estos objetos son gases originados por una estrella gigante roja moribunda, del tipo de lo que llegará a ser nuestro Sol. Los colores que se observan en la imagen corresponden a la longitud de onda de los distintos elementos químicos presentes en la nebulosa. Así, el hidrógeno se manifiesta en color verde y el helio en violeta. El azul y el rojo corresponden al oxígeno y al nitrógeno, respectivamente. La imagen, de la NASA, también fue tomada por el Hubble y es, asimismo, de alta resolución.

La siguiente carta muestra el aspecto de la constelación en el anochecer gaditano del 3 de junio, con Venus brillando con fuerza bajo los dos gemelos sobre el horizonte del oeste:

Mitología

Cástor y Pólux son los dos gemelos nacidos de la unión entre Zeus, convertido en cisne, y Leda, reina de Esparta, quien puso el huevo que les dio la vida. De otro huevo nacería Helena de Troya, quien fuera posteriormente rescatada de Teseo por los dos hermanos. Cazaron al jabalí de Calidón y también tomaron parte en la expedición de los Argonautas. El cuadro de Rubens representa a los dos hermanos, también conocidos como los Dioscuros.

Volver al principio del artículo.

Volver al principio de la bitácora.