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La Constelación de Cygnus (el Cisne)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 30 junio, 2011 by bitacoradegalileo

La espectacular Constelación del Cisne, llamada también en ocasiones La Cruz del Norte, es una de las más hermosas regiones de todo el cielo. Brillantes estrellas, entre las que hallamos la supergigante blanca Deneb, que es uno de los vértices del famoso Triángulo de Verano (junto con Vega en la Constelación de Lyra y Altair en la del Águila), y también la bellísima Albireo, a mi entender la estrella doble más bonita de todas cuantas podemos admirar.

Sorprendentes nebulosas, entre las que destacan la Nebulosa Norteamérica, la del Pelícano, la de la Mariposa y la del Velo (que es el resto de una antiquísima supernova), entre otras, ricos campos estelares con multitud de estrellas jóvenes, muy calientes, cúmulos abiertos pertenecientes al Catálogo Messier, como M29 y M39, o una intensa fuente de radiación, el llamado Cygnus X-1, completan un paisaje que merece no una, sino muchas noches de observación y deleite, en una zona del cielo surcada por el Brazo de Orión de la Vía Láctea, que es una región externa, en dirección contraria al centro galáctico, donde se encuentra Sagitario.

El nombre oficial de la constelación es Cygnus, y su genitivo Cygni, así es que las dos estrellas citadas se denotan como Alpha Cygni (Deneb) y Beta Cygni (Albireo); la abreviatura es Cyg, de forma que también puede escribirse α Cyg y β Cyg respectivamente. Ambas estrellas son la cola y el pico del ave, que se representa en vuelo, y no posada sobre un plácido lago, como yo erróneamente imaginaba cuando comencé a estudiar la cosa esta de las constelaciones. Curiosamente, la cola del cisne (Deneb) se corresponde con el cabecero de la cruz, y viceversa, Albireo está en la cabeza del ave, pero es el pie de la cruz. Otras tres estrellas, Gamma, Delta y Epsilon, completan el asterismo de la cruz, la primera en el crucero y las otras constituyen los extremos del travesaño, y también las alas del ave, que vuela en dirección sur. Las cinco estrellas tienen un brillo suficiente como para ser avistadas con relativa facilidad.

La abundancia de nebulosas y de campos estelares se debe a la presencia en la región de la Vía Láctea, que confiere un tono lechoso al “cuerpo” del ave, y que está dividida en dos a lo largo por una zona oscura, llamada Hendidura del Cisne, conocida también como Saco de Carbón Boreal, por analogía con la nebulosa oscura del mismo nombre en la constelación de la Cruz del Sur.

Aunque puede observarse desde mucho antes y hasta mucho después, Cygnus alcanza su tránsito en la medianoche entre los meses de julio y agosto, y se muestra muy alta en el Hemisferio Norte, pues está cruzada por el paralelo +40º. Desde la primavera y hasta bien entrado el otoño es posible verla desde latitudes septentrionales. En el Hemisferio Sur se podrá ver durante el invierno austral. Para su localización, sólo hay que buscar al Triángulo de Verano, un conjunto de tres brillantísimas estrellas, una de las cuales es Deneb, y las otras dos Vega, que es la quinta estrella más luminosa de todo el cielo nocturno, y Altair, la más brillante componente de la Constelación del Águila. Albireo, el pico del Cisne, se sitúa entre Vega y Altair, pero dentro de los límites del Triángulo, ocupando su baricentro.

En el Hemisferio Sur, aparece bastante baja sobre el horizonte norte, aunque todavía puede vislumbrarse. En la ciudad de Santiago de Chile (situada a 33º27′ de latitud sur), Deneb aún alcanza unos 11º sobre el suelo, y es posible disfrutar de toda la constelación, a pesar de su condición claramente septentrional. A finales del mes de agosto alcanzará su máxima altitud alrededor de las 22:30 hora local. Antes de esas fechas lo hará un poco después; en fechas posteriores, un poco antes.

Principales estrellas

La Constelación de Cygnus cuenta con más (bastante más) de un centenar de estrellas con magnitud inferior a +6.00, es decir, en el límite de la visibilidad a ojo desnudo cuando los cielos ofrecen una buena calidad de observación. Así pues, son muchas las que merecerían una detallada visita, pues el catálogo de estrellas interesantes es copioso. Estrellas dobles, triples y múltiples, así como variables de todo tipo tienen aquí una amplia representación.

En un artículo como éste, pues, no es posible rendir la atención adecuada a cada una de ellas, así es que me he limitado a presentarles las cinco más brillantes, que forman el asterismo de la constelación, y que permitirá, a posteriori, un estudio más detallado por parte del aficionado más interesado.

Deneb (Alpha Cygni) es la más brillante de toda la constelación, y una de las más notables del cielo nocturno, la decimonovena en el orden de brillo entre todas ellas, con una magnitud visual de +1.25. Para los residentes australes que no puedan alcanzar a verla debido a su latitud, la intensidad de su brillo es prácticamente igual a la de Mimosa, la estrella Beta de la Cruz del Sur, a pesar de que ésta se encuentra cuatro veces más cerca de nosotros. Deneb es un astro magnífico, una hipergigante blanca, de tipo espectral A2I unas 110 veces mayor que el Sol y 70.000 veces más luminosa. Baste decir que es una de las estrellas más notables, a pesar de hallarse a una colosal distancia que, aunque es incierta, todos aceptan cifrarla en un mínimo de 1.400 años-luz. Algunos amplían esta valoración hasta 3.200 años-luz.

Los observadores que dispongan de cielos oscuros y de buenas aperturas en sus telescopios harán bien en entretenerse un buen rato por la región de Deneb, pues en sus proximidades se toparán con fascinantes nebulosas y campos estelares. En la imagen superior aparecen a la izquierda de Deneb las nebulosas Norteamérica y del Pelícano. El nombre Deneb es un vocablo procedente del árabe que significa cola, y que también encontramos en otras estrellas como Deneb Algenib (Capricornio), Deneb Kaitos (Cetus), Deneb al Okab (el Águila) y Denébola (Leo).

Sadr es la segunda estrella más brillante de la constelación, a pesar de llevar la denominación de Bayer Gamma Cygni o γ Cyg, con magnitud visual de +2.20. Ocupa el centro del asterismo de la Cruz del Norte, o el pecho del Cisne, que es precisamente el significado del vocablo árabe del cual procede el nombre. Es una supergigante blanco-amarillenta, tipo espectral F8I, distante unos 1.500 años-luz, pero 65.000 veces más luminosa que el Sol, y unas 225 veces más grande.

Es engañosa la sensación de estar rodeada por la nebulosa que parece envolverla (IC 1318), pues ésta se encuentra mucho más alejada aunque en la misma línea visual. En sus proximidades encontraremos al cúmulo abierto NGC 6910 (arriba) y a la Nebulosa de la Mariposa (izquierda).

Gienah o Giennah (Epsilon Cygni o ε Cyg) es la tercera estrella más brillante del Cisne. Su nombre, que significa “ala” en árabe, designa también a la estrella gamma de la constelación de Corvus (El Cuervo), así es que en ocasiones se distingue entre Gienah Corvi y Gienah Cygni. Es una estrella doble, con magnitud conjunta de +2.46 distante unos 72 años-luz del Sistema Solar. La componente principal, Gienah A, es una gigante anaranjada de tipo espectral K0III, 12 veces mayor y 61 veces más luminosa que nuestro Sol. Gienah B, su acompañante, es una enana roja bastante más tenue, pues alcanza la duodécima magnitud, y aparece con una separación de 78 segundos de arco con respecto a Gienah A. Desde ésta, según Jim Kaler, su acompañante se ve con un brillo equivalente al que a nosotros nos ofrece Júpiter, y sin embargo desde Gienah B, su compañera brilla dos veces con más intensidad de lo que lo hace la Luna llena para nosotros. En sus proximidades se encuentra la Nebulosa del Velo.

Delta Cygni es la cuarta estrella, en el orden de brillo, de la Constelación del Cisne. A pesar de mostrar una magnitud visual de +2.87, no tiene nombre propio, y sólo es conocida por su designación de Bayer. Se trata de un sistema triple cuya componente principal tiene un tipo espectral B9.5IV, es decir, una subgigante casi igual que Vega en cuanto a su color, blanco. Tiene una compañera muy próxima de sexta magnitud y otra más alejada mucho más tenue, de duodécima magnitud. El sistema se sitúa a 171 años-luz de nosotros, y visualmente podemos encontrarlo ya muy cerca de M56, de la Constelación de Lyra, que aparece en la fotografía superior, a la derecha. Dentro de unos 9.000 años, Delta Cygni será una aceptable Estrella Polar.

Esto es Albireo. Que síii, que existe, que yo la he visto y no ha salido de la inspiración de ningún gran artista ni de ningún cuento maravilloso, sino que es real y puede verse en la cabeza del Cisne, o si lo prefieren, en la base de la Cruz del Norte. Muchos opinan que es la estrella doble más bonita de todo el cielo, pero yo afirmo que es la estrella más bonita, incluyendo a dobles, triples, múltiples y solitarias, pues no hay otra más sencilla, discreta y a la vez elegante visión en todo el firmamento. A continuación les pongo el enlace al artículo que dediqué a esta delicia:

Albireo, una binaria inolvidable

A pesar de su denominación de Bayer Beta Cygni, sólo es la quinta más brillante de la constelación, así es que es la última, de las que forman la Cruz, en mostrarse cuando nuestros ojos se van acostumbrando a la oscuridad y nos van apareciendo cada vez más estrellas. El par está compuesto por una estrella amarilla de magnitud +3.05 y su acompañante, separada por 35 segundos de arco, es azul y brilla con magnitud visual de +5.12. Se resuelven fácilmente con ayuda de unos binoculares. El conjunto se sitúa a 385 años-luz de distancia, pero les aseguro que es muy difícil separarse del ocular cuando en él está la hermosa Albireo.

Cielo Profundo

Toda la región está infestada de nebulosas y cúmulos estelares, aunque es deficiente en galaxias y cúmulos globulares, al situarse en el plano de la Vía Láctea. Caprichosas formas originan innumerables estructuras entre las que es necesario hacer una selección, pues de lo contrario se haría interminable.

Así, me limitaré a citar a las nebulosas llamadas Creciente y Tulipán. Sí nos detendremos en la Mariposa y en la del Velo, mientras que las denominadas Norteamérica y Pelícano (en la fotografía superior) ya fueron objeto de un artículo monográfico en estas mismas páginas. A continuación, el enlace al informe citado:

Las nebulosas Norteamérica y del Pelícano

Baste recordar aquí, respecto a estas nebulosas, que se trata de dos ingentes masas de polvo y gas hidrógeno, de 50 y 30 años-luz de diámetro, respectivamente, que albergan zonas de creación de estrellas jóvenes (guarderías estelares), y que se sitúan muy cerca al este de Deneb vistas desde la Tierra, aunque están mucho más alejadas que la estrella.

Otro tanto hay que apuntar sobre la infinidad de cúmulos estelares que se reparten por la costelación, profusos y bellos campos de estrellas, entre los que he seleccionado los dos objetos Messier presentes en la región: M29 y M39. Pero hay muchos más. Por último, haremos una breve referencia a Cygnus X-1.

IC 1318, conocida como Nebulosa de la Mariposa y también como Nebulosa de Gamma Cygni, es uno de los objetos de su tipo más grandes y masivos que se conocen. Perteneciente al complejo molecular nebuloso del Cisne, está atravesada por una zona oscura, que la divide en dos, y le confiere esa forma que recuerda a las alas de una mariposa. Está situada junto a Sadr, la estrella central en el asterismo de la Cruz del Norte, aunque la estrella se encuentra mucho más cerca de nosotros y no está ligada a la nebulosa.

La espectacular Nebulosa del Velo es una estructura de aspecto filamentoso, remanente de una supernova que estalló hace al menos 20.000 años, y que se sigue expandiendo aún en la actualidad. Es una intensa fuente de radio cuyas emisiones revelan la presencia de oxígeno, azufre e hidrógeno, de unos 70 años-luz de diámetro que se sitúa a 1.500 años-luz de distancia. No se deja ver fácilmente, a no ser en fotografías de larga exposición tomadas por telescopios de al menos 8 pulgadas de abertura y con ayuda de filtros nebulares del tipo OIII. Particularmente atractiva es la porción oeste de la nebulosa, que ha sido llamada La Escoba de bruja, por su evidente parecido con tal objeto.

El cúmulo abierto M29, o Messier 29, situado a 4.000 años-luz de distancia del Sistema Solar, se localiza a sólo 1.5º al sur de Sadr (Gamma Cygni). Está compuesto por unas 50 estrellas, 5 de ellas más brillantes de las que 4 forman un cuadrado característico, que facilita su identificación. Se podrán observar con ayuda de binoculares. Su magnitud visual es de +6.60 y ocupa en el cielo un arco de 7′ de grado de diámetro. El cúmulo se aproxima a nosotros a la velocidad de 28 km/seg. Otras denominaciones que ostenta son Cr 422 y NGC 6913.

Bastante más grande y brillante que el anterior, aunque menos poblado, M39 o Messier 39 se localiza a 800 años-luz de distancia de nuestra posición. Consta de unas 30 estrellas, media docena de ellas de séptima magnitud. Ocupa en el cielo un arco de 32′ de grado, equivalente al tamaño de la Luna llena, y que corresponde a un tamaño real de 7 años-luz de diámetro. Su magnitud visual es de +4.60.

Para su lozalización, puede partirse de Deneb (Alpha Cygni) y desplazarse primero 3.2º hacia el norte, para después ir hacia el este, y a 9º estará M39. Llamativo con prismáticos, su espectacularidad decrece de forma considerable en el ocular de un telescopio.

Por último, y como curiosidad, citaré el objeto Cygnus X-1. Se trata de una intensa fuente de emisión de rayos X, descubierta en el año 1.965, y que se sitúa a 10.000 años-luz de distancia. Las fluctuaciones de tales radiaciones, del orden de una milésima de segundo, hacen pensar que se trata de un objeto extraordinariamente compacto y muy masivo, y es el mejor candidato para ser considerado el primer agujero negro del que conocemos su ubicación. Se sitúa a sólo 23 minutos de arco al norte-noreste de Eta Cygni (η Cyg), que es una estrella que la podemos encontrar a medio camino entre Sadr (Gamma Cygni) y Albireo (Beta Cygni). La imagen superior muestra las radiaciones de Cygnus X-1 captadas por el Telescopio de Rayos X en órbita Chandra. La inferior es una concepción artística.

Mitología

Leda, reina de Esparta, se bañaba desnuda en las aguas del río Eurotas cuando el gran Zeus, conocido por su promiscuidad, y que regresaba de su aventura con Némesis, se prendó de la augusta dama. Para seducirla, cambió su figura y se transformó en cisne, y de esta manera pudo poseer a Leda. Ésta, habiendo quedado encinta, puso dos huevos (pues nadie me hubiera creído si les cuento que parió, habiendo yacido con un pato). De uno de los huevos nacieron gemelos, Cástor y Pólux, que dan nombre a las dos principales estrellas de la Constelación de Géminis, y del otro nació Helena, una joven que tras ser raptada por Paris, fue causante de que griegos y troyanos se liaran a guantazos en la famosa trifulca de la Guerra de Troya.

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Constelación de Coma Berenices (la Cabellera de Berenice)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 2 mayo, 2011 by bitacoradegalileo

Tras un discreto atuendo, compuesto por el modesto vestuario de tres débiles estrellas apenas discernibles a simple vista, y como los tesoros más valiosos, que permanecen ocultos en la cripta inaccesible del anonimato, miles de galaxias distantes, a cientos de millones de años-luz, se apelotonan en la región de la Constelación de Coma Berenices, que esconde quizás la leyenda más conmovedora de todas las que pueblan los cielos. Una impresionante agrupación estelar de diez veces el tamaño de la Luna, coquetos cúmulos globulares y presumidas estrellas dobles con llamativos colores nos cautivarán de la misma forma que Berenice añoraba al Rey ausente.

El Cúmulo de Coma está compuesto por más de 3.000 galaxias

Estamos en el imperio de las galaxias, pero Coma Berenices no es una constelación brillante, pues a simple vista no se muestra ninguno de tales objetos. Tres estrellas de cuarta magnitud, en ángulo recto, bien acompañadas por la Agrupación Estelar de Coma, también conocida como Mel 111, servirán para localizar a una constelación de tamaño medio, 386 grados cuadrados, que se integra en casi toda su extensión dentro del Diamante de Virgo, es decir, el formado por las brillantes estrellas Arturo, de la constelación del Boyero, que está al este, Spica de Virgo, que se sitúa al sur, junto con Denebola, en Leo, al oeste, y Cor Caroli, en Canes Venatici, al norte.

Se deja ver en los cielos primaverales, desde marzo hasta agosto, del mismo modo que sus destacadas constelaciones vecinas, y su declinación de 20º Norte permite ser avistada desde casi cualquier punto de la Tierra, incluso desde Tierra de Fuego, aunque ya muy baja sobre el horizonte norte. Relativamente cercana a la eclíptica, en las limítrofes constelaciones de Leo y Virgo, ambas zodiacales, aparecen la Luna y los planetas con frecuencia. Sin embargo, se aleja tanto del plano de la Vía Láctea, que en esta constelación se sitúa el Polo Norte Galáctico, y por eso es tan pobre en estrellas, y sin embargo tan rica en galaxias lejanas.

Es necesario distinguir desde ya, los dos cúmulos donde se concentran la mayor parte de las galaxias, y diferenciarlo claramente de Mel 111. Es éste un cúmulo estelar en proceso de desintegración, situado en los aledaños de la estrella Gamma, que no pertenece al cúmulo. Más al este y más al sur, respectivamente, se sitúan los dos cúmulos de galaxias, uno llamado Cúmulo de Coma, donde predominan las galaxias elípticas, y el Cúmulo de Virgo, que se reparte entre Virgo y Coma Berenices, con mayoría de galaxias espirales.

Estrellas principales

Sólo las tres estrellas que forman el asterismo poseen designación de Bayer, es decir letra griega que las identifique, y, entre ellas, sólo Alpha tiene nombre propio: Diadem. Veremos además dos interesantes estrellas dobles, con número de Flamsteed 17 y 24, que he marcado en la carta celeste anterior.

Diadem (Alpha Com) es una estrella amarilla de cuarta magnitud, aunque se trata de un sistema triple. Las dos componentes principales, que se pueden resolver con instrumentos a partir de 10 pulgadas (unos 250 mm de apertura), tienen magnitud individual +5.1, aunque conjuntamente brillan con la magnitud visual de +4.3. El sistema se sitúa a unos 60 años-luz de distancia y visualmente aparece muy cerca del cúmulo globular M53, aunque éste se encuentra mil veces más lejos. En la fotografía de la derecha, Diadem es la estrella más brillante, debajo, y M53 ocupa el centro de la imagen. El otro cúmulo más tenue, que aparece más arriba, es NGC 5053.

Beta Com es la más brillante de la constelación, con una magnitud visual de +4.26. De tipo espectral G0V, es una estrella amarilla de la secuencia principal, muy parecida a nuestro Sol, aunque ligeramente más caliente, masiva y luminosa, que se sitúa a unos 30 años-luz.

Gamma Com es una gigante anaranjada, la tercera estrella más brillante, muy próxima en la línea visual a la Agrupación Estelar de Coma, pero que no parece pertenecer a él, puesto que probablemente se encuentra mucho más cerca, a unos 170 años-luz, mientras el cúmulo está a 250 años-luz. Parece ser el mismo caso de Aldebarán y las Hyades. Su magnitud es de +4.4.

17 Comae Berenices es una estrella triple, cuyas dos componentes principales tienen la separación suficiente como para resolverla con ayuda de unos binoculares, pues el ángulo entre ellas es de 145” de arco. Son dos estrellas blancas, la más brillante de las cuales tiene una magnitud visual de +5.4 y su acompañante +6.7. Hay una tercera componente del sistema, 17 Comae Berenices C, pero que es muy tenue, de decimocuarta magnitud, y está además a sólo 1”8 de la segunda componente. El conjunto dista unos 250 años-luz de nosotros y forma parte de Mel 111 (Agrupación Estelar de Coma).

24 Comae Berenices es la más bonita de todas, para mi gusto. Tanto, que hace recordar a la mismísima Albireo (Beta Cygni). Sus dos estrellas, de magnitudes respectivas +5.2 y +6.7 están separadas por un arco de 20”3. La más brillante es de color anaranjado, y azul la más tenue. Una delicia, que se puede resolver con prismáticos, y no hace falta que sean demasiado potentes. Su distancia a la Tierra se estima en 614 años-luz.

Cielo Profundo

En los objetos de cielo profundo es donde reside el mayor interés de esta constelación, particularmente rica en galaxias, aunque también nos detendremos en un cúmulo estelar y otro globular. Hasta ocho objetos del Catálogo Messier aparecen en esta región del cielo.

Conocido también como Agrupación Estelar de Coma Berenices, el cúmulo abierto Mel 111 es uno de los más notables del cielo nocturno. Ignorado por Messier en su catálogo y también por el NGC, fue sin embargo recogido por la recopilación de 245 objetos de este tipo que realizó en 1.915 el astrónomo británico de ascendencia belga Philibert Jacques Melotte. Es un cúmulo amplio, de entre 275′ y 5º de diámetro, aunque débil, pues sus estrellas más notables son de cuarta magnitud. Ofrece, sin embargo, una magnitud conjunta de +1.8, lo que le permite ser divisado a ojo desnudo. Situada a 260 años-luz de distancia, es una de las asociaciones más próximas a nosotros, tras las Hyades y la Asociación Estelar de la Osa Mayor. Cuenta con unas 80 estrellas y parece estar descomponiéndose, diluyéndose poco a poco.

M53 es el cúmulo globular más notable de Coma. Este objeto está muy próximo a Diadem (Alpha Com), a menos de un minuto de arco en dirección nordeste. A pesar de estar a 60.000 años-luz de distancia, su gran compacidad lo hace brillar con una magnitud superficial de +7.7, así es que puede verse con telescopios no demasiado grandes. Ocupa en el cielo un diámetro aproximado de 14′ de arco, lo que se traduce en un tamaño real de 250 años-luz de un extremo a otro del cúmulo.

Compuesto por miles de galaxias, entre las que predominan las de tipo elíptico, y conteniendo cada una de ellas miles de millones de estrellas, el Cúmulo de Coma es una formidable agrupación de galaxias situado a unos 320 millones de años-luz de distancia. Son objetos tenues, de undécima magnitud los más brillantes, que necesitan telescopios de al menos 8 pulgadas (unos 200 mm de abertura) para ser observados. Los aficionados a este tipo de astros harán bien en dedicar todo el tiempo necesario a la observación de esta increíble zona del cielo, ayudándose para ello de las cartas celestes y los catálogos adecuados. No hay que confundir este cúmulo con la Agrupación estelar de Coma, Mel 111, que vimos con anterioridad, ni con la región del Cúmulo de Virgo que se adentra en la constelación de Coma Berenices, que también visitaremos detenidamente.

M64 es también conocida como la Galaxia del Ojo Negro, por la región oscura que exhibe, probablemente debida a algún cataclismo en su seno. Con unas dimensiones de 10′ x 5′ de arco, y un brillo superficial de +8.5, es visible con pequeños telescopios, e incluso con binoculares si los cielos son suficientemente oscuros y ofrecen buena calidad para la observación. Está a una distancia de 20 millones de años-luz y es la galaxia más brillante de Coma Berenices. Algunos la han llamado con nombres de dudoso gusto, como el Ojo Morado, e incluso la Galaxia del Ojo Maligno.

La otra gran concentración de galaxias es el llamado Cúmulo de Virgo, que se reparte entre las constelaciones de Virgo y Coma Berenices y en el que, a diferencia del anterior, predominan las de tipo espiral. Encontramos aquí a varios astros catalogados por Messier, y a la espectacular NGC 4651, también conocida como El Paraguas:

La Galaxia del Paraguas es en realidad una galaxia caníbal, devorando a su presa, que es la porción que le da esa curiosa forma. Sabemos hoy que en realidad es la corriente de estrellas de una galaxia compañera, cuya trayectoria vemos en la ilustración de la derecha. Está situada a 35 millones de años-luz de distancia, y su tamaño, aunque de sólo 50 años-luz en su disco principal, se extiendo 50.000 años-luz más allá, por las corrientes de marea provocadas por las estrellas despojadas del núcleo de la galaxia a la que pertenecieron, y que ha sido merendada por su voraz compañera.

M85 es una galaxia lenticular, de dimensiones 7′ x 5′, y con magnitud superficial de +9.10 Situada a 60 millones de años-luz, como todas las que siguen, pertenece al cúmulo de Virgo, y sin embargo a la Constelación de Coma Berenices, también como las siguientes. Es una galaxia con masa y dimensiones similares a la nuestra. Recientes estudios han creído adivinar una estructura elíptica, e incluso puede que brazos espirales.

M88 es una galaxia espiral del tipo Sb, también del cúmulo de Virgo, y a la misma distancia de 60 millones de años-luz. Sus dimensiones son 6.8′ x 3.5′ y su magnitud superficial de +9.6.

M91 es una espectacular galaxia espiral barrada. La vemos de frente, y a pesar de ser un objeto algo más tenue que los anteriores, la barra central brilla con fuerza, y se distinguen perfectamente dos brazos espirales que se originan en sus extremos. También es algo más pequeña, con dimensiones de 5.5′ x 4.5′, y su magnitud superficial es de +10.1. Messier la anotó en su catálogo con coordenadas equivocadas.

M98 es otra espiral, de magnitud superficial +10.1, pero que se presenta casi de canto, aunque bien iluminada. A la misma distancia que las anteriores, es muy difícil verla con telescopios pequeños. Sus dimensiones aparecen alargadas en nuestros cielos, debido a la perspectiva: 9.4′ x 2.3′.

M99 aparece algo deformada, probablemente por los efectos de un pasado encuentro con otra galaxia de los miles de objetos similares que pueblan el cúmulo. Exhibe, sin embargo, un núcleo prominente y muy luminoso, y brazos espirales bien diferenciados. Sus dimensiones son de 5.3′ x 4.6′ y su magnitud superficial de +9.9. Hasta 3 supernovas se han detectado aquí en los últimos años.

M100, por fin, es también ligeramente asimétrica, resultado de pasadas interacciones con otras galaxias del cúmulo. La vemos prácticamente de frente, y presenta brazos muy bien definidos. Es un objeto muy apropiado para su observación por los aficionados cuando los cielos sean bien oscuros, aunque para distinguir muchos de sus incontables detalles se necesita un telescopio potente. Mide 6.8′ x 5.8′ y tiene una magnitud de +9.4. En 1.979 explotó en esta galaxia una supernova, según muestra la siguiente fotografía del Telescopio Espacial de rayos-X Chandra:

La Leyenda

Durante el siglo III antes de Cristo, Berenice II reinaba en Egipto junto a su esposo, Ptolomeo III llamado Evergetes (El Benefactor). Habiendo marchado a la guerra su esposo, la Reina, que lucía una larga y brillante cabellera rubia, languidecía en su ausencia y se entristecía al pensar en los peligros con los que se enfrentaba su amado. Así las cosas, resolvió ofrecer a la diosa Afrodita el hermoso cabello que era la admiración de todos, si recuperaba a su esposo sano y salvo. Así ocurrió, y Berenice cumplió su promesa, cortando su melena y depositándola en el altar de la diosa. Peeeero… al día siguiente, la cabellera había desaparecido. Ptolomeo enfureció, y la tristeza regresó a los ojos de la Reina, así es que fueron requeridos los servicios del famoso astrónomo Conon de Samos, que era muy respetado por su ciencia, y que además mantenía una amistad personal con Arquímedes. Conon señaló en el cielo una formación de estrellas, que nunca nadie había advertido antes, y declaró a los esposos que se trataba de la Cabellera de Berenice, que la diosa había trasladado a los cielos para que todos pudieran admirarla. Seguidamente, dibujó el cabello de la Reina en el globo celeste del museo de Alejandría, empleando para ello una sucesión de brillantes estrellas.

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La Constelación de Lepus (la Liebre)

Posted in Constelaciones with tags , , , , , , on 9 marzo, 2011 by bitacoradegalileo

Orión pisa sus talones, y sus perros, Canis Major y Canis Minor, tratan de apresarla, pero ella consigue noche tras noche alcanzar el ocaso del oeste, tras surcar todo el firmamento brincando desde oriente en constante peligro: Es la pequeña Liebre, la Constelación de Lepus, que entre las brillantes y amenazadoras Rígel, Saiph y Sirio logra salvar a sus más discretas pero hermosas estrellas, sus cúmulos, nebulosas y galaxias de las predadoras fauces de sus perseguidores. Arneb, Nihal, la Estrella Carmesí de Hind, el cúmulo globular M79, la Nebulosa planetaria del Espirógrafo, el delicioso cúmulo estelar NGC 2017 y sus demás componentes lograrán así salvar el pellejo refugiándose bajo el horizonte, al menos hasta la noche siguiente; el gigante cazador tendrá que conformarse con cenar un yogur, aunque sea caducado. Todas estas constelaciones se representan mirando hacia el oeste, pues es ésa la dirección que aparenta el movimiento del cielo al transcurrir de las horas, aunque sabemos que la causa real es la rotación de la Tierra hacia el este.

Situada entre 10 y 27 grados por debajo del ecuador celeste, Lepus se localiza muy fácilmente al sur de las dos estrellas que representan los pies de Orión, Rígel y Saiph, y al oeste de las brillantes estrellas Sirio y Mirzam, de Canis Major. Se puede observar, por tanto, desde toda la Tierra, a excepción de latitudes más al norte del paralelo +63º, en los últimos y primeros meses del año, hasta abril.

A pesar de la nitidez de sus estrellas más notables, que alcanzan la segunda magnitud, queda ensombrecida por el extraordinario brillo de sus más que importantes constelaciones vecinas. No obstante, La Liebre ya era conocida desde antiguo, y Ptolomeo la incluyó en su listado de 48 constelaciones clásicas, ya en el siglo II de nuestra era.

Actualmente, forma parte del listado oficial de 88 constelaciones de la IAU (Unión Astronómica Internacional), con el nombre oficial de Lepus, siendo su genitivo Leporis y su abreviatura Lep. Ocupa en el cielo una extensión de 290 grados cuadrados, la número 51ª en este aspecto. Hay que evitar confundirla con la más austral constelación de Lupus (el Lobo), que está situada entre Escorpio y Centauro.

Además de Orión al norte y Canis Major al este, la Constelación de Lepus es vecina de Monoceros (el Unicornio), también al norte, la Constelación del río Erídano al oeste, y las de Columba (la Paloma) y Caelum (el Cincel) al sur.

El primero que llamó a esta constelación la Liebre fue Eudoxus de Cnido, en el siglo IV antes de Cristo. Entre los árabes ha sido conocida como El Trono de Orión, por el cuadrilátero formado por las estrellas Arneb (Alpha), Nihal (Beta), Gamma y Delta Leporis. y también ha sido conocida como al-Nihal (Los Camellos sacian su sed), seguramente motivado por la cercanía de la Constelación del río Erídano, hasta que por fin adoptaron la interpretación de la Grecia antigua, y la denominaron al-Arnab (la liebre), de donde deriva el nombre de su principal estrella. Entre los egipcios, fue llamada La Barca de Osiris (representado por Orión), debido también a la proximidad del Erídano, que simbolizaba al río Nilo.

Varias estrellas y algunos objetos de cielo profundo de esta constelación, merecen una visita detallada. Entre las primeras, he seleccionado a las dos que tienen nombre propio, y que resultan ser las más brillantes, Arneb y Nihal, a Gamma como la doble más destacada, y a dos preciosas variables T Leporis y la estrella carmesí de Hind.

Principales estrellas

Arneb (Alpha Leporis o α Lep) es la estrella más importante de la constelación. Su nombre es el mismo que el de la constelación en lengua árabe: al-Arnab, y significa Liebre. Su luminosidad intrínseca es 13.000 veces más intensa que la del Sol, pero la distancia a la que se encuentra, unos 1.280 años-luz, hace que desde la Tierra la apreciemos con una magnitud visual de +2.58. No obstante, es la más brillante de Lepus. Se trata de una supergigante blanco-amarillenta, de tipo espectral K0I, cuya temperatura superficial es de 7.000 ºK. Es 75 veces más grande que nuestro Sol.

Nihal o Nibal (Beta Leporis o β Lep), de magnitud visual +2.84, es la segunda estrella más brillante de Lepus. Es una gigante amarilla, de tipo espectral G5II, y está a una temperatura superficial similar a la del Sol: 5.225 ºK, pero es 165 veces más luminosa, debido a que es 16 veces mayor. Su distancia a la Tierra es de unos 160 años-luz. Su nombre proviene de la antigua denominación árabe para esta constelación, y hace referencia a cuatro camellos que se encaminan a beber en el río Erídano.

Gamma Leporis o γ Lep es la tercera estrella de la Liebre, con magnitud visual +3.60. Es una doble muy fácil de observar incluso con binoculares, cuya componente principal es una enana amarilla separada por más de un minuto de arco de una anaranjada (catalogada como HD38392) de magnitud +6.28. El sistema está situado relativamente cerca de nosotros, a unos 27 años-luz, y Gamma A es muy parecida al Sol, sólo un 20 % más grande y un poco más caliente, 6.300 ºK, lo que le confiere una luminosidad 2.6 veces más intensa que la de nuestra estrella.

Carta de localización de R Leporis, la estrella carmesí de Hind

R Leporis es una estrella variable. Descubierta en 1.845 por el astrónomo inglés John Russell Hind, va oscilando desde la magnitud 5.5 hasta 11.7, en periodos constantes de 427.07 días, o sea, unos 14 meses. Se trata de una estrella de carbono, tipo espectral C6II, de un marcado color rojo conocida como la estrella carmesí de Hind, en honor a su descubridor, quien al observarla desde el ocular de su telescopio, la comparó a una gota de sangre. A medida que va perdiendo luminosidad, aumenta su tono rojizo, y se hace complicado encontrar otra luminaria más roja. Quizás, la estrella granate de Herschel, en la constelación de Cepheo, pueda ser comparada a R Leporis. La estrella carmesí es, en mi opinión, una de las más bellas del cielo. Catalogada como HD31996, está a la distancia de 1.100 años-luz, y su tamaño, también variable, equivale a unas 500 veces el del Sol.

Vale la pena, por último, rendir una breve visita a otra bellísima variable: La supergigante roja T Leporis, una estrella situada a sólo medio grado de ε Leporis y cuyo brillo oscila entre las magnitudes visuales de +7.4 y +14.3. Su temperatura superficial es extraordinariamente baja, en torno a los 2.800 ºK, y una de las estrellas más frías que pueden verse. Cada pulsación de T Leporis no resulta gratuita, pues le cuesta la masa equivalente a la de la Tierra, y consecuencia de ello es la enorme capa de polvo que la rodea, y que ha podido ser captada por el interferómetro instalado en el Very Large Telescope del ESO en La Silla (Chile). La estrella está situada a unos 500 años-luz de nosotros y su tamaño es 100 veces mayor que el del Sol.

Objetos de cielo profundo

La constelación de Lepus está situada relativamente lejos del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, unos 20 grados al sur del plano galáctico, así es que en esa dirección podremos encontramos objetos tenues y lejanos como galaxias, entre las que visitaremos brevemente a la espiral barrada NGC 1964, y un sólo cúmulo globular, M79, mucho más frecuentes en otras épocas del año, y esto explica también la ausencia de concentraciones de gas y polvo y de nebulosas, a excepción de la nebulosa planetaria del Espirógrafo, ni tampoco abundan los cúmulos galácticos, aunque sí mostraré al lector una excepción cuya contemplación resulta exquisita: NGC 2017.

Carta de localización del cúmulo globular M79

M79 (NGC 1904) es el único objeto perteneciente al Catálogo Messier de la constelación. Es una rara avis en esta región del cielo, pues la mayoría de los cúmulos globulares se concentran justamente en la dirección opuesta, en torno a la constelación de Sagitario y su vecindad. Así es que podemos decir que está en la trastienda del kiosco. Su distancia al centro galáctico es de más de 60.000 años-luz, y a nosotros de unos 42.000 años-luz. La línea imaginaria que une Arneb con Nihal apunta directamente a M79, así es que será muy útil utilizar a estas dos estrellas para encontrar al cúmulo, unos 4 grados al sur de la segunda. Su magnitud superficial es de +8.4 y ocupa en el cielo un tamaño aparente de unos 8 minutos de arco, que corresponden a un diámetro real de 118 años-luz. Es un cúmulo compacto cuyas estrellas más notables brillan en torno a la novena magnitud.

IC 418 es una nebulosa planetaria, llamada del Espirógrafo, situada 2 grados al noreste de Lambda Leporis. Este tipo de objetos consiste en una nube de gas expulsado por una gigante roja que agoniza en su interior, y el adjetivo planetaria sólo se debe a que cuando se descubrieron, a mediados del siglo XVIII, se creyó que albergaban a un planeta en su centro; tal suposición resultó errónea, pero persistió el nombre. En el caso que nos ocupa, la estrella central es de undécima magnitud, y el gas que expulsa se expande a una velocidad de 22 kilómetros por segundo. Sí, por segundo. Ocupa en el cielo un tamaño aparente de 14’x11′ de arco.

NGC 1964 es la galaxia más brillante de la constelación de Lepus. No obstante, se necesitan telescopios medianos para comenzar a observar un núcleo borroso, pues sus estrellas brillan a partir de la duodécima magnitud. Se trata de una galaxia espiral barrada que ofrece una magnitud conjunta de +10.8 de un tamaño angular de 5.6’x2.1′ de arco. NGC 1964 se aleja de nosotros a 1.663 kilómetros por segundo. No es un error mecanográfico.

Por fin, llegamos a NGC 2017, la guinda del pastel, de esta preciosa y sorprendente Liebre que enamora desde el principio. Este objeto, de sólo siete miembros, está considerado por algunos como una estrella múltiple, y no como un cúmulo, dado lo reducido del número de sus estrellas. Su magnitud visual de +6.4 permite que ya con binoculares puedan resolverse hasta cinco de ellas entre la 6ª y la 10ª magnitud. Con un telescopio de al menos 6 pulgadas (unos 150 mm), dos de las estrellas se observan como sistemas dobles, resultando por consiguiente un total de siete componentes para el cúmulo. La disposición de los miembros de NGC 2017 recuerda a una versión en miniatura de la constelación de Cáncer (véase el artículo sobre M44, el cúmulo del Pesebre).

Mitología

Eratóstenes, astrónomo que rigió los destinos de la fabulosa Biblioteca de Alejandría hacia el año 250 a.C., nos cuenta que Lepus es la liebre de Hermes, el dios mensajero provisto de alas en sus pies, representado por el planeta Mercurio; la Liebre fue colocada en el cielo por el dios como símbolo por su velocidad escurridiza, atributo común a ambos.

Higinio, ya en el siglo II de nuestra era, escribió que un joven arribó a la isla griega de Leros provisto de una liebre preñada. El animal no existía en el lugar, y sus moradores, al ver la facilidad con la que se reproducía, se aprestaron a domesticarla para su cría y explotación. Pero la excesiva proliferación del roedor hizo que pronto acabaran con las cosechas provocando una horrible hambruna. Hermes entonces colocó al animal en el cielo como advertencia de que todas las cosas, aún las más beneficiosas, son dañinas cuando exceden de lo razonable.

Pero la historia más conocida es la referida por Arato, en el siglo III a.C., mucho antes que la de Higinio, según la cual Lepus protagoniza una incesante carrera para evitar al Can Mayor que, con el cazador Orión y su otro perro, el Can Menor, tratan de cazarla. Pero yo confío en que la pequeña y veloz liebre burle de nuevo a sus ilustres perseguidores y siga deleitándome cada noche de los fríos inviernos boreales.

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Monoceros: La Constelación del Unicornio

Posted in Constelaciones with tags , , , , on 31 enero, 2011 by bitacoradegalileo

Monoceros (del griego Μονόκερως, el Unicornio) es una tenue constelación invernal (para los residentes boreales), situada justo en el ecuador celeste, que la cruza de este a oeste, y que resulta totalmente invisible para los cielos contaminados de la ciudad, dada la débil luminosidad que presentan sus principales estrellas, que rondan la cuarta magnitud. Pero como la Vía Láctea la cruza de norte a sur, resulta ser una interesante zona del cielo, repleta de objetos de cielo profundo que merecerán una visita detallada. Una gran profusión de estrellas dobles, cúmulos estelares y conocidas nebulosas como Roseta, la nebulosa Variable de Hubble o la Nebulosa del Cono, junto al cúmulo del Árbol de Navidad, justificarán un estudio detallado de esta zona, frecuentemente olvidada.

A pesar de la debilidad de sus estrellas, su localización no puede ser más fácil, pues se inserta, en la mayor parte de sus 482 grados cuadrados, dentro de los límites del conocido Triángulo de Invierno, constituido por las notabilísimas estrellas Sirio (Alpha Canis Majoris), Procyon (Alpha Canis Minoris) y Betelgeuse (Alpha Orionis). Orión la escolta por el oeste y la Hydra por el este, mientras Géminis y Canis Minor se erigen en su límite norte, y Canis Major la acompaña por el sur. Notables constelaciones, como se ve, por todos sus flancos. Puppis (la Popa) y Lepus (la Liebre) también limitan con El Unicornio.

Su estrella Delta se sitúa sólo medio grado por debajo del ecuador celeste, lo que redunda en que la constelación sea visible desde toda la Tierra, aunque desde los Polos se verá justo en la línea del horizonte, sólo la mitad de la constelación correspondiente a ese hemisferio:

Así se observa desde la Antártida, a 88 grados sur de declinación, durante las horas centrales del día en el mes de julio, noche en la región.

Y así en estos días, a 88 grados de latitud norte, en las inmediaciones del Polo Norte, hacia las 22:30 horas (la mancha rojiza es la Nebulosa Rosetta).

El Unicornio, o Monoceros como es su nombre oficial, es una constelación moderna. No se menciona en el Almagesto de Ptolomeo (siglo II) ni en el Libro de las Estrellas Fijas de Abd Al-Rahman Al-Sufi (siglo X). Su nombre hay que anotarlo en el haber de Petrus Plancius, astrónomo holandés que lo aportó en 1.613, aunque fue registrado por Jakob Bartsch, un hijo adoptivo de Kepler, en 1.624. Sin embargo, hay referencias a un “segundo caballo al sur de los Gemelos y del Cangrejo” en escritos de 1.564, y Joseph Scaliger, el inventor de la fecha juliana, afirma haberla encontrado en una esfera celeste de la antigua Persia.

Ninguna de las estrellas de Monoceros tiene nombre propio, y tendremos que contentarnos con su letra de Bayer y su número de Flamsteed, en el mejor de los casos. Todas se van más allá de la cuarta magnitud, exceptuando Alpha y Gamma, que no la alcanzan por muy poco.

Alpha Monocerotis es la más brillante. Es una gigante anaranjada con magnitud visual +3.93 situada a una incierta distancia entre 144 y 180 años-luz. Se localiza en el sector sureste de la constelación, muy cerca de la frontera con Puppis.

Beta Monocerotis la sigue en brillo, y es la estrella más interesante de la constelación y, probablemente, la triple más hermosa de todo el firmamento. Esta triple, sorprendentemente maravillosa, fue descubierta en 1.781 por William Herschel, que también descubrió Urano, entre otras muchas aportaciones. Herschel dijo de ella: “One of the most beautiful sights in the heavens” (una de las vistas más bonitas de los cielos). Susceptible de ser resuelta por pequeños telescopios, las tres estrellas forman un elegante triángulo que podemos considerar fijo, pues sufre muy pequeñas variaciones con el tiempo. Las tres componentes son blanco-azuladas, con magnitudes de +4.6, +5.2 y ++5.6. A y B están separadas 7” de arco, y C se sitúa a 2.9” de C. Consideradas en magnitud conjunta, sería la estrella más brillante del Unicornio, con +3.76. El sistema está a una distancia de 690 años-luz.

V838 es la última estrella que trataremos en El Unicornio. Esta estrella, hasta el 2.002, era totalmente desconocida. Pero, en febrero de aquel año…

La estrella, situada en los confines de la Vía Láctea, a 20.000 años-luz de distancia (más allá incluso que algunos cúmulos globulares), y que hasta entonces tenía una magnitud visual de decimoquinto orden, sufrió una violenta explosión, cuyo resplandor pudo captar el Telescopio Espacial Hubble. A partir de entonces, los astrónomos le hicieron un atento seguimiento, y convinieron en principio que se trataba de la explosión típica de una supernova. Pero el comportamiento posterior de la estrella desmintió esta hipótesis, pues en marzo y en abril V838 volvió a experimentar nuevos picos de luminosidad, llegando a alcanzar la magnitud visual de +6.75, y adquirió una luminosidad real equivalente a un millón de veces la de nuestro Sol. La estrella, cuyo tipo espectral es de B3V, y que es por tanto blanco-azulada, adquirió pronto un fuerte tono rojizo, consecuencia del enfriamiento ocasionado por la rápida expansión producto del enorme cataclismo. Siendo una estrella de la secuencia principal, el suceso provocó que alcanzara entre 1.200 y 1.800 veces el tamaño del Sol, convirtiéndose en una estrella supergigante roja en muy poco tiempo. Aunque la nebulosa en expansión parece tener dimensiones colosales, en realidad el fenómeno consiste en lo que se ha llamado ecos de luz, por los que la luz emitida por el suceso se refleja en las distintas capas de materia interestelar que ya rodeaba a la estrella previamente. Probablemente, en la actualidad la expansión de V838 ya se haya detenido, y estemos ante una regresión de un fenómeno para el que todavía no tenemos explicación satisfactoria, lo que convierte a nuestra protagonista en uno de los mayores enigmas del Universo. Ahora, V838 Monocerotis vuelve a tener la magnitud visual de +15.74 que tenía antes de la explosión. A continuación podemos observar el aspecto que presentaba en el mes de septiembre del año 2.006, cuatro años después del espectáculo que ofreció, según una fotografía del Telescopio Espacial Hubble:

Objetos de Cielo Profundo

Como la Vía Láctea cruza por la zona, desde el norte por la Constelación de Géminis, saliendo por el sur por Puppis, la profusión de cúmulos y nebulosas es muy notable.

Entre todos ellos he seleccionado dos cúmulos galácticos, M50 y el Cúmulo del Árbol de Navidad, y a una nebulosa: La del Cono, y además recordaremos la Nebulosa Roseta, que ya fue objeto de un informe monográfico en estas mismas páginas.

M50 es, de forma sorprendente, el único objeto de la constelación presente en el Catálogo de Objetos Molestos de Charles Messier. Se trata de un notable cúmulo abierto, que aunque esté dentro de los límites de Monoceros, pertenece al extenso grupo de objetos de este tipo que se extienden por sus vecinas del sur, las constelaciones de Puppis y Canis Major. Cuenta con más de un centenar de estrellas, entre las que se destacan varias gigantes rojas, y está bastante lejos, especulándose con distancias que llegan hasta los 3.000 años-luz del Sistema Solar.

Con una magnitud visual de +6.4, M50 es un objeto ideal para pequeños telescopios, e incluso servirán unos binoculares si la noche es oscura, y se extiende por un área que mide aproximadamente 8′ x 6′ de arco, localizándose sin demasiada dificultad a medio camino entre Alpha y Beta Monocerotis. También se puede encontrar trazando una línea entre Sirio y Procyon, a un tercio de distancia de la primera.

El Cúmulo del Árbol de Navidad y la Nebulosa del Cono son dos objetos que se agrupan en una sola denominación en el New General Catalogue: NGC 2264. Es un maravilloso grupo de estrellas, que asemeja a un abeto iluminado por navidades, cuyos vientos estelares provocan una nebulosa oscura en forma de cono, y eso justifica ambos nombres, tanto el del cúmulo como el de la nebulosa. En la base del cúmulo hay una brillante estrella de 4ª magnitud y todo el conjunto está rodeado por una nube de polvo y gas, cuyo hidrógeno, al ser ionizado por las estrellas del cúmulo, ofrecen un marcado color rojizo en las fotografías de larga exposición, resultando una visión realmente maravillosa. En la siguiente toma, el sur está arriba, y podemos observar al cúmulo estelar culminado por la nebulosa:

El conjunto fue descubierto por William Herschel en 1.795 (otra valiosa aportación del músico de Hannover) y parece situarse a la distancia de 2.400 años-luz de nosotros. En conjunto, ofrece una magnitud visual de +3.9 y es bastante joven, pues se formó hace sólo 20 millones de años.

La Nebulosa Roseta (NGC 2237) es una delicia. Dan ganas de alargar la mano, asirla con suavidad, y colocarla en el pelo de aquella joven. Sin embargo, es una colosal nube de hidrógeno, oxígeno y sulfuro, cuya zona central ha colapsado formando el notable cúmulo asociado catalogado como NGC 2244. Es una nebulosa extraordinariamente masiva, pues el material que contiene es suficiente para la formación de más de 10.000 soles. Y probablemente, con el tiempo, acabe por hacerlo. Paciencia.

Mitología

No existen referencias en la mitología clásica asociadas a la Constelación de Monoceros, dado que se trata de un concepto moderno, que no mereció la consideración de los antiguos. Sí existió el mito del Unicornio, una criatura con cabeza de caballo, aunque con barba de chivo, patas de antílope y cola de león, rematado por un largo cuerno, recto y espiral, a la manera de las columnas salomónicas. Modernamente, se representa como un caballo blanco, eso sí, con su cuerno en la frente. En cambio, es muy difícil reconocer un Unicornio entre las estrellas de Monoceros. Al menos para mí.

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La Constelación de Canis Major

Posted in Constelaciones with tags , , , , , on 30 diciembre, 2010 by bitacoradegalileo

Por diversas y poderosas razones, Canis Major ocupa un lugar preferente entre las 88 constelaciones catalogadas por la IAU (Unión Astronómica Internacional). Figuraba ya en la lista de las 48 constelaciones clásicas de Ptolomeo, y representa a uno de los perros (el otro es Canis Minor) que siguen al gran cazador, el Gigante Orión. Cuando se contempla en el cielo de enero, ahí arriba, dan ganas de alargar la mano y acariciar tanta inmensidad, tanta belleza, como si fuera una cariñosa mascota de ojos luminosos, y aliviar con su tacto el frío del invierno boreal. Para empezar, bastaría con decir que contiene a la estrella más brillante desde nuestra posición (Sirio), que incluso rivaliza en brillantez con los planetas más notorios, y a la mayor estrella que se conoce (VY Canis Majoris), que comparada con nuestro Sol resulta ser de un tamaño inconcebible, por no hablar de las 88 estrellas de magnitud inferior a +6, y que están por tanto en el límite de la visibilidad sin aparatos, bajo buenas condiciones del cielo, una cantidad de estrellas inusual en una porción del cielo tan reducida. Un precioso cúmulo estelar (M41), cuya visión resulta tan delicada que muy bien pudiera servir como el más hermoso adorno para el día de navidad (escribo a media tarde del 25 de diciembre de 2010), junto a otros brillantes cúmulos galácticos, e interesantes nebulosas con formas que hacen volar nuestra imaginación, como la de la Gaviota y la del Pato (ambas en la imagen de la izquierda), también conocida como el Casco de Thor, son ejemplos del innegable interés de esta apasionante región del cielo y revelan la cercanía de la Vía Láctea, que cruza la constelación por el nordeste. Además, contiene a la Galaxia enana Canis Major, que alberga a mil millones de estrellas y es la más cercana a nuestra Vía Láctea, por quien parece estar siendo deglutida, en una sorprendente escena de canibalismo galáctico.

De tamaño más bien pequeño (es la número 43 en extensión, con 380 grados cuadrados), se sitúa en el Hemisferio Sur, aunque su declinación de -20º, cerca del ecuador celeste, permite ser avistada hasta regiones de latitud +60º, siendo visible, como es natural, en la totalidad del Hemisferio Austral. Desde el mes de noviembre, y hasta marzo, puede contemplarse en el Hemisferio Norte, y desde Octubre a mayo en el Sur.

Situada al sur de Monoceros (el Unicornio), limita al oeste con Lepus (la Liebre), a la que parece perseguir, y con Columba (la Paloma), que también se sitúa al suroeste. Puppis (la Popa) la rodea por el sureste y el este. La relativa tenuidad de las estrellas de estas constelaciones con respecto a Canis Major, contribuye aún más a la notoriedad de esta ya de por sí fascinante constelación.

De izquierda a derecha, Canis Major con Sirio, Orión, Aldebarán con las Hyades, y Venus junto a las Pléyades

Como Sirio, la principal estrella de Canis Major, es también la más brillante de todo el cielo nocturno, su localización no ofrece mayores dificultades. Sólo hay un problema, que puede afectar al observador menos avezado, y es la posibilidad de confundirla con algún planeta, en particular con Júpiter o Venus, pues éstos suelen alcanzar un brillo muy notable, superior incluso al de Sirio. Para evitarlo, sólo fíjese en la forma en que el astro brilla (pulse sobre la imagen), y recuerde que los planetas lo hacen de una forma constante, mientras las estrellas titilan, brillan de forma parpadeante.

Pero disponemos de más recursos para llevar a buen término su correcta identificación. Sólo con localizar el Cinturón de la cercana Constelación de Orión, popularmente conocido como Las Tres Marías, y prolongando hacia el sureste la línea imaginaria que une a las tres estrellas, llegaremos a Sirio sin ningún problema.

También se puede localizar a Sirio con ayuda de otras estrellas (véase El Cielo del Invierno), en particular del conocido Triángulo de Invierno, que Sirio conforma junto a Betelgeuse (la supergigante roja de Orión) y Procyon (la principal estrella de Canis Minor).

Los lectores que residan en el Hemisferio Sur deben tener en cuenta que su visión diferirá de la boreal en cuanto a su orientación, pues la esfericidad de la Tierra hace que observen el asterismo invertido, como se aprecia en la fotografía superior, del VLT (Very Large Telescope) de la Agencia Espacial Europea, en el desierto chileno de Atacama.

En el siguiente cuadro indico la hora en que Sirio efectúa el tránsito por el punto más alto (en el sur para el Hemisferio Norte, en el norte para el Austral), durante cada uno de los cinco domingos de este próximo mes de enero, para las ciudades de Cádiz, Buenos Aires y México, en sus respectivos horarios locales:

Día Cádiz Buenos Aires México D.F.
2 01:24 00:54 00:37
9 00:57 00:27 00:09
16 00:29 23:59 23:42
23 00:02 23:31 23:14
30 23:34 23:04 22:47

Una vez que se ha localizado a Sirio, la identificación del resto de las estrellas de la constelación resultará tarea fácil, e incluso al sur de Sirio podrán localizarse numerosos campos de estrellas, debido a la presencia de la Vía Láctea. Si la oscuridad es suficiente, podrán distinguirse a simple vista.

Estrellas principales

Sirio (Alpha Canis Majoris o α CMa) es la principal estrella de la constelación, y la más brillante de todo el cielo nocturno. Su visión en el cielo del invierno boreal resulta espectacular, a pesar de no ser un cuerpo extraordinario, pues su radio sólo es 1.5 el del Sol, y su masa 3.5 veces mayor que la de nuestra estrella. Pero su relativa proximidad al Sistema Solar, de tan sólo 8.6 años-luz, la quinta estrella más cercana a la nuestra, le confiere un brillo muy superior al de las demás estrellas nocturnas. En una ocasión, quise comprobar hasta dónde el brillo de la estrella aguantaba la luminosidad de la mañana, y tuve que rendirme cuando el reloj marcaba las 9:20 de la mañana, ya con el Sol sobre el horizonte desde hacía un buen rato, y Sirio seguía en el centro de mi ocular.

Su magnitud visual de -1.46 le permite rivalizar con Júpiter y a veces incluso con Venus, siendo de muy fácil localización al sureste del Cinturón de Orión, siguiendo la línea marcada por éste, como ya se apuntó más arriba. Es una estrella blanca, con ligero matiz azulado, de tipo espectral A1V, una estrella enana de la secuencia principal que tiene una temperatura superficial del orden de los 10.000 ºK.

No quiero extenderme demasiado en el análisis de esta estrella, pues mi intención es dedicarle un monográfico. Pero es de resaltar su naturaleza binaria. Efectivamente, en 1.844 Friedrich Bessel estudió detenidamente las alteraciones en el movimiento propio de la estrella, y dedujo la presencia de una compañera física, que A.G. Clark descubrió en 1.862 con su telescopio refractor de 18”. Sirio B, que así se llama, y que en la fotografía del Hubble aparece abajo a la izquierda de Sirio A, es una débil estrella de +8.5 de magnitud visual, que hubiera sido visible fácilmente a no ser por el deslumbrante brillo de su acompañante. Sirio A es conocida como la Estrella Perro, y Sirio B como El Cachorro. Veamos las principales características de Sirio A:

Sirio
Constelación Canis Major
Tipo espectral A1V
Clase Secuencia principal
Color Blanca
Magnitud Visual -1.46
Distancia 8.6 años-luz
Radio 1.5 soles

Adhara (Epsilon Canis Majoris o ε CMa), con una magnitud visual de +1.51 es la segunda estrella más brillante de la constelación y es también un sistema doble. Se trata de una supergigante azul, de espectro B2I, 15.000 veces más luminosa que el Sol, pero que está situada a 405 años-luz. Sin embargo, si estuviera en el lugar de Sirio, brillaría con una magnitud de -7, equivalente a la Luna en su tercer día, cuando el terminador se sitúa en la orilla occidental de Mare Crisium. Siete veces más brillante que Venus. En tiempos muy remotos (hace casi 5 millones de años) estaba mucho más cerca, a unos 37 años-luz, y brillaba con magnitud -4. Su acompañante es una estrella de la secuencia principal de +7.4 de magnitud visual. Resumamos a continuación algunos datos relevantes sobre Adhara:

Adhara
Constelación Canis Major
Tipo espectral B2I
Clase Supergigante
Color Azul
Magnitud Visual +1.51
Distancia 405 años-luz
Radio 10.4 soles

La tercera estrella más brillante de Canis Major es Wezen (Delta Canis Majoris o δ CMa), de magnitud +1.83. Es una jovencísima estrella, de sólo unos 10 millones de años situada a una incierta distancia de 1.790 años-luz. De color blanco-amarillento, es un astro muy masivo, equivalente a 17 soles, lo que hace que agote su combustible muy rápidamente, y en sólo unos centenares de miles de años explotará como supernova. Con un diámetro de 200 veces el de nuestra estrella, tiene una luminosidad equivalente a la de 50.000 soles. Un resumen:

Wezen
Constelación Canis Major
Tipo espectral F8I
Clase Supergigante
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +1.83
Distancia 1.790 años-luz
Radio 200 soles

Murzim o Mirzam (Beta Canis Majoris o β CMa) es la cuarta estrella más brillante de la constelación, con magnitud variable entre +1.95 y +2.00. Su nombre significa “El Heraldo”, y es una alusión a la próxima aparición de Sirio tras de ella, unos 18 minutos después. Está a una temperatura superficial de 26.000 ºK y es 34.000 veces más luminosa que el Sol. Algunos de sus datos:

Murzim / Mirzam
Constelación Canis Major
Tipo espectral B1II
Clase Gigante
Color Azul
Magnitud Visual +1.95/+2.00 var.
Distancia 500 años-luz
Radio 12 soles

En este esquema comparativo, a la izquierda de VY Canis Majoris está representado el Sol. Sí, sí que está, pulse sobre la imagen y cuando se abra vuelva a pulsar.

VY Canis Majoris es la estrella más grande que se conoce. Situada a unos 5.000 años-luz de distancia, la estrella se estima que tiene entre 1.700 y 2.100 veces el diámetro del Sol. Situada en el lugar de éste, alcanzaría la órbita de Saturno y contendría en su interior las de Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, el cinturón de asteroides y Júpiter. Si pudiéramos reducir la Tierra hasta el tamaño de un centímetro, VY Canis Majoris resultaría tener 2.3 kilómetros de diámetro. Recibe también la denominación HIP 3693, que es su numeración en el Catálogo Hiparcos.

Una densa nebulosa la rodea y esta circunstancia puede ser la responsable de las variaciones que muestra en su brillo, desde +7.6 a +9.0, y dependiendo de éste, podrá ser visible con binoculares, o necesitarse telescopios para su observación. Esta nube que rodea a la estrella está compuesta por polvo y otros materiales expulsados por ella misma.

VY Canis Majoris
Constelación Canis Major
Tipo espectral M3-5V
Clase Hipergigante
Color Roja
Magnitud Visual +7.6/+9.0 var.
Distancia 5.000 años-luz
Radio 1.700/2.100 soles (incierto)

Objetos de Cielo Profundo

Como la Constelación de Canis Major está surcada por el Brazo de Orión de la Vía Láctea, sobre todo en su sector oriental, encontramos numerosos campos ricos en estrellas. Uno de ellos, M41, el único objeto de la región que Messier anotó en su catálogo, es un precioso cúmulo estelar:

Descubierto por Giovanni Battista Hodierna en 1.654, redescubierto por Le Gentil en 1749 de forma independiente, e incluido por Messier en el catálogo de objetos molestos el 16 de enero de 1.765, M41 ya fue probablemente avistado por Aristóteles el 325 a.C., pues el cúmulo se deja ver sin ayuda óptica en buenas condiciones de cielos oscuros y ausencia de contaminación, tanto ambiental como lumínica, muy cerca de la brillante Sirio, como veremos enseguida. Es por tanto el objeto más débil entre los registrados en la Antigüedad. Ofrece una magnitud visual conjunta de +4.5 y es un objeto bastante joven, pues su edad se ha estimado entre 190 y 240 millones de años.

M41 es bastante amplio, pues su diámetro real es de unos 25 años-luz, pero situado a 2.350 años-luz del Sistema Solar, hace que lo veamos con un tamaño aparente de 38 minutos de arco, algo mayor que la Luna llena. Contiene unos 100 miembros, entre los que destaca una gigante anaranjada muy cerca del centro, de tipo espectral K3 y magnitud +6.9, unas 700 veces más luminosa que el Sol. Otras estrellas azules, blancas, amarillas, anaranjadas y rojas completan una deliciosa visión. La gigante azul que aparece en la esquina inferior izquierda de la imagen de arriba es 12 CMa, y no pertenece al cúmulo, pues está mucho más cerca.

Es muy fácil localizar a M41. Basta con enfocar a Sirio, y desplazarse sólo 4º hacia el sur, y allí lo encontrará prácticamente en el centro de su ocular. Sin embargo unos binoculares de 10×50 ya serán suficientes para resolver algunas de las estrellas del cúmulo.

La Nebulosa de la Gaviota es una de las más bonitas del cielo. Está formada por dos objetos bien diferenciados: NGC 2327 forma la cabeza del ave, mientras IC 2177 constituye el resto del cuerpo y las alas del animal, y su tamaño es inmenso: mide unos 250 años-luz. Se localiza a 7.5 grados al noreste de Sirio, en dirección a M50, justo en el límite entre las constelaciones de Canis Major y Monoceros (el Unicornio), a 3.800 años-luz del Sistema Solar. Es una gran nube de gas y polvo que ocupa en el cielo un espacio de 4 x 3 grados.

El Casco de Thor (NGC 2359) es una espectacular nebulosa de emisión, muy cercana en la línea visual a la nebulosa de la Gaviota, pero que está cuatro veces más alejada del Sistema Solar, a unos 15.000 años-luz. También conocida como Nebulosa del Pato, tiene una característica forma de Q, con una burbuja originada por una estrella de Wolf-Rayet central, esto es, una estrella muy masiva, caliente y evolucionada, que despide fortísimos vientos estelares que hacen que la materia circundante tome esa forma. La estrella tiene magnitud visual de +11.4 y la nebulosa, en su conjunto, +9.0. El material expulsado más allá le confiere el aspecto de un casco vikingo. Ocupa en el cielo un ángulo de 8′ de diámetro, aunque la nebulosa en realidad mide unos 50 años-luz de un extremo a otro.

(Pulse sobre la imagen)

NGC 2207 e IC 2163 se encuentran a 3.5º de Mirzam, en dirección suroeste. Son dos galaxias espirales en una temprana fase de colisión. Tienen magnitud visual +11.0, y se sitúan a 110 millones de años-luz de la Tierra. Ahí al lado.

Un equipo internacional de astrónomos, por último, halló en el año 2.003 a la Galaxia Enana del Can Mayor, que resulta ser la más cercana a la Vía Láctea. Tan es así, que está siendo devorada por esta última y ya se encuentra bastante degradada. El influjo de nuestra galaxia ha hecho formar filamentos de estrellas que nos rodean. Situada a sólo 42.000 años-luz del centro galáctico y a 25.000 años-luz de nosotros, su existencia fue ignorada hasta hace bien poco, pues se encuentra camuflada tras el plano de la Vía Láctea.

Mitología

Mitológicamente, y como no podía ser de otra forma, Canis Major está íntimamente relacionado con Sirio, su estrella principal y la más notable de todo el cielo. Para la civilización egipcia, la primera aparición en la madrugada tras seis meses de ausencia en los cielos (orto helíaco) coincidía con la crecida del Nilo, y la consiguiente fertilización de las tierras de cultivo, constituyéndose de esa forma en fuente de riqueza para los egipcios. Así, Sirio fue venerado primero como Anubis, el dios con cabeza de chacal, y más tarde como Isis. Ha sido identificado con el can Cerbero, guardián de los infiernos, lo que resulta coherente con la adoración de Anubis, pues éste era el dios de la necrópolis, directamente relacionado con Osiris.

Sirio fue también asociado con los días de mayor calor, la Canícula, pues se pensaba que al desaparecer en los meses centrales del año sumaba su calor al del Sol para así originar los días más crudos del verano.

Canis Major se identifica asimismo con uno de los dos perros del gigante cazador Orión, junto con Canis Minor. Orión pidió a Zeus que pusiera a sus perros junto a él, y por eso siempre lo siguen en su desplazamiento por el cielo, tratando de cazar a Lepus (la Liebre).

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La Constelación de Casiopea

Posted in Constelaciones with tags , , , on 10 noviembre, 2010 by bitacoradegalileo

Una de las constelaciones más fáciles de localizar y reconocer, por su forma característica, es la Constelación de Casiopea. Se distingue sin dificultad porque su asterismo dibuja una inconfundible W con sus cinco estrellas principales, convirtiéndose paulatinamente en una M igualmente notable, dependiendo del momento de observación. Su posición cercana al Polo Norte Celeste la convierte en circumpolar al norte del paralelo +35, y es una referencia muy útil para la localización de la Estrella Polar cuando la Osa Mayor está muy baja en el horizonte. En su movimiento en círculo alrededor de Polaris, contrario al sentido de las agujas del reloj, ambas constelaciones son simétricas, y cuando una está en una posición, la otra está justo en la opuesta con respecto al Polo Norte Celeste. Este desplazamiento es también el que hace que Casiopea a veces presente la forma de una W y otras la veamos como una M.

Con sus 598 grados cuadrados de superficie, Casiopea (latín Cassiopeia) es la 25ª más extensa entre las 88 del catálogo de la IAU (Unión Astronómica Internacional), y también figura entre las 48 constelaciones de Ptolomeo. Cruzada por el brazo de Perseo de la Vía Láctea, esta circunstancia provoca la aparición en la zona de numerosos objetos de cielo profundo así como una gran profusión de estrellas. Está rodeada, entre otras, por las constelaciones de Cepheo, Perseo y Andrómeda, personajes muy ligados al mito de Casiopea, como veremos.

La Constelación de Casiopea, conocida en algunos lugares como La Señora de la mecedora, se sitúa 60º al Norte del Ecuador Celeste, así es que resulta invisible para casi la totalidad de los residentes en el Hemisferio Sur, por debajo del paralelo 12ºS. Sólo desde la zona tropical de la mitad austral del planeta es posible observarla. Aunque es circumpolar para toda Europa, la mejor época para su observación son los meses del otoño boreal.

Anotemos una curiosidad: Si se observara desde Alpha Centauri, que es la estrella más cercana a nuestro Sol, Casiopea brindaría la misma forma de W, pero se vería complementada por una estrella más: El Sol, que efectivamente se situaría, desde esa perspectiva, a la izquierda (al este) de Epsilon Cassiopeiae, brillando con un color amarillo y una magnitud visual de +0.5, casi tanto como Rígel (la más brillante de la constelación de Orión), erigiéndose así en la estrella más notable, con mucho, de toda la constelación. El Sol brillaría con tanta intensidad, a pesar de no ser una estrella extraordinaria, debido a que Alpha Centauri se encuentra solamente a 4.3 años-luz de nosotros.

Estrellas principales

Visitaremos las tres estrellas más brillantes de la constelación, aunque a continuación figuran el nombre y situación de las cinco que componen el asterismo de la W:

Shedar o Shedir
(Alpha Cassiopeiae)
Es una estrella de segunda magnitud (Mv=+2.23), la más brillante de Casiopea. Es una gigante anaranjada de tipo espectral K0III, cuyo nombre, que procede del árabe صدر şadr, significa seno o pecho, en referencia a ese lugar del cuerpo de la Reina Casiopea. Es 855 veces más luminosa que el Sol, gracias a su tamaño 48 veces mayor. Se encuentra situada a una distancia estimada en 203 años-luz, y tiene una compañera de novena magnitud, que ha resultado ser una binaria óptica, o falsa binaria, que sólo está en la misma línea visual, pero que en realidad están muy lejanas.

Schedar
Constelación Casiopea
Tipo espectral K0III
Clase Gigante
Color Anaranjada
Magnitud Visual +2.23
Distancia 203 años-luz
Radio 48 soles

Caph
(Beta Cassiopeiae)
Es la segunda estrella más notable de la constelación, con una magnitud visual de +2.4. Su nombre procede del árabe كف kaf, «palmera». Es una subgigante blanco-amarillenta (tipo espectral F2IV) que brilla con una fuerza 28 veces superior a la del Sol, pues es 4 veces mayor. Situada a la distancia de 54 años-luz, también posee una compañera, ésta real, de magnitud +13.7, a unos 32” de separación.

Caph
Constelación Casiopea
Tipo espectral F2IV
Clase Subgigante
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +2.4
Distancia 54 años-luz
Radio 4 soles

Cih
(Gamma Cassiopeiae)
Esta intrigante estrella está situada en el centro del asterismo. Es una variable eruptiva, que expulsa material estelar de forma violenta, produciendo alteraciones en su magnitud visual que van desde +1.6 hasta +3.0. Esta radiación, unida al fuerte viento estelar, ha originado la formación de las nebulosas cercanas IC 59 e IC 63. Cih es una subgigante azulada, de tipo espectral B0IV situada a unos 610 años-luz del Sistema Solar. Su tamaño 23 veces mayor que nuestro Sol le permite una luminosidad equivalente a la de 40.000 soles. En muchas ocasiones, se prefiere evitar su nombre y usar sólo la denominación de Bayer Gamma de Casiopea.

Cih o Gamma Cassiopeiae
Constelación Casiopea
Tipo espectral B0IV
Clase Subgigante
Color Azul
Magnitud Visual +1.6/+3.0 var.
Distancia 610 años-luz
Radio 23 soles

Objetos de Cielo profundo

He tenido que hacer un verdadero esfuerzo para excluir a muchos de los notables objetos de este tipo que Casiopea nos ofrece. Y es que el Brazo de Perseo donde se encuentra es un lugar donde abundan cúmulos brillantes, nebulosas y galaxias notables, pero no es cuestión de aburrir al lector. Así es que he seleccionado sólo a los dos cúmulos que Charles Messier anotó en su catálogo, y he incluido también algunas nebulosas notables.

M52 es un cúmulo abierto que ocupa en el cielo un ángulo de 13′ de arco (19 años-luz de tamaño real), y que tiene una magnitud de +6.9. Está compuesto por unas 200 estrellas entre la 9ª y la 11ª magnitud, entre las que destacan dos gigantes amarillas de +7.8 y +8.2. La abundancia de estrellas blancas revela la juventud del cúmulo, cifrada en unos 35 millones de años. La distancia a la que se encuentra se ha calculado en unos 5.000 años-luz, y muy cerca se localiza la preciosa Nebulosa de la Burbuja. En la imagen superior, el cúmulo M52 se ve abajo a la izquierda, mientras que arriba, a la derecha, está la Burbuja, que también aparece en la fotografía de la derecha, con el aspecto de una formidable pompa de jabón. Con unos binoculares el cúmulo se observa como una mancha nebulosa, que se mostrará con un telescopio de 4 pulgadas (unos 100 mm de abertura) como un cúmulo denso, con estrellas tenues, pero muy rico y poblado.

M103 es el otro objeto Messier presente en la Constelación de Casiopea. Es también un cúmulo estelar, aunque más pequeño y más tenue que M52, pues ocupa sólo 6′ de arco y tiene magnitud +7.4. Situado a 8.500 años-luz de distancia, la luz tarda en atravesarlo unos 15 años-luz. Está compuesto por medio centenar de estrellas de 10ª y 11ª magnitud, entre las que destaca una gigante roja de +10.8. La edad estimada del cúmulo es de sólo 25 millones de años. Con binoculares es bastante fácil de localizar, 4º al Norte y 1º al Este de Ruchbah (Delta de Casiopea).

IC 1805 e IC 1848 son conocidas como las Nebulosas Corazón y Alma, respectivamente. Son dos objetos brillantes que necesitan, sin embargo, de un telescopio para poder ser observados. Están ya muy cerca del límite con la constelación de Perseo, y se encuentran inmersas en una zona de intensa creación de nuevas estrellas. Tienen un tamaño aproximado de 200 años-luz cada una, y contienen estrellas muy calientes, de tipo espectral O, que son las responsables de ionizar el hidrógeno y emitir esa luz roja que las caracteriza. A la Nebulosa Corazón también se la conoce como Nebulosa del Perro Corriendo, hay quien dice que obviamente (?).

Mitología

El mito de Casiopea ya fue tratado en varios artículos de esta bitácora, sobre todo en el referente a M31: la Galaxia de Andrómeda, pero no estará de más recordarlo y complementarlo:

Casiopea era la bella esposa de Cepheo, el rey de Etiopia. Solía pasar largas horas cepillando su larga cabellera, vanagloriándose de su belleza. Tanto creció su arrogancia, que afirmaba sin pudor ser más bella que las mismísimas Nereidas. Eran éstas las 50 hijas de Nereo, el sabio anciano del mar, y una de ellas, Anfitrite, esposa de Poseidón, Dios de los mares. Las Nereidas se sintieron ofendidas, no ya porque Casiopea menospreciara su belleza, sino por la vanidad de ésta, al atribuirse méritos por cualidades innatas, y no conquistadas, en lugar de dar las gracias a los Dioses. Así las cosas, las ninfas se quejaron a Poseidón quien, iracundo, envió a Cetus, el monstruo marino, quien agitó las aguas provocando la inundación de las tierras del país de Cepheo y Casiopea. El rey consultó al oráculo, y la respuesta que obtuvo fue sacrificar a Andrómeda, hija de ambos, así es que la doncella fue atada a una piedra junto al mar, para que Cetus la devorara. Perseo, enamorado de la joven, ofreció salvarla a cambio de obtenerla en matrimonio, a lo que los reyes accedieron, naturalmente. El héroe sacó de su zurrón la cabeza de la gorgona Medusa, a quien antes había vencido, que con su mirada petrificó a Cetus, salvando así a Andrómeda.

Casiopea, no obstante, fue castigada por su vanidad, y colocada en el cielo condenada a dar vueltas eternamente alrededor del Polo Norte Celeste, la mitad del tiempo bocabajo.

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La Constelación del Auriga

Posted in Constelaciones with tags , , , , on 10 octubre, 2010 by bitacoradegalileo

Situada encima de la eclíptica y atravesada por la Vía Láctea, con la sexta estrella más notable del cielo nocturno, tres cúmulos galácticos incluidos en el Catálogo de Charles Messier, estrellas dobles espectroscópicas, variables eclipsantes enigmáticas, y un vecindario consistente en importantísimas constelaciones, hacen de la Constelación del Auriga (El Cochero) una de las más interesantes del catálogo de la Unión Astronómica Internacional. Efectivamente, Capella y Menkalinan, particularmente la primera, son dos estrellas notabilísimas, los cúmulos abiertos M36, M37 y M38 serán muy fáciles de divisar, con unos simples prismáticos, Epsilón Aurigae resultará de sumo interés, y la proximidad de Géminis y Tauro, además de Perseo, y más allá Orión, redundará en la frecuente presencia de la Luna y los planetas por sus cercanías. Arriba, Marte se sitúa entre Betelgeuse (Alpha Orionis) a la izquierda, y la Constelación del Auriga, con Capella junto a una esfera armilar. Arriba en el centro está Cástor (Alpha Geminorum).

Encontramos al Auriga entre +55º y +28º de latitud Norte, rodeada por Camelopardalis (la Jirafa) al norte, Perseo al oeste, Tauro y Géminis al sur, y Lynx (el Lince) al oeste. Su posición casi circumpolar hace que, aunque sea una constelación de invierno, pueda ser contemplada en el Hemisferio Norte desde octubre hasta el mes de abril, y sin embargo su avistamiento se hace muy complicado desde el Hemisferio Sur, siendo la época más recomendable el principio del verano austral.

Como queda dicho, la Vía Láctea cruza la constelación del Auriga desde el noreste al sur, así es que en la región abundan los cúmulos estelares y las estrellas dobles, y es muy gratificante su contemplación. Unos pequeños binoculares nos ofrecerán una vista que merecerá la pena.

Aunque Capella es una de las estrellas más brillantes, y su localización no debe ofrecer dificultades, hay varios métodos para su ubicación exacta:

Partiendo de la Osa Menor, donde encontramos a Polaris, se llega hasta Capella prolongando la curva que forman las tres estrellas de la cola de Ursa Minor.

Asimismo, partiendo de Las Hyades y Aldebarán, en Tauro (en la fotografía debajo de las Pléyades o M45), se sigue la línea imaginaria que lleva hasta Al Nath (Beta Tauri) y sobre ésta (en la foto a la izquierda) encontramos al Auriga. Esta estrella, Al Nath, era considerada parte de la constelación, como Gamma Aurigae, pero posteriormente se incluyó en Tauro y esa es la razón por la que en Auriga no hay estrella Gamma.

Por último, Capella es el vértice más al norte del Hexágono de Invierno, compuesto además por Aldebarán (Alpha Tauri), Rígel (Beta Orionis), Sirio (Alpha Canis Majoris), Procyon (Alpha Canis Minoris) y las dos estrellas de Géminis, Cástor (Alpha Geminorum) y Pólux (Beta Geminorum), por lo que no será muy complicado localizarla al norte de Orión. Todas estas estrellas son de primera magnitud, e incluso Sirio es la más brillante de todo el cielo nocturno.

Estos tres métodos, unido al destacado brillo de Capella, deberían bastar y sobrar para la localización de la constelación del Auriga, y así disfrutar de sus estrellas y sus cúmulos, de los que ahora veremos una pequeña muestra.

Estrellas principales

Capella
(Alpha Aurigae)

Es la estrella más importante de la constelación y, con magnitud +0.08, la sexta más brillante de todo el cielo, la tercera del Hemisferio Norte. Su nombre significa la Cabrita, y está asociada a la ninfa Amaltea, conocida por haber amamantado a Zeus. Se trata de la estrella de primera magnitud más cercana al Polo Norte Celeste, por lo que resulta imposible observarla desde latitudes inferiores a 40º S. Está situada a unos 42 años-luz de nosotros, y es un sistema estelar múltiple, compuesto por dos binarias amarillas separadas por menos de 0.1” de grado, por lo que es imposible resolverlas con pequeños telescopios. Su periodo orbital es de 104 días. A continuación figuran resumidas sus principales características:

Capella
Constelación Auriga
Tipo espectral G8III/G1III (doble)
Clase Subgigantes
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +0.08
Distancia 42 años-luz
Radio 12/9 soles

Menkalinan

Beta Aurigae

Es la segunda estrella en importancia del Auriga, pues su magnitud visual es de +1.90. Su nombre, procedente del árabe, significa el hombro del cochero. Es un sistema estelar múltiple, compuesto por dos subgigantes blancas extraordinariamente cercanas, pues orbitan una alrededor de la otra a la distancia de una quinta parte de la que separa a Mercurio del Sol, por lo que resulta imposible observarlas por separado. Es una binaria eclipsante, del mismo tipo que Algol (Beta Persei), con un periodo de 4 días. El sistema se encuentra a 82 años-luz de nosotros. Sus rasgos más característicos figuran resumidos a continuación:

Menkalinan
Constelación Auriga
Tipo espectral A1IV/A1IV (doble)
Clase Subgigantes
Color Blancas
Magnitud Visual +1.90
Distancia 82 años-luz
Radio 2.8/2.5 soles

Almaaz

Epsilon Aurigae

Esta supergigante blanco-amarillenta, también llamada Al Anz, situada a 2.000 años-luz del Sistema Solar, es una variable eclipsante que ha constituido un enigma para los astrónomos, pues hasta hace bien poco se desconocía su verdadera naturaleza. Su magnitud oscila entre +3.0 y +3.8, por lo que se le suponía una compañera oscura que sin embargo no había podido ser vista. El periodo es de nada menos que 27.1 años, y el eclipse dura unos 18 meses, así es que la acompañante debía estar rodeada por materia oscura, un disco de polvo con un agujero en el centro, pues hacia la mitad del eclipse hay una cierta recuperación en el brillo de Almaaz. Recientes datos, obtenidos en el infrarrojo por el Telescopio Espacial Spitzer, han confirmado estas teorías. Pulse sobre la ilustración para ver la diferencia en el aspecto de la estrella entre 2.008 y 2.009. Actualmente, y hasta el 2.011, la estrella está eclipsada. Algunos datos de la estrella figuran a continuación:

Almaaz
Constelación Auriga
Tipo espectral F0I
Clase Supergigante
Color Blanco-amarillenta
Magnitud Visual +3.00/+3.80 variable
Distancia 2.000 años-luz
Radio 100 soles

Cielo Profundo

Son abundantes los cúmulos, nebulosas de todo tipo y galaxias que se ofrecen al visitante del Auriga, pues no olvidemos que estamos mirando en dirección a la Vía Láctea. Nosotros nos detendremos en los tres objetos de este tipo catalogados por Messier:

M36 o NGC 1960 es un bonito cúmulo galáctico joven, grande y de riqueza media, de magnitud visual +6.0 y que ocupa un tamaño aparente de 12′ de arco, que equivalen a 12 años-luz reales. La edad del cúmulo, unos 25 millones de años, hace que no encontremos en él gigantes rojas, y se distingan estrellas de mayoría azuladas. Contiene unas 60 estrellas entre la novena y la undécima magnitud, y se puede localizar con facilidad, 5.5º al oeste de Theta Aurigae. Unos binoculares bastan para divisarlo. También el buscador de su telescopio se lo mostrará.

M37 o NGC2099 es el más bonito de los tres. Más brillante y grande que los otros, también ofrece mayor variedad en el color de sus estrellas, pues la edad del cúmulo, unos 300 millones de años, provoca la aparición de algunas gigantes rojas. Situado a 4.400 años-luz de distancia, su magnitud visual es de +5.60 y ocupa en el cielo un arco de 24′ de grado, casi tan grande como la Luna llena, lo que equivale, a esa distancia, a un tamaño real de 25 años-luz. Consta de unas 500 estrellas, 150 de ellas de magnitud inferior a la duodécima, y se localiza con facilidad 7º al este de Al Nath (Beta Tauri).

M38 o NGC1912 es el más tenue de los tres, pues presenta una magnitud visual de +6.4. Es, sin embargo, visible con ayuda de unos pequeños binoculares, y si se usan sólo 7x, se tendrá en el mismo campo que los otros dos. Distante unos 4.200 años-luz del Sistema Solar, ocupa en el cielo un arco de 21′, lo que equivale a un tamaño real de 20 años-luz. Con una edad estimada en 220 millones de años está compuesto por unas 100 estrellas, la más brillante de las cuales, una G0 parecida al Sol, pero 900 veces más brillante, es de octava magnitud. El Sol, puesto en ese lugar, sería de magnitud 15. Desde M36, vaya 1.6º al norte, y 1.5º al oeste para encontrar a M38.

Mitología

Hay muchas versiones del mito del Auriga. En una de ellas, se trata del dios Posidón (o Poseidón), hijo de Cronos (Saturno), en un carro de oro tirado por caballos marinos.
Cronos devoraba a todos sus hijos cuando nacían, pues su padre, Urano, había predicho que uno de ellos lo destronaría. Posidón fue una de sus víctimas. Al nacer Zeus, Rea, su madre y esposa de Cronos, ocultó al recién nacido, y engañó a Cronos entregándole una piedra en lugar del bebé. Cronos, luego de tragarse la piedra, la regurgitó, junto a todos los hijos, entre ellos Posidón. Así, se dice que éste nació dos veces, una del vientre de su madre, y otra del estómago del padre.
Depuesto Cronos por Zeus, con la ayuda de Posidón, a éste le correspondió el dominio de los mares.
Posidón fue pródigo en cortejar a ninfas, diosas y mortales, además de pendenciero con humanos y con dioses, lo cual le acarreó la expulsión del Olimpo, tras haberse revelado contra Zeus, y fue puesto al servicio del rey de Troya, donde ayudó a construir las murallas de la ciudad.

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